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Sombras de Kadazra

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Omarelmanco
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Capítulo 9. De las aventuras de Kalÿatar.

 

Nota para este capítulo:

Aquí, Kalÿatar y Thaugen, cantarán y sentirán un canción enana de la tribu de Thaugen, aclaro un par de cosas que harán que se entienda mejor su importancia:

Thaugen pertenece a una tribu de enanos que eran conocidos por ser grandes navegantes y feroces guerreros.

Fo-shaoghal, significa literalmente inframundo en gaélico, aquí lo imagino como el Valhalla de los Vikingos, un lugar donde los más grandes guerreros estarán por toda la eternidad.

Lua-Vannaÿr, aparte de ser el padre de Lince, es el dios espíritu forjador del mundo al que adoran los enanos, así que es nuestro particular Odín.

Pongo el enlace a la canción original en la que me he basado (y copiado mucho) https://www.youtube.com/watch?v=gwFDMNUC2I4

Y ahora, como dice el maestro, ¡A la mandanga buena!

 

Al salir de la biblioteca, me encuentro con Dhrosod, el cual me hace saber que el Anciano, me recibirá en sus aposentos, después de comer en la casa de huéspedes, nos dirigimos hacia las dependencias del Anciano, y al encontrar la puerta abierta me quedo en el dintel esperando junto a mi compañero que parece algo nervioso.

-<<Tranquilo Lince, sería de mala educación entrar sin permiso del anciano>>

-<<¿Es esa cosa que llamáis protocolo?>>

-<<Más o menos, no dejan de ser sus aposentos privados>> -contesto.

-Pasad, pasad -se oye la voz del Anciano desde el interior

Al atravesar la puerta, veo una habitación grande y amueblada de manera sorprendentemente austera para ser la del líder de la aldea. El propio Drelanör, está en un balcón que da al bosque interior donde tuvo lugar el “unio animarum”, el olor del té de hierbas inunda la habitación.

-No os quedéis en la entrada, por favor, pasad.

Nos encaminamos al balcón donde está esperándonos el Anciano.

-Lo que hoy he de contarte, es asunto serio, joven montaraz. - Asiento con la cabeza sin interrumpir lo que el Anciano ha de contarme. -Nuestros espías en “La Sierpe”,-continúa- nos han informado dónde puede encontrarse el mapa robado a tus hermanos montaraces, creen que puede estar en una mina en la frontera Norte de Nazadra, al Sur de La Frontera de Herezrin. Digamos, joven montaraz que tu misión consistirá en infiltrarte en esa mina junto a maese Thaugen, el cual habrás comprobado que es más de lo que aparenta, y luego ponerlo a buen recaudo, por supuesto que nadie te obliga, pero la situación es bastante desesperada. Esto es una operación para un grupo muy reducido, tus hermanos de Nazadra, han muerto, los elfos de las ramas andan escasos de efectivos porque han reforzado las patrullas por lo sucedido en el claro de montaraces, y no hay tiempo de pedir ayuda a otros claros o a los demás concilios.

Me quedo pensativo ante lo plantado por el Anciano, ¡Al final, me voy a ver involucrado en toda esta mierda antes de lo que pensaba!

-Maestro, habláis de recuperar el mapa, y ponerlo a buen recaudo, pero ¿Dónde podríamos ocultarlo?, si sospechan que ha sido devuelto a algún claro de montaraces ahora que Nazadra ha caído, no creo que dudasen en arrasar todos los claros con tal de recuperarlo.

-Hijo, hay un lugar en el que ni siquiera todas las huestes de “La Sierpe” osarían entrar.

-Anciano Drelanör, permitidme ser un poco escéptico, hasta hace poco, pensaba que Nazadra era inexpugnable, y fijaos en lo que ha pasado.

-No, mi joven montaraz,- dijo esbozando una leve sonrisa-, nadie se ha atrevido nunca a irrumpir en los dominios de los astinus.

- ¿Los astinus? Maestro, ¿acaso os estáis refiriendo a la gran biblioteca de Lanssat?

- Efectivamente, desde que Elfran y El gran Gil, se dedican a atestiguar toda la historia de Kadazra, ningún invasor ha pisado nunca el suelo de la biblioteca ¿O acaso conoces un lugar mejor donde se podría custodiar el mapa de las líneas ley?

- No, maestro, tiene usted razón, el riesgo es entrar en Lanssat con el mapa encima y llegar la biblioteca.

- No es tarea fácil desde luego , pero como te he mencionado antes, no hay nadie más ¿Cuándo partirás? Si decides hacerlo.

- Aquí no me retiene nada, y lo que venía a hacer, ya está hecho, así que partiré mañana con las primeras luces del alba.

- Muchas gracias Kalÿatar, que Rua-Vannaÿth y el espíritu del Gran Roble, te acompañen.

Me despido del anciano poniendo rumbo a la casa de huéspedes.

-<<¿No crees que te has precipitado mucho en la decisión?>> -pregunta Lince

-<<No, hacía mucho tiempo que pensaba en tomar partido uniéndome a Talum, un amigo que se convirtió en el líder de un pequeño grupo de forajidos, lo último que sé de él, es que estaba buscando el Vado de la Zarza junto a otras tres personas, y allí, unirse a los rebeldes>>

-<<¿Y eso en que nos ayudará en la “libroteca”?>>

-<<En la biblioteca, de poco, pero una vez que tengamos el mapa, el Vado de la Zarza nos podría servir de refugio unas semanas hasta que “La Sierpe” se canse de buscarnos>>

-<<No parece un mal plan, ¿Qué vamos a hacer ahora?>>

-<<Pertrecharnos debidamente, avisar a Thaugen para que haga lo propio, cenar en condiciones, disfrutar de una última pipa en el porche de Thaugen y descansar>>

 

Doy las novedades pertinentes a Thaugen, el cual procede a cerrar la puertas de la casa de huéspedes.

Pasamos el resto de la tarde preparando todo lo necesario para el viaje que nos espera.

Entrada la noche y con todo finalizado le digo a Thaugen:

-Bueno maese Thaugen, aquí tengo una pipa que lleva tu nombre, ¿La acompañamos de una cerveza helada?

-Ummmm no diría que no, pero antes hay algo que debemos hacer, acompáñame, por favor.

Siguiendo los pasos de Thaugen, llegamos los tres, a la parte trasera de la casa de huéspedes, allí, en lo que debía ser la vivienda de Thaugen, había un modesto altar donde estaba representado Lua-Vannaÿr.

-Verás Kalÿatar, aparte de pertenecer al Clan de la Tinta, también pertenecí a la Tribu de Enanos de Valaria, mis antepasados, surcaban mares y océanos y conquistaron gran parte de los territorios del Norte, siendo yo un imberbe mozalbete, prestamos auxilio a nuestros hermanos del sur en su lucha bajo el estandarte del León, la noche antes de cada una de las batallas, sin excepción, entonábamos cánticos a los dioses agradeciendo el poder luchar un día más y solicitar su fortuna para la siguiente contienda. Cada tribu aportaba una canción. ¿Entonarías conmigo la canción de mi tribu? Como hermanos, quizás no de sangre, pero si hermanados en batalla.

-Será un honor hacerlo Thaugen. -respondo henchido de orgullo.

Thaugen me indica el ritmo al que debo golpear mi pecho, “Como tambores de guerra resonando en tu alma” requirió el enano, el cantara, puesto que yo desconozco la letra.

 

Canción de guerra de la tribu Enana de Valaria
Los barcos azotan contra el vigor de las olas.
De áridas cumbres a verdes llanuras cada horizonte es un nuevo comienzo.
Levántate y reina lejos de los fiordos y de las corrientes heladas.
Los cuervos sobrevuelan los campos de batalla.
Canciones y leyendas de destinos determinados.
Navegamos juntos, por el clan y la familia.
El golpe del martillo y el retumbar del trueno resuenan dentro de nosotros en los ecos de la eternidad.
El Fo-saöghal me llama para tocar las cuerdas del destino, el Fo-saöghal está llamándome.
Las velas se balancean sobre los ríos carmesí, sangre y gloria en los campos de batalla.
Escudos que se tornan leña astillada, los fuegos de la guerra están ascendiendo.
Las campanas hacen sonar la gloria que nos llevará a los salones de Lua-Vannaÿr.
Con brillo dorado y cánticos, Lua-Vannaÿr nos llama a los ecos de la eternidad.
El Fo-saöghal está llamándome para tocar las cuerdas del destino.
El Fo-saöghal está llamándome.
Las olas y el viento me llevarán, el viento y las olas me liberarán.
Cuando Lua-Vannaÿr apague su fragua, seremos uno con los ecos de la eternidad.
El viento y las olas me llevarán, las olas y el viento me liberarán.
Fo-saöghal está llamándome para tocar las cuerdas del destino, el Fo-saöghal me llama.

 

Finalizado el ritual, nos retiramos a descansar, al día siguiente partimos de la aldea druida mirando atrás.


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Smooky Marple
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Acto III, tercera parte: Ecos del pasado y el badajo de un goblin.

Prólogo:

Irhös, antes de ser apresado por la Guardia Fronteriza, había caído encima de un cuerpo en avanzado estado de descomposición.

Kalaziel,  al  amparo de las sombras, observaba  a Irhös y Keroz.

XXXX

A varias jornadas de allí, los clérigos de combate,  Deven y Halfrieda, guiados por la gypsia Jofranka intentan salvar la vida a Hörs.

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La Sargento de la Guardia se arrodilló para ver mejor el cadáver putrefacto en el que ese desgraciado de bardo había tropezado. La Sargento apretó los labios, ya eran tres los cadáveres en los dos últimos días.  

Una expresión de horror cruzó su semblante cuando reconoció las ropas, eran de Maiyen “La almeja”, una  prostituta que habían puesto en libertad la noche anterior.

¿Cómo podía estar en ese estado?, ¿Ankar negro,  un maleficio, una nueva arma…? Una idea se filtró hasta ella,  ¿había llegado la Sierpe a aquel sitio?.

Irhös aprovechó que los guardias se encontraban ocupados alrededor del cadáver para  tragarse el anillo de ankar gris, imploró una plegaría Fitheack, para  que el anillo no lo transportara al fondo del mar o peor aún, a la cama de alguno de sus examantes, la idea le provocó un escalofrío.

  • Engrilletarlos- gritó la Sargento.
  • ¿Acusados de qué?- Se quejó Keroz sin muchas ganas, con un poco de suerte tendría cena gratis y tal vez, podría reclutar a  algún desgraciado en los calabazos para que terminaría trabajando gratis en el Cascapiños. Keroz saboreo la palabra GRATIS, no había una palabra más bonita. 
    • Esta cerrrcaaaa, te observa en las sombras

Irhös miró a su alrededor, otra vez la misma voz.

  • ¡¿Que miras?!- le increpó el guardia.
  • ¿Lo has oído?.- Irhös cometió la estupidez de coger la cara del guardia entre sus manos, un puño enguantado lo dejó inconsciente.

Keroz contempló la escena sin entender nada, no se resistió cuando fue engrilletado, no tenía ganas de que a su bello rostro de goblin recibiera un mamporro de un guardia.

Kalaziel había sentido un extraño cosquilleo cuando ese idiota había mirado en su dirección, tenía que averiguar que tenía de especial, sopesaba sus opciones, podría emplear el ankar amarillo y arrasar la ciudad, pero alertaría a la Sierpe y los necesitaba para sus propios fines, así que optaría por algo menos llamativo.

Celdas de Grothâr varias horas más tarde.

  • ¿Está lloviendo?... ¡qué demonios!…- Irhös abrió los ojos para ver como Keroz, meaba al lado de él, las antorchas iluminaron una imagen que tardaría muchas noches y mucho alcohol en borrar de su memoria, nada como despertarse viendo  el badajo tatuado de un goblin.
  • Como lo sigas mirando…voy a pensar que quieres algo conmigo…esto- dijo badajo en mano -pone bienvenido a bordo en goblin.

Irhös lo miro con suspicacia, no recordaba mucho del dialecto goblin, pero allí habían pocas letras para un mensaje tan largo.

Un guardia, con cara de que le faltaba un hervor, examinaba los objetos de Irhös y Keroz. Cuando el guardia se  disponía a acercarse  la esfera de manofactura duende a la nariz  Irhös le gritó:

  • Yo no me lo acercaría tanto… no sabes en que lugares oscuros me he introducido esa esfera- el guardia tardó en comprender, con cara de asco la dejó caer pesadamente al suelo, ésta rodó hasta meterse en un agujero en la pared.

Irhös derramó una lágrima su fortuna se iba rodando.

  • ¿Tú no eres ése?- el guardia le dijo señalando un cartel de “Se busca preferentemente vivo..”
  • ¡Que voy a ser ese!- Irhös maldijo su suerte, no había motivos para estar en un cartel, ¿o sí? Es cierto que se había beneficiado alguna que otra u otro a espaldas de sus parejas y había sustraído alguna que otra cosilla, pero no para ofrecer una recompensa tan alta, a no ser que lo quisieran de amante….

El goblin pirata comenzó a salivar pensando en que haría con esas monedas, Irhös le caía bien,  pero 200 piezas de oro solo por entregarlo  en Nechda, uno de los puertos al sur de las Tierras Nevadas no muy lejos de allí, lo tentaban mucho, mucho, mucho.

  • Mueve el culo, borracho- de una patada un extraño cayó de bruces  entre Keroz e Irhös.
  • ¡No se puede tratar así a la gente!- Gritó Irhös. Tendió la mano al desconocido, una pálida mano lo rodeó, un retortijón le hizo doblarse por la mitad.- Perdona, pero lo que entra tiene que salir.

Irhös se dirigió al agujero que había en una esquina de la celda.

  • Soy Keroz el goblin pirata, el terror de los mares, de los monstruos de las profundidades…bueno te haces una idea, ¿quieres un trabajo cuando salgas?- Sonrió de la manera más amable en la que puede sonreír un goblin.- ¿Cómo te llamas pimpollo?.
  • Me llamo Kalaziel y no soy nadie- sonrió.

Keroz pensó mano de obra gratis y con lo guapo que era podría venderlo a unos amables traficantes de personas.

Kalaziel pensó en la manera en que mataría a esos dos.

Irhös solo pensaba en que tendría que lavar muy bien el anillo y por qué oía otra vez la  voz en su cabeza.

    • No dejes que me coja, ayúdameeeee.

Kalaziel sintió de nuevo esa extraña sensación, su mente divagó a un recuerdo de hacía más de mil lunas cuando la pequeña Hörs apareció con una marca en el brazo y una extraña historia...

Epílogo:

Una gran rata se aproximó al extraño objeto esférico que se había introducido en su madriguera, no olía a nada, su nariz rozó la esfera, sus ojos se cerraron para no abrirse nunca más, un brillo azulado había salido de su peludo cuerpo para introducirse en la esfera.

Esta publicación ha sido modificada el hace 2 meses por Smooky Marple

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Makishima
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El tabernero "afable" II  LA PÓCIMA DEL AMOR:

Baloder es el dueño de la taberna "El Alce Durmiente", un tipo bonachón de barriga incipiente y pómulos rojizos, en sus buenos tiempos dicen que era aventurero o incluso se rumorea que hubiera podido ser juglar, probablemente parte de ambas, algo de magia, algo de batalla, júntalo con bastante picardía y obtendrás eso que llaman bardo o lo que dirían otros, un bueno para nada...

Lo cierto es que le encanta contar historias a sus clientes, esos que se quedan rezagados a veces por la bebida, a veces por buscar información discretamente, a veces por amor... pero, la mayoría de las veces, por escuchar el cuento de nuestro querido tabernero, cuando las perolas otrora humeantes quedan practicamente vacías y la chimenea torna las vivas llamas en rescoldos que crepitan lentamente, Baloder saca un candil y la gente se arremolina a su alrededor

(Iniciando la narración con un suave carraspeo) "Aquél día nos visitó un tipo extraño, vestía una capa de colores vivos, un sombrero de ala ancha y una pluma de faisán, se veía a la legua lo que luego nos corroboró, era el típico vendedor de aceite de serpiente, un charlatán de esos que no han dado un palo al agua en su vida"

"Me recuerda a alguien esa descripción, Balo..."

(Balo, visiblemente malhumorado) "El zascandil no traía otra cosa que una poción con líquido rosáceo en su interior, ankar rosa decía, ¡qué sinvergüenza! Cuando la posó sobre la mesa empezó con su monserga"

"Esto, queridos oyentes, es la panacea, el ankar rosa, lo que hará que patanes como vosotros conquisten a cualquier dama o caballero, bueno, o animal, veo gente que pudiera tener gustos extraños entre el público... Sólo hace falta una gota y tiene un precio muy económico, este néctar hará las delicias del más horrendo ser y también de los más tímidos, por supuesto. Para los más escépticos, haré una demostración ante todos vds. Tú, el goblin feo, acércate"

(El goblin alza el pecho orgulloso) "Disghulpe sheñor perho yo soy considheradoh un Adonis entre mis congéneres"

El truhán alza el brazo y un loro se posa en su guante, tras colocar al goblin en la línea de visión del pájaro, le da una gota de la pócima en el pico al ave, en ese mismo momento el loro empieza a revolotear alrededor del goblin constantemente

"Ven, se ha quedado prendado de este engendro del demonio, es infalible, tan sólo 5 Leones de oro por vial"

"¡Eso es una farsa, que a nadie se le ocurra comprar semejante brebaje en mi local!"

(Observando el pichel) "¿Balo, estás metido en la historia o hablas de la cerveza que sirves en el local?"

"¡Callad idiotas!" (prosigue narrando) "Al ver que no vendería ninguno de sus extraños líquidos, se acercó a la barra y pidió una copa de vino, mi hija se la sirvió y tras hablar un rato con ella, el mercachifle le invitó a una copa de vino a mi hija"

"Qué valor, Balo"

"Lo dices por el vino o por la hija, no sé qué es peor, jajajajajaja"

(carraspeando fuerte) "Cuando vi a mi hija en lo alto de la escalera sonriendo al zagal y haciendo un gesto con un dedo para que subiera me empecé a escamar, miré la copa de mi hija y el poso de la copa tenía un toque rosáceo, salí corriendo con el cuchillo de cortar la carne escalera arriba y aprovechando que apoyaba la mano en la barandilla le cercené un dedo, con tan mala suerte que el apéndice cayó en el cubo de los huesos para la sopa. Quién me iba a decir a mí que ese brebaje funcionaría..."

"No me creo nada, no tienes huevos para cortarle a alguien el dedo a sangre fría"

"Bueno, lo cierto es que fue mi mujer, pero yo le eché a patadas de la taberna"

(el loro, tras perder interés en el goblin se acerca al muro más alejado de la taberna) "Balo, qué es eso, ¿hay un agujero en la pared?"

(apartando al loro del agujero y rellenándolo con un corcho) "Eso, amigo mío, es una historia para otro día..."

 


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Omarelmanco
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Capítulo 10. De las aventuras de Kalÿatar.

Breve nota para éste y los siguientes capítulos:

Puesto que Lince tiene la rara (casi única) habilidad de comunicarse telepáticamente con más de una persona, sus diálogos, ya no irán coloreados, puesto que cuando “hable”, todos los que Lince quiera que estén alrededor, serán capaces de “oír”,  con la excepción de que se comunique con una única persona. Esto hará más sencilla su lectura por parte de todos.

 

 

Mientras caminamos, las palabras de la canción de guerra resuenan en mi mente “Fo-saöghal está llamándome para tocar las cuerdas del destino, el Fo-saöghal me llama.” ¿Eso es lo que nos espera? ¿Entrar en el reino de los muertos por la puerta grande?

-Llevamos horas caminando casi en silencio – gruñe Thaugen a mi lado- y tanto Lince como yo podemos oír los engranajes girando en tu cabeza ¿Te encuentras bien Kalÿatar?

-Si, sólo que estaba pensando en como podremos hacernos del mapa, y llegar a Lanssat de una pieza.

-¿Qué es lo que tienes planeado?- preguntan Thaugen y Lince casi al unísono.

- Me temo que lo justo, llegar a la mina entre Nazadra y la Frontera de Herezrin e infiltrarnos en ella, lo que supongo que, o será misión imposible porque hayan reforzado la vigilancia, o si le concedemos cierta inteligencia a “La Sierpe”, no habrán hecho nada o casi nada para no levantar sospechas, una vez con el mapa en nuestro poder, ir lo más rápido posible hasta el Vado de la Zarza, hacia el Sur,  con lo que ha nevado estas semanas, será fácil dejar un rastro que los aleje de nosotros. Si nos dejan entrar, estaremos allí un par de semanas, y luego a Lanssat.

-¿Cómo que si te dejan entrar? -interroga Lince.

-Veréis, en el Vado de la Zarza tengo un contacto llamado Talum, un buen amigo mío, sería imposible contar las veces que nos hemos salvado el pellejo el uno al otro.

-Y eso ¿Qué tiene de malo? Un hermano de armas, jamás dejariá vendido a otro si su causa es lo suficientemente noble.- replica Thaugen con cierta sorpresa.

-No, eso desde luego no es malo, lo único malo es que también estará su hermana Kala, y la última vez que la vi, me dio un bofetón con el brazo del implante que estuve horas inconsciente.

-Hahahaha, no te veía como un rompecorazones Kalÿatar.- ríe Thaugen

-¿Rompecorazones? ¿La mataste por haberte golpeado? ¿Es que vamos a visitar un pueblo de no-muertos?,-pregunta Lince casi temblando de miedo.

Nos quedamos mirando Thaugen y yo y rompemos en carcajadas, tardamos casi una hora en explicarle que no maté a nadie, y lo que significa ser un rompecorazones, cuando conseguimos dejar de reír consigo continuar.

-La historia de Kala y yo, es la típica, nos conocimos, comenzamos un relación, nos enamoramos, y la cagué bien cagada. Ella es humana, y yo semielfo, lo que significa que su esperanza de vida es un tercio de la mía, además, el hecho de ser montaraz no ayudó mucho, siempre iba de un de un lado a otro, así que opté por abandonarla, me desperté en la enfermería de la aldea después del bofetón y con dos dientes menos, y jamás volví a verla, lo último que supe de ella es que se casó y tuvo dos hijos, a la niña le puso el nombre de mi madre, Aimil.

-¡Pero eso es muy triste!-dice Lince al borde del sollozo.- en el mundo espiritual, cuando dos espíritus unen sus almas, lo hacen por toda la eternidad.

-Si pequeño, pero aquí, en el mundo material, las cosas son un poco diferentes.-consuela Thaugen.- A veces, hay que hacer ciertos sacrificios para proteger a los seres queridos, aunque éstos no lo entiendan,  no es justo, pero así es la vida.

Van pasando los días con relativa tranquilidad, algún susto con un jabalí despistado y poca cosa más, casi lo único reseñable, es que Lince ha crecido muchísimo desde nuestra llegada a la aldea de los druidas, un lince boreal, no debería sobrepasar los 30/40 Kg. en edad adulta, pero a este ritmo, sobrepasará ese tamaño, lo que nos sirve para hacer ciertas bromas sobre que Thaugen nos alimenta demasiado bien.

-Esto,-dijo un día mirándose la barriga-,es puro músculo-. Protestó Lince, lo que provocó nuestras risas en más de una ocasión.

A la semana y pico, después de la hora del almuerzo, llegamos a las cercanías de la mina, como nuestro plan es infiltrarnos, dispondremos de todo el día para prepararlo todo medio decentemente hasta bien entrada la noche, momento en el que la oscuridad será nuestra aliada, y los guardias no estarán demasiado atentos. Lince marcha a  explorarar los alrededores mientras Thaugen y yo intentaremos memorizar las rutas y los horarios de los guardas, mientras estamos en ello, oímos rumores de que alguien ha venido de visita con algo para el alcaide, lo que nos da esperanzas de que el mapa pueda encontrarse en sus dependencias.

A las pocas horas, una vez reunidos de nuevo, nos guareceremos en una cueva que ha descubierto Lince, allí pasaremos lo que queda de día descansando y trazando concienzudamente la manera de entrar en la mina y salir más o menos enteros de ella.

Al llegar la medianoche, nos acercamos a un agujero en la parte de atrás de la mina que casi podría llamarse puerta, allí, sólo montan guardia dos centinelas que acaban de ser relevados, así que disponemos de unas 3 horas, hasta el siguiente relevo, nos escondemos detrás de unos grandes arbustos a unos 100m.  para no ser vistos.

-Mira esto,-le susurro a Thaugen-, me lo enseñó Drak el invisible.

Cojo dos flechas, les arranco parte de sus plumas y las coloco en posición “no es la flecha, no es la flecha” me digo a mí mismo, respiro hondo y suelto el aire muy despacio, como me enseñaron mis maestros, cierro los ojos, los abro pausadamente para aclarar la vista, tenso la cuerda notando cada fibra de la madera de tejo, vuelvo a respirar muy lentamente, uno de los guardias me mira fijamente, pero es tarde, suelto la cuerda y al instante ambos centinelas están muertos en el suelo con la flecha clavada en el cuello.

-¡Por las barbas de Lua-Vannaÿr!-, exclama el enano-, he de reconocer que me has impresionado muchacho.

-Bien, cojamos los cuerpos, escondámoslos y entremos, no tenemos mucho tiempo.


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Smooky Marple
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Entreactos: Historias de goblins para no dormir y si corres en pelotas todo rebota.

 

Nota: Gracias a Fasa_Ape por crear Goblinburgo y servir de inspiración al siguiente relato, espero que esté a la altura.

Érase una vez en Goblinburgo,  Jeremías Sinmano, así llamado por faltarle un pie, empezó a rebuscar entre los planos de sus mejores e incomprendidas armas, como podían ser: la bayoneta reversible,  el único fallo de esta innovadora arma es que cuando apuñalas al enemigo te apuñalas a ti mismo,  esto sirve para desconcertar al enemigo cuando oye tus gritos de dolor, o la  linterna evapora-ojos, una suerte de cilindro de cobre con ankar rojo en estado gaseoso que proporciona una luz roja bastante potente hasta que se rompe, lo que provoca una ligera irritación ocular acompañada de un leve a moderado desprendimiento de los glóbulos oculares, bastante útil para hacer huir al enemigo, ya fuera por buscar ayuda o por asco, pero allí estaba su mejor creación, la llamaba “De aquí pallá sin más”, una casualidad de ingeniería, conocimientos y borrachera goblin, dieron lugar a un nuevo ankar, el ankar gris, hoy en día se desconoce su creación exacta, pero lo que si  conoció esa noche Jeremías Sinmano, es que las penas de amor no se curan mezclando ron y cerveza goblin, por mucho que le hubiera dolido que Antonia Morritos Dulces lo dejara en el altar…

“De aquí pallá sin más” era otra invención adelantada a su tiempo, ideal para viajar por las líneas de energía gratis o para mandar lejos a una suegra, a tu cuñado favorito o un garrapato de tamaño medio. Un pequeñiiiiiiiiiiiisimo  inconveniente, es que no sabes donde terminarás, lo cual supone un problema respecto a la ropa que tienes que llevar, entre otras molestias.

El último “viajero” del ankar gris fue el hijo del alcalde,  que  terminó su singladura cayendo de bruces en el centro del “Grandioso Recolector de lo Que sale por la Retaguardia”.

Los Ministros decidieron que cuarenta y siete desapariciones eran suficientes ya que,  estaban afectando  al sistema de recaudación de impuestos, así que la última piedra de ankar gris fue vendida por pingües beneficios a los duendes, no todo iban a ser pérdidas, ese dinero sería invertido en  una nueva arma, la jabalina-bumerán, impulsada con una genial combinación de ankar blanco y rojo, alcance más o menos efectivo de trece metros hacia delante, no se recomienda tirarla hacia atrás, de momento, la única pega es que vuelve con aquello con lo que hubiera impactado.

Jeremías Sinmano miraba al suelo preguntándose que haría con la pierna que había vuelto con la jabalina-bumerán y sobre todo ¿Dónde estaba el resto?.

 

Epílogo

  • Desgraciado, te has beneficiado a mi mujer…

El carnicero del Puerquito Feliz corría por las calles de Lanssat, hacha en mano, persiguiendo a un semidesnudo Irhös.

  • Bueno, si lo hubiera sabido, te hubiéramos espe…- Irhös no le dio tiempo a terminar la frase cuando el hacha del carnicero pasó a escasos centímetros de su cabeza al tiempo que caía de bruces encima de un joven.
  • Mis disculpas- Irhös ayudó a ponerse en pie al joven.

Los habilidosos dedos de Irhös no  desaprovecharon  la oportunidad para escamotearle un par de anillos.- Lo siento tengo que correr.

El carnicero había parado para coger aire unos segundos, pero enseguida continuó persiguiendo a Irhös.

El joven se recompuso, miró su mano, ¡Maldito bastardo! le había robado los  anillos, por suerte los pergaminos seguían en su bolsa. El Gran Bibliotecario no lo hubiera perdonado si les hubiera pasado algo a los pergaminos, en cuanto a los anillos uno era el emblema del Clan de la Tinta y el otro una baratija comprada a los duendes a un buen precio, aunque era  un ankar raro no tenía ningún poder.

Irhös entró en un callejón para vestirse, no le importaba estar desnudo, pero no era muy cómodo correr con todo rebotando.

A la luz de una farola examinó los anillos, uno tenía un  emblema que no reconocía y el otro portaba una piedra gris en una montura de plata, se probó los anillos.

  • Te pillé hijo de la gran…

Irhös deseó no estar allí y para sorpresa del carnicero despareció…

Pero esa es otra historia.

Esta publicación ha sido modificada el hace 2 meses por Smooky Marple

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Crodries
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Ankar hialino (I)

 

El ankar es un mineral que canaliza y atesora la magia del entorno en el que madura dando lugar a variedades de colores. Sin embargo, existe un tipo especial —el ankar hialino— que se asemeja al cristal. Mas se trata de un mineral tan transparente que apenas interrumpe el paso de la luz a su través.

Puede ser fundido con gran esfuerzo, pero una vez solidificado es capaz de sujetar el poder desatado del ánkar de cualquier color. Y con la ayuda de los conjuros adecuados, puede adquirir la naturaleza que el nigromante desee. Incluso la del nefando ánkar oscuro, tan apreciado por la sierpe.

Nikoforos de Thul, Maestro Alquimista

*****

Reykjavik, 15 de febrero de 2016.

Querido Steinar,

Debí escribirte hace más de un año, pero era incapaz de sobreponerme a la situación. Apenas me pongo a pensar en ella, se me saltan las lágrimas; mas no son lágrimas de pena, sino de miedo.

No alcanzo a comprender qué pudo haberle pasado a tu hija para que se produjese en ella semejante cambio. La vida nos iba bien. Éramos compañeros de trabajo y hacíamos lo que más nos gustaba: dar clases de geología en la facultad. De hecho nos estábamos planteando tener hijos y envejecer juntos.

Y de repente, todo cambió de la noche a la mañana. Fue en 2014, justo después de la última erupción en la isla. Al parecer, el volcán había producido una fisura de seiscientos metros en el campo de lava fría de Holuhraun que había incrementado la superficie de las Tierras Altas en casi 10 kilómetros cuadrados. Ya nos conoces, no había pasado ni dos meses desde que saliese la lava incandescente y ya estábamos allí tomando medidas.

Tan excitados estábamos que no fuimos demasiado prudentes. Hanna debió resbalar en una colada fría y cayó al fondo de una oquedad del terreno. Pasó más de una hora hasta que la encontré. Ella estuvo muy rara el resto del día, apenas si me permitió curar la herida que se había hecho en la cabeza. Cuando llegamos a casa, se encerró en el estudio y no se acostó esa noche. Luego se fue muy temprano al laboratorio de la universidad sin decirme nada.

Los días siguientes teníamos que convencerla para que saliese de allí. No hacía más que trabajar, pero nadie sabía en qué. Pasaron diez días sin que saliese del laboratorio. Tampoco permitía que nadie le llevase comida. Había cortado todo contacto con el exterior, mostrándose insensible a nuestros ruegos. Cuando intenté razonar con ella me gritó cosas horribles. Me dijo que no me quería y que era un mediocre. Yo no entendía nada, pero me era imposible ponerme en su contra.

Los equipos funcionaban a todas horas, el olor a carne quemada en el pasillo se hizo evidente y los alaridos en horas de clase no contribuían a la discreción. Al final, el personal de la universidad no lo pudo soportar más y dio parte a las autoridades. La policía tuvo que venir a derribar la puerta. Yo estaba detrás de los agentes cuando entramos a las instalaciones… Dios… Mejor que no te cuente lo que allí vimos.

Yo tuve suerte, pero cuando me dieron el alta del hospital era incapaz de pensar en Hanna sin echarme a sollozar. No entiendo lo que le ocurrió y no quiero intentarlo.

Cuando acabó la investigación, la policía me entregó el diario de las investigaciones que llevaba tu hija. Te los envío en una caja junto con los periódicos de esos días por si los quieres guardar de recuerdo. Yo no he podido ni ojearlos siquiera.

Es duro lo que voy a decir, pero me alegro de que su madre no viese en lo que su hija se convirtió.

Ojalá podamos vernos algún día,

Tu ex-yerno, Gunnar.

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Crodries
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Ankar hialino (II) - Diario de Hanna Steinardóttir

 

Entrada del 5 de septiembre de 2014.

Gunnar es muy insistente con el tema de tener hijos. La idea me atrae, pero debemos pensar en nuestra carrera investigadora. Un bebé ahora supondría un freno para nuestras aspiraciones, las mías por lo menos. Creo que él se conformaría con lo que tenemos, pero todavía nos queda tanto por investigar…

Le he dicho que me lo pensaría para que se callase y luego lo he convencido para que vayamos a Holuhraun a tomar muestras de lava de la erupción en lugar de salir el fin de semana.

 

****

 

Entrada del 9 de septiembre de 2014.

Me ha sucedido algo maravilloso. Un verdadero golpe de fortuna. Cuando recorría la cresta de una colada reciente, perdí pie, resbalé y caí sin poder agarrarme a nada. Al parecer me di un golpe en la cabeza y cuando desperté, lo vi frente a mí.

Al parecer, cuando estaba fuera de control impacté contra un saliente de lava que todavía no estaba frío. Un fragmento de la superficie se desprendió revelando una roca mineral parecida al cuarzo, perfectamente cristalizado en el seno de la lava a medio refrigerar.

Debí chocar contra él porque cuando desperté tenía una herida en la frente de la que manaba sangre. El fragmento de cuarzo, o eso creí, estaba manchado también de lo mismo. Pero lo más extraño de todo es que estaba frío al tacto, y desprendía vapor en las áreas de contacto con la lava.

No sé por qué lo tomé en mis manos. No sé qué impulso me llevó a agarrarlo a pesar del peligro. Quizá pensé que los guantes me protegerían. Desde luego era una estupidez, sin embargo, pude extraer el mineral sin sufrir daño alguno.

No sabría decir si su tacto era ardiente o gélido. Puede que mis manos alternaran entre ambas sensaciones, lo que sí puedo afirmar es que me sentía plena de energía a pesar de la caída y del golpe. Enseguida me di cuenta de que no era cuarzo a pesar de tener la clásica forma de prisma translúcido. ¿Qué era aquella maravilla que me había sido entregada por el volcán?

En un instante, supe que nadie salvo yo debía verlo. Guardé el fragmento en mi mochila y no le conté nada a Gunnar. El pobre estaba preocupado por mí, pero no le dije nada. No lo hubiera entendido. Por mi parte estaba ansiosa por llegar a casa y tomar el mineral entre mis manos de nuevo. No quería otra cosa.

 

**

 

Entrada del 10 de septiembre de 2014.

Me he pasado la noche en vela, pero estoy fresca. Me encuentro realmente bien. Cada vez que me entra sueño, el simple tacto del mineral me espabila.

Nada más encerrarme en el estudio examiné la muestra. Mi sangre cubría parte de su superficie. Tras limpiarla con un paño he observado que una gota ha atravesado la superficie. No entiendo cómo ha podido ocurrir. Ahora hay una gota de mi sangre en el interior pegada a uno de los vértices. No hay forma de sacarla por más que he frotado con alcohol.

Por más documentación que he consultado en casa, no he averiguado nada nuevo. Urge ir al laboratorio, pero debo esperar a que abra. Putos vagos.

La muestra parece cuarzo hialino, pero no lo es. La transparencia del cristal es la mayor que he visto en mi vida. Aparentemente todo apunta hacia un monocristal de silicio puro. Es necesario colocar la muestra en un difractómetro de rayos X para saber en qué sistema cristaliza.

Para rayarla ha hecho falta emplear una punta de carburo de wolframio. Diría que supera ampliamente al cuarzo en dureza. Le correspondería un 8 en la escala de Mohs.

 

**

 

Entrada del 12 de septiembre de 2014.

Me cuesta separarme del cristal. Necesito sentir su presencia cerca de mí en todo momento.

Los análisis químicos han resultado todos negativos. La muestra es realmente inerte. Ni siquiera reacciona al ácido fluorhídrico.

La difracción de rayos X arroja un resultado sorprendente. Si bien el sistema de cristalización es el cúbico, adota la forma externa típica de los sistemas hexagonales. Sería interesante someterlo a calor para estudiar los cambios de fase.

Llevo ya tres días sin comer ni dormir. Es posible que el cansancio me esté jugando una mala pasada, pero diría que la gota de sangre se ha desplazado hacia el interior del cristal, lo cual es completamente imposible.

 

***

 

Entrada del 13 de septiembre de 2014.

Cuarto día seguido sin comer ni dormir. Tango la mente clara como ese cristal que contiene una gota de mi sangre reptando por su interior. No sé cómo, pero se desplaza por ahí dentro.

Menos mal que atranqué las puertas del laboratorio para impedir el paso de esos idiotas. No entenderían nada de lo que estoy haciendo. Este será el mayor descubrimiento en el campo de la geología y la cristalografía en décadas.

Hace dos días que no contesto las llamadas de Gunnar. Hoy a venido a la puerta a suplicarme. Les he dicho a todos que se vayan. Ninguno merece tocar el cristal.

 

**

 

Entrada del 14 de septiembre de 2014.

Quinto día seguido de ayuno. Si bien no duermo, he comenzado a experimentar ensoñaciones esporádicas. Me imagino observando el centro de la galaxia. Pero allí, en lugar de un agujero negro, se encuentra un ser de proporciones monstruosas que oscila al ritmo de una melodía desquiciada. Cuando las ensoñaciones terminan sigo trabajando a buen ritmo sin sentir cansancio. Nunca en mi vida he tenido las cosas más claras.

He raspado la base de la muestra sometiendo a calor el polvo resultante. El mechero bunsen es insuficiente. Debo probar con un horno más potente.

Gunnar y el resto de payasos han venido a molestar a mi puerta de nuevo. Les he gritado que son unos cobardes que carecen de la determinación para llevar a cabo las investigaciones que estoy realizando. El cristal me reconforta.

 

**

 

Entrada del 15 de septiembre de 2014.

Esto es absolutamente maravilloso. El polvo finalmente se fundió en el horno, pero en lugar de cristalizar de nuevo durante el enfriamiento, adoptó las propiedades de los metales. Es increíble, un cristal con las propiedades de los metales. Nunca se ha visto nada igual en la corteza terrestre. Debe proceder de las regiones profundas del manto terrestre, pero ¿cómo ha llegado hasta mí?

Necesito probar otras cosas. Voy a intentar rascar el cristal un poco más para obtener una muestra con la que experimentar.

Los cenutrios han venido a la puerta otra vez. Pretenden que abra. Quieren dejarme comida… No la necesito. No siento hambre a pesar de llevar seis días sin probar bocado. El esfuerzo investigador tampoco parece pesar en mi ánimo quitando de las ensoñaciones que parecen ser más frecuentes.

Sueño con la criatura… Sueño que me llama y que me anima a continuar. Me dice que lograré algo histórico, nunca visto hasta ahora. Susurra cosas acerca de la gente de la universidad, de su envidia y de las zancadillas que he tenido que soportar toda mi vida por ser mujer… Y siento que la voz tiene razón.

 

 

Entrada del 16 de septiembre de 2014.

Se me ha ocurrido que en el manto terrestre hay mucha radiactividad natural. Quizá sea ese el origen de las propiedades tan raras del cristal. Lo cierto es que el cuarzo, al someterlo a radiación, se oscurece. Valdría la pena explorar esta linea.

¡Qué enfadada estoy! La criatura me ha abierto los ojos. Ahora puedo ver a Gunnar tal y como es. El muy egoísta quería que tuviésemos hijos para que yo los cuidase y el dedicarse a su carrera… ¿Y yo qué? ¿Acaso no valgo mil veces más que él?

El muy gusano ha venido a la puerta a importunarme. Le he dicho las cuatro verdades que alguien debería haberle gritado hace años. Si vuelvo a verlo no sé lo que le haré… Matarlo, seguramente. Y matar a todos los cretinos que corretean a su alrededor.

 

 

Entrada del 17 de septiembre de 2014.

El mineral es increíble, la gota de sangre se ha situado en el centro. Nunca me separaré de él.

He logrado fundir más mineral depositando el material en un recipiente de base cuadrada. Tras el enfriamiento, ha solidificado. Ahora tengo una lámina pequeña con las marcas de la caja grabadas en él. Si lo llego a pensar antes podría haber escrito algo con la punta de carburo de wolframio.

Qué curioso, parece que tras la fusión del mineral ha perdido transparencia. Utilizaré un espectrofotómetro para comprobarlo.

Se me ocurre que podría inducir cambios de fase más extremos. Necesito aumentar la presión y la temperatura. También me vendría bien una buena chispa eléctrica. Prepararé el equipo de alto voltaje también.

Tengo hambre. Después de ocho días de abstinencia no logro acallar las tripas. Ni siquiera la cercanía del cristal me reconforta, pero no puedo abrir la puerta. Ellos están esperando este momento de debilidad para apartarme del cristal. Debo buscar una solución.

 

***

 

Entrada del 18 de septiembre de 2014.

Todo está saliendo a pedir de boca. La voz tenía razón. El problema del hambre se ha solucionado. Si lo pienso bien, en realidad no me hacían falta tantos dedos de los pies. Con el dedo gordo es suficiente para mantener un equilibrio funcional. Además, en un laboratorio moderno, no faltan instrumentos con los que cocinar carne. Gracias al cristal apenas he notado los cortes. Quizá luego pruebe algunas lonchas de grasa subcutánea, si cauterizo la herida enseguida no hay riesgo de infección. 

El espectrofotómetro confirma la sospecha inicial. Con cada cambio de fase el cristal gana impurezas que entorpecen el paso de la luz. Es un efecto sutil pero detectable sin mucha dificultad.

He terminado el montaje para los cambios de fase. Tengo el recipiente estanco para colocar la muestra junto con una fuente radiactiva, puedo además incrementar la presión y luego disminuirla de forma brusca y, simultáneamente, lanzar chispas de alto voltaje a la muestra colocada en el centro. Con esto espero lograr algún tipo de transición. Estoy ansiosa por ver el resultado.

Esos cerdos han vuelto para joderme. Les preocupa el olor a carne quemada en el pasillo. Dicen que van a cortar la electricidad. Les he contestado que voy a fabricar una bomba sucia con el material radiactivo y como me fastidien el experimento, el olor será el menor de sus problemas.

¡Hijos de puta! Si queréis acabar con los malos olores, cerrad la puta cafetería y dejadme en paz! Al que entre en este laboratorio le rajaré la cara.

 

***

 

Entrada del 19 de septiembre de 2014.

Estoy muy nerviosa. He tenido una visión. Era más vívida que las ensoñaciones anteriores. La criatura llenaba todo el espacio, me asfixiaba con sus flagelos de carne, pero yo quería que siguiese. Entonces me habló del peligro de perder el mineral. Si ellos entraban me lo quitarían. Gunnar es un envidioso. ¡Cómo lo odio! Los mataré a todos. Jamás me separarán del cristal. Tengo que encontrar un modo de lograrlo.

He estado pensando toda la mañana. La solución es un cambio de fase. Voy a sublimar el mineral con mi sangre dentro. Transformaré el cristal en un gas y lo inhalaré. Así nunca podrán quitármelo. Los oigo cuchichear detrás de la puerta. Debo apresurarme.

El experimento está saliendo bien. Nada más introducir el cristal, ha empezado a oscurecerse por la radiación. El color es más negro que el del cuarzo ahumado. Tras elevar la temperatura y la presión, conecto el dispositivo eléctrico. El cristal adquiere un color negro profundo, parecido a la obsidiana. Parece que no refleje la luz, sino que la absorba. A los cinco minutos comienza la sublimación. El cristal se está transformando en gas. Más bien en un humo negro y denso.

Las volutas han llenado el recipiente y el mineral ha desaparecido del todo. Ya estoy lista. Ahora estaremos juntos para siempre.

 

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Crodries
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Ankar hialino (II) - Artículo en “The Iceland Monitor”

Extracto de la noticia aparecida el 20 de septiembre de 2014 en el portal digital “The Iceland Monitor” titulada: Masacre en la Universidad de Islandia.

Profesora de la Universidad de Islandia protagoniza una salvaje agresión en el laboratorio de geología. Según fuentes de la universidad, la profesora llevaba diez días encerrada utilizando los equipos con fines desconocidos. En ese tiempo desoyó todos los llamados de sus compañeros y de su propio marido, también profesor de la misma institución.

Los gritos y amenazas que profirió al personal de la institución, junto con el olor a carne quemada —que según testimonios de alumnos se filtraba hasta el hall de la facultad—, obligaron a las autoridades académicas a solicitar ayuda policial para practicar el desalojo de la investigadora.

A partir de testimonios presenciales recabados en el lugar, los redactores del Iceland Monitor hemos podido reconstruir parte de los hechos. Aparentemente, los dos agentes de la autoridad que acudieron forzaron la puerta del laboratorio. Tras ellos entraron el marido de la docente enajenada junto con uno de los bedeles de la universidad.

En ese momento, sin dar tiempo a reaccionar, un agresor con el rostro desfigurado y plagado de ampollas medio carbonizadas atacó a los intrusos blandiendo una sección de tubería a modo de maza. El primer golpe hundió el cráneo del agente que encabezaba la comitiva causando su muerte inmediata. Enfrentada con el segundo agente, la figura descargó el tubo contra su brazo que quedó inerte (probablemente roto). En el subsiguente forcejeo, la figura extrajo un instrumento cortante de los jirones de su ropa y seccionó la vena yugular del agente que murió poco después.

La figura se encaró con el profesor y le gritó palabras sin sentido. Tan solo se pudo entender “cerdo egoísta, cabrón, no soy tu chacha”. En ese instante, el profesor pareció comprender que el agresor no era otra persona más que su esposa.

De la impresión, se postró de rodillas en el suelo y alzó la vista hacia el rostro quemado y lleno de cicatrices de la atacante. Ésta desfiguró la cara del docente con el filo que portaba y lo apuñaló en el pecho en repetidas ocasiones. Salvó la vida gracias a que el bedel se abalanzó sobre ella por detrás. En el forcejeo, el trabajador de la universidad recibió laceraciones y cortes profundos en los brazos. No obstante, pudo repeler la agresión pateando a la profesora.

Ésta, al verse rechazada, salió corriendo por el pasillo mientras gritaba “Leviatán”. Desconocemos el significado de este nombre. Después viéndose acorralada, saltó por la barandilla del piso en el que se encontraba el laboratorio cayendo al suelo del hall con tan mala fortuna que se partió el cuello en el lance.

Testigos oculares reportaron un rostro desfigurado, un cuerpo con miembros amputados y recubierto de aparatosas cicatrices causadas por daño de fuego. Con todo, lo más perturbador no era el olor a carne quemada sino el tono de piel de la antigua profesora que mostraba un color renegrido, incluyendo fosas nasales y ojos.

La policía judicial se ha hecho cargo del caso sin más declaraciones por el momento.

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Smooky Marple
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Acto IV: El cuervo y la pesadilla.

Prólogo:

Hörs  huye del 9º Regimiento de la Sierpe persiguiendo al hechicero Ka´deth, quien tiene la misión de llevar un extraño colgante de ankar amarillo a Re´hegor, pero antes tiene que reunirse con los responsables de la masacre de los montaraces del Claro de Nazadra, el comando de Vicxer.

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Nota: El acto IV, cronológicamente,  sucede a la par que la muerte de los supervivientes del comando de Vicxer y del hechicero Ka´deth del 9º Regimiento de la Sierpe a manos de Kalaziel.

------------------

Tras cruzar a pie el bosque de Ankarar limítrofe con Ankaria, Hörs se debate en que camino escoger para llegar a Grothâr y allí interceptar al hechicero Ka´deth antes de que embarque rumbo a Re´hegor.

Hörs sopesa sus opciones, si ir por  el Pantano de los Perdidos  cuna de las leyendas y cuentos para no  dormir  o arriesgarse a cruzar por el Paso Montañosos de Kadez  bajo el dominio de la Sierpe.

 

Hörs lanza  una moneda al aire, será el destino quien la guie, la moneda gira, ahora efígie de Connor ahora el escudo  de su familia, la moneda parece flotar hasta depositarse en el suelo, escudo.

Hörs inhalo profundamente.

- ¡Como no!- se dijo así misma.

 

Escondida entre la maleza Xinë,  el espíritu del anima  con el que Hörs había hecho el trato hacía más de mil lunas menguantes, decide su destino una vez más.

 - Pequeña, hora de enfrentarse a las pesadillas para  que el cuervo alce su vuelo y retome la espada.

 

Antes de guardar la moneda , Hörs echó un último vistazo al escudo de su familia, entre los tachones se adivinaba la  silueta de un cuervo encaramado a la empuñadura de una espada y una leyenda.

“Por encima de ti velándote,

en suelo consolándote

y con mi espada protegiéndote”.

-------

Un escalofrío  recorrió el tatuaje de ankar amarillo de Hörs, Kalaziel no debía estar a muchas jornadas de ella para sentir el empleo del ankar amarillo.

 

A una jornada de viaje, al sur del Puerto de Grothâr, Kalaziel realiza el conjuro sanguinos, la  podredumbre acaba con el comando de Vicxer y con el hechicero Ka´deth. Tras el  paso de Kalaziel solo quedan armaduras oxidadas y carne podrida que ni siquiera las alimañas se comerán.

 

Tras varias horas llegó a la entrada del Pantano. Hörs contempló el cartel de advertencia que colgaba precariamente de una esquina por una cadena oxidada, el viento parecía  arrancar le lamentos a los eslabones.

“Pantano de los Perdidos.

No cruzar.

Peligro.”

Con lo que parecía escrito en sangre se leía “Hogar de  Babu Yag”.

Los recuerdos de Hörs al ver ese nombre la transportaron a una época en que el dolor no existía…

 

Ciudad Biblioteca del Arca,  alojamiento de los paladines de cuarto año.

Desde la puerta del dormitorio, Laureus observaba como Hörs intentaba mantenerse despierta mientras escribía su trabajo sobre el “Tratado de criaturas ancestrales y del ánima”, era el cuarto trabajo que tenía que realizar esa semana por volver a quedarse dormida en clase o por haberse peleado con los taumaturgos, en especial con Kalaziel, no entendía la anima aversión que se tenían desde que sus caminos se hubieran cruzado un par de años antes.

Hörs comenzó a escribir:

“Babu Yag criatura del folklore de las Tierras Nevadas, de piernas de hueso y de dientes afilados….” Su mano se detuvo dejando caer una mancha de tinta en el pergamino.

  • ¡Maldita sea!, ¿por qué por todos los espíritus del anima tengo que hacer este maldito trabajo?…todo por ese grandísimo hijo de…
  • Hermanita, tu boca, hablas como un tabernero- Hörs enrojeció.
  • Laureus- Hörs se levantó de un sobresalto de la mesa haciendo derramar el tintero por ella. Ambos hermanos se fundieron en un abrazo.
  • Cuidado, la lucha ha sido más dura de lo que creíamos- dijo separando suavemente a su hermana con una mueca de dolor. Miró a su hermana con ternura.
  • Te ayudaré con ese trabajo si me dices que ha ocurrido esta vez.

Hörs enrojeció…..

 

Hörs movió la cabeza de lado a lado para desprenderse de esos recuerdos,  de aquella época solo quedaban los longevos elfos,  los escritos y los recuerdos  que se entremezclaban con el dolor.

  • Bueno Babu Yag, criatura que devora vivas a sus víctimas, veamos si eres real.

Con paso firme Hörs sobrepasó el cartel de peligro, una sensación de desesperanza la golpeó como si fuera un puñetazo real, en ese momento, se preguntó si no hubiera sido mejor ir por el Paso Montañoso.

Continuará.


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Omarelmanco
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Capítulo 11 De las aventuras de Kalÿatar.

En capítulos anteriores:

Después de averiguar que Lince, es en realidad la encarnación de Tsâwa, el espíritu de los vientos, y que Thaugen pertenece al Clan de la Tinta, nuestro trío de héroes parten de la aldea de los druidas de Nazadra con la misión de recuperar el mapa de las líneas ley, que “La Sierpe” robó del Claro de Montaraces, que se supone debería de encontrarse en una de las minas que “La Sierpe” tiene al sur de “La Frontera de Herezrin”, en la misma puerta de la mina, Kalÿatar liquida a los centinelas, y se preparan para entrar.

Nota: Los diálogos entre <<_>> son pensamientos de los personajes que normalmente, no son escuchados por nadie, y como aquí se va descubrir una nueva habilidad de Lince, he creído oportuno remarcar esto para el mejor entendimiento de los lectores. Si me he enrollo mucho con ese tipo de diálogos, pido disculpas por adelantado, pero puesto que el pensamiento lleva muchísimo menos tiempo que una conversación normal, me permito esa pequeña licencia. También adjunto un par de ilustraciones de minas antiguas para que os hagáis una idea de como son.

 

 

-Lince, te quedarás fuera vigilando.

-¿Por qué? Seguro que seré de más ayuda dentro de la mina que fuera.-protesta enérgicamente.

-Por la sencilla razón de que no estoy dispuesto a que “La Sierpe” se entere de tu existencia, sólo los espíritus saben de lo que serían capaces si te capturasen, además, se me ha ocurrido una pequeña idea para determinar el alcance de tu telepatía, lo cual no estaría de más.

-¿Cómo que el alcance? no entiendo.

-Todas las habilidades, tienen un alcance efectivo, tu telepatía debería tenerlo también, saberlo, nos puede proporcionar cierta ventaja, así que cuando entremos, te concentrarás, y me irás contando a mí o a Thaugen lo que vayas viendo.

Una vez escondidos los cuerpos, entramos en la mina con cuidado extremo, contando con la posibilidad de que pueda haber algún centinela o esclavista al otro lado. El olor que sale del interior es poco menos que nauseabundo, las escasa lámparas, iluminan vagamente la galería en la que nos encontramos, afortunadamente, no hay nadie al otro lado.

<<Espero que Thaugen sepa moverse silenciosamente en la mina>> -pienso para mí.

-<<¡Claro que puedo! Mozalbete, caminaba por las minas de Valaria mucho antes de que tu nacieras>>

-¡¿Pero que narices!?, -exclamo en un susurro.

-<<Lince, ¿Has sido tú?>>,-pregunto sorprendido.

-<<Si, llevaba tiempo queriendo probar si mi talento puede servir como enlace mental a varias personas, ¿Y qué mejor lugar que este?>>

-<<Pues ha sido una idea estupenda, pequeñín>>, felicita Thaugen, lo cual hace que pueda sentir el orgullo de mi pequeño compañero.

-<<Lince, entonces simplemente concéntrate en mantener este enlace, y si ves algo raro, avisa. Thaugen, planeo descender con el mayor sigilo que podamos, matando a todo esclavista que encontremos, hasta llegar a las dependencias del alcaide, que esperemos, esté uno o dos pisos más abajo.>>

-<<Bien, entonces, seremos más como una navaja que como un hacha.>>

Tal y como sospechaba, la galería que sirve como entrada a la mina, acaba en un montacargas que debería servir para los capataces, diversas herramientas, decoran el suelo, así como algún que otro hueso.

-<<Kalÿatar, no deberíamos usar el montacargas, sería un suicidio, será más seguro usar las rampas que se usan para mover la maquinaria.>>

Avanzamos siguiendo las indicaciones de Thaugen, definitivamente tiene mucha más experiencia que yo en cavernas, yo estoy totalmente fuera de mi elemento. A medida que vamos descendiendo, el olor se va haciendo más intenso, y empieza a costar mantener la cena en su sitio. No sé si Thaugen será capaz de oírlo, pero me llegan sonidos de latigazos y lamentos de los esclavos, que son atenuados por el incesante traqueteo de la maquinaria alimentada con Ankar.

-<<Si hermano, yo también soy capaz de oírlo, creo que le haríamos un favor al mundo si aparte de recuperar el mapa, destruimos esta mina.>> -acierta a decir Thaugen lleno de ira.

-<<Pues como dijo un pirata que conocí “Arrasa con lo que veas y generoso no seas”.>>-contesto.

-<<Nunca me imaginaría que tendrías amigos entre los piratas.>> -comenta Lince con sorpresa.

-<<La verdad es que a mí también me cuesta imaginarte ejerciendo la piratería.>> -ríe Thaugen.

-<<Sí, un goblin pirata, para ser exactos, el más bravucón, feo y con mala leche que puedas encontrar, traicionero, borracho, pendenciero y con un ego desmedido, y con todo eso, si te coge el aprecio suficiente, será el mejor aliado que puedas encontrar.>>

Continuamos descendiendo por la rampa, y en el piso de abajo le hago saber a Thaugen la presencia de al menos cuatro guardias, uno, está en un punto fijo, el otro patrulla desde el puesto de su compañero rampa arriba hacia nosotros, y los otros dos, están justo debajo.

-<<Thaugen, cuando el guarda que hace la patrulla de la vuelta para volver a su puesto, le atacaré por la espalda, prepárate para saltar a por los de abajo.>>

Thaugen asiente con la cabeza mientras me coloco en posición.

-Estoy hasta las pelotas de dar vueltas por esta rampa, ¿Para qué mierda estamos haciendo esto? – les grita a sus compañeros mientras asciende.

-Deja de quejarte y date prisa que me meo encima.

-Joder Chardu, siempre igual, tira, que ya bajo.

-<<Atento Thaugen, esta es la nuestra>>

Casi a la vez, el solitario guarda gira para descender la larguísima rampa mientras su compañero se mueve dirección al baño. En ese momento, salgo corriendo casi sin hacer ruido, y justo cuando se gira para enfrentarme, le agarro la cabeza y le rebano el cuello de oreja a oreja. El llamado Chardu, levanta la vista al oír desplomarse a su compañero pero solo alcanza a ver la flecha que he disparado, directa a su cara. Por lo que oigo abajo, Thaugen tiene que estar liquidando a los otros dos guardias, salto al piso inferior, y veo una masa sanguinolenta donde uno de los guardas debía tener la cabeza, el otro tiene una daga incrustada en el cuello.

-<<Con lo que tardabas en bajar, me daba tiempo a fumarme una pipa tranquilamente.>> -se jacta el enano mientras resopla como una manada de búfalos.

Empezamos a esconder los cuerpos, mientras no quito ojo a una escalera medio carcomida, que da acceso a la galería siguiente. Aprovecho para rebuscar entre las pertenencias y lo único que encuentro que pudiera servir, son un par de manojos de llaves que estaban encima de una destartalada mesa, exceptuando este puesto de guardia, no veo nada que indique la presencia de dependencia alguna donde se alojase el alcaide.

-<<¿Todo bien por allí, Lince? ¿Alguna señal de alarma?>>

-<<Nada, todo tranquilo y muy aburrido.>>

Continuamos el lento descenso, con la esperanza de encontrar el mapa y tal vez, salvar a algunos prisioneros.


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Smooky Marple
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Acto IV, II Parte: Remordimientos.

Babu Yag oteó el Pantano.

  • Un humano -olfateó el olor de Hörs- pero tiene algo...

Con calma encendió su larga pipa hecha de un fémur humano, las volutas azules de la amapola negra se mezclaron con la niebla.

Un  segundo par de colmillos comenzó a romper las encías de Babu Yag, el dolor era un pequeño precio a pagar.

  • Hace tanto que no como carne humana- se lamentó con su cavernosa voz-pero antes hay que sazonarla un poco más, el miedo y el remordimiento serán unos sabrosos aderezos- se relamió pasando su lengua por sus colmillos.

Las dos tibias, que tenía por piernas, repiquetearon  en el suelo de piedra de la cabaña, su encorvada y deformada figura se movía grácilmente mientras iba de un lado a otro cogiendo los utensilios de cocina.

Comenzó a preparar el fuego del hogar. Babu Yag contempló la imagen de Hörs en el denso humo.

 

A medida que Hörs se internaba en el Pantano, el tatuaje de ankar amarillo, que recorría su espalda,  comenzaba a vibrar con más intensidad y eso no era buena señal.

Llevaba lo que parecía horas andando cuando una antinatural niebla comenzó a salir de suelo creando un denso manto. Hörs notaba como la niebla se enroscaba en sus botas ralentizando su avance.

La tormenta estaba encima de ella, una ligera lluvia empezó a calarla hasta los huesos.

El viento arrancaba  quejidos a los resecos árboles, pero había algo más, sentía que algo la observa entre la niebla.

Entonces lo olió, dulzón, fuerte, acre ... el olor a putrefacción impregnó el aire. El tatuaje de ankar amarillo parecía que intentara separarse de la piel de su espalda, el viento y la lluvia quedaron en suspenso para quedar roto por unas,  casi olvidadas, voces.

  • No hiciste lo suficiente.
  • Nos mataste.
  • Porque confiaste en él.
  • ¿Acaso lo amabas más a él que a mí?.
  • ¿Pensaste que cambiaría?.

Los reproches de sus compañeros caídos traspasaban su mente y su corazón como lanzas de la Sierpe.

  • ¡No es real, NO ES REAL!- gritó a la nada.

Tenía que salir de allí, comenzó a andar cada vez más rápido hasta correr, la niebla le impedía ver por dónde corría.

  • No puedes huir de nosotros.
  • ¿Acaso nos has vengado?
  • ¡Miranooooooooos!.- corearon las voces en su cabeza.

La niebla se levantó dejando a la vista el campo de batalla de Lakeron, dos meses después de la muerte de Connor.

Campamento de la Familia Corvus.

Hörs observaba el mapa la Sierpe los tenían rodeados, los refuerzos procedentes de Lanssat no llegarían a tiempo y lo sabía, tenía que tomar una difícil decisión huir o morir para que los civiles se pusieran a salvo.

  • No puedo pediros que luchéis, así que el que quiera puede marcharse y escoltar al convoy.-dijo a sus compañeros con todo el aplomo que pudo.
  • Mi hacha no tiene las suficientes muescas de esos asquerosos- dijo Tarakar la enana poniendo su hacha encima del escudo de Hörs, el cuervo y la espada.

Todos se unieron depositando sus armas melladas encima de la de Tarakar.

  • Es noche será muy larga comed- fue devolviendo las armas a sus amigos, sus frentes se tocaron en señal de respeto y cariño- Descansad unas horas, atacaremos antes del amanecer.

Tarakar, Elvenin y Ralan salieron de la tienda sabiendo que esa sería posiblemente la última noche que estarían juntos.

 

Lekar cogió suavemente la cara Hörs, ella dejo caer su mejilla en su mano. Con un tierno movimiento Lekar levantó su cara para observarla, tal vez aquella noche fuera la última y quería grabar ese momento en su alma, le dio un largo, apasionado y apremiante beso.

La lona, que hacía de puerta,  se hizo a un lado. Una corriente de rabia recorrió a Kalaziel cuando los vio juntos.

  • Hemos capturado un prisionero.-dijo Kalaziel con tono cortante.

Lekar y Hörs se separaron.

  • ¿Un prisionero? Eso es casi imposible…- dijo dubitativo Lekar.
  • Hago mi trabajo Lekar- respondió Kalaziel tajante.- No solo con la espada se vence- El hermoso rostro de Kalaziel adquirió una máscara de desdén.
  • Gracias Kalaziel, vamos a hablar con él.- dijo Hörs con su tono más conciliador.
  • Lekar, por favor, asegúrate que todos hayan cenado y orado a sus espíritus del anima.

Antes de salir Hörs en pos de Kalaziel, Lekar la cogió del brazo y le susurró.

  • No confíes en él, tenlo siempre delante de ti.

Continuará.


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Omarelmanco
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Capítulo 12 De las aventuras de Kalÿatar.

Enciendo el ordenador, y aprovecharé que Cari está de guardia, a ver si escribo algo para el profundis de pasado-mañana, el pitido del microondas me avisa que tengo listo el café, y mientras “Wrong Side of Heaven” retumba en mis orejas, sigo escribiendo “Las Aventuras de Kalÿatar”. No consigo pasar de la mina, y mira que es sencillo, entran en la mina, arrasan con todo, pillan el mapa y no dejan testigos, marcándose un “Indiana Jones”. Pero hay que ver lo que cuesta escribir eso.

Son las 12 de la noche voy por el tercer café, miro la pantalla con cara de haba pero cada puta línea me cuesta la mismísima vida. Me derrumbo sobre el teclado, apoyando mi cabeza intentando ordenar mis ideas, y me quedo frito.

Noto una lengua rasposa que me lame la barba

- Arkham, déjame la barba.-aparto al gato de encima de mi pecho, pero el cabrón vuelve. -Arkham, te juro que tengo la cara limpia -gruño todavía somnoliento <<!Joder! que frío que hace>> -pienso para mí mismo.

Aparto otra vez al puñetero gato cuando escucho el ruido de un metal rozando otro.

- Mas te vale explicar que es lo que haces ahí tirado con esa ropa tan extraña si no quieres yacer ahí para siempre.

Abro un ojo y veo ante mí a un gato grande, que desde luego, no es el mío, un tío encapuchado al final de una espada gigantesca, y al lado un retaco, con una armadura que debe pesar más que yo, un martillo que asoma por su espalda, y un hacha a cada lado del cinturón.

- ¡¿Pero que hostias!? -me levanto como si me hubieran puesto un petardo en el culo y casualmente, ya me he despertado del todo, pero eso sí, estoy helado. ¿En los sueños se siente frío?

- Muchacho, más vale que respondas, mi amigo suele ser bastante impaciente en estos casos. -Me sugiere el tío de la armadura, mientras su compañero aprieta un poco más la punta de la espada contra mi cuello-.

- Vale, vale , tío tampoco es para tanto, me llamo Omar, vivo en Murcia y hace un frío que se me están pelando los huevos. -El tío de la espada, frunce el ceño mientras sigue apretando la espada, noto el hilillo de sangre que empieza a brotar del corte.

- Déjalo Kalÿatar, no ves que tiene que ser un loco, mira cómo va vestido, seguro que ese “Noviembre Nocturno” que pone en su camisola será el circo al que pertenece.

- ¿Kalÿatar? Si hombre, mis cojones morenos. -El de la espada, aprieta la espada esta vez contra mi hombro, y está haciendo fuerza, duele, joder si duele. Pero esto tiene que ser un sueño-.

-¿De qué me conoces muchacho?, más te vale ser rápido en tu respuesta.

- Si de verdad eres Kalÿatar, técnicamente hablando eso me convertiría en vuestro padre, o creador o lo que coño sea, porque deduzco que te acompaña Thaugen y ese de ahí es Lince, o al menos, ese es uno de sus nombres. -El encapuchado aprieta aún más, me retuerzo de dolor mientras noto el acero cortando alguna fibra muscular.

- Creo que acabas de confesar ser un espía de “La Sierpe”, muchacho, reza lo que sepas.

-¡Gràs Nèimh! -acierto a gritar presa del dolor.

- ¿Pero que…? -El encapuchado afloja su filo por la sorpresa y el enano, mira desconcertado lo que está pasando. -Eso es imposible, nadie lo conoce.

- Hermano, ¿Qué es lo que pasa? -Pregunta el enano preocupado.

- No sufras por él -le contesto-, ese era el nombre por el cual los aldeanos llamaban a su madre, significa más o menos Gracia Divina o Gracia de los Cielos, puesto que por su bondad y belleza, creían que era Rua-Vannaÿth reencarnada. Ella, para honrarlos, lo adoptó como apellido para su hijo Kalÿatar, puesto que su padre Cundmaethon lo perdió al renunciar a su lugar con los elfos de las montañas, de hecho, debería de llevar una pequeña navaja con su apellido grabado, nadie lo sabe porque es una idea que llevaba tiempo dándome vueltas en la cabeza.

Kalÿatar, suelta su espada, con cara de fliparlo mucho, y yo, caigo de culo en el frío suelo sujetándome el hombro.

- De ti, maese Thaugen, sólo he escrito, que perteneciste al Clan de la Tinta, y poca cosa más, aparte de que provienes de la muy noble tribu de enanos de Valaria, cuya canción cantasteis el día que os fumasteis la última pipa en la aldea druida, en tus intrincados tatuajes, hay uno que simboliza las cuerdas del destino, pero posee una magia que no deseas utilizar porque es muy poderosa, no puedes recordar el nombre de nadie de tu familia ni amigos porque todavía no lo ha escrito nadie. Y si ese de ahí se llama Lince, significa que estoy en un “Isekai” muy pero que muy cutre, porque esta mierda sólo pasa en los anime. Y ahora, os agradecería una manta porque estoy apunto de desmayarme de dolor.

 

Nota: No he fumado nada raro, lo que pasa es que como no se me ocurría nada en la mina de las narices, salvo unas pinceladas, se me pasó por la cabeza un "Isekai" que es ni más ni menos, que una persona que por arte de birlibirloque, se ve transportado a un mundo paralelo que no conoce.


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Donchaves
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El rey de las espinas (I)

 

Fergus dirigía a los hombres a través de la espesura del sotobosque. Su órdenes eran emboscar a las tropas de la sierpe acampadas al otro lado de la espesa masa arbórea que cubría todo el valle. Según los informes de los espías era el único sitio donde, extrañamente, ponían más vigilancia. 

 

Con cada paso oía el crujir de las agujas caídas de las enormes coníferas, pues todo estaba envuelto en un silencio mortecino, como si ningún otro ser vivo perturbase aquel extraño bosque. El olor de dichas agujas impregnaba el ambiente junto con una mezcla de aromas a musgo, resina y corteza húmedos. Y, envolviendolo todo, la tenue luz de los astros que poblaban la bóveda nocturna, la cual tímidamente se colaba entre las copas de los árboles.

 

-Debemos estar a mitad de camino. ¡Gerth! ¿quieres un trago de añejo?

 

-Por supuesto Fergus, parece que empieza a refrescar y me viene genial, se me están empezando a entumecer los dedos de los piés con tanta humedad en este maldito bosque.

 

El añejo era un destilado de frutos y miel fermentados junto con especias, el cual era envejecido en las botas más viejas que ya no servían más para albergar o envejecer vinos y que tenía un amplio abanico de matices según la receta del maestro de bodega que los preparase. Si bien no se trataba de un producto del vulgo, sí que era bastante popular entre soldados veteranos, mercaderes y aristócratas. Se decía que nunca se cierra un acuerdo sin compartir antes un añejo entre los tratantes.

 

Tomado un ligero respiro, el grupo liderado por Fergus reanudó su marcha, ahora con renovado espíritu. Si lograban llegar al campamento de la sierpe a la hora perfecta lograrían envenenar sus suministros.

 

-Dioses, odio estos matojos espinosos-maldijo Gerth secundando las quejas del resto de su escuadrón.

 

-Sí, nos están entreteniendo demasiado. Pero esperemos volver de la misión lo antes posible- Respondió Geth algo desesperanzado por tener que volver de entre estos matorrales y vides tan molestos.

 

En aquel momento un grito mudo sacó al capitán Fergus súbitamente de sus lamentaciones. Todos los soldados miraron a su alrededor, buscando el origen de aquel ruido. Para su horror encontraron a uno de sus compañeros atravesado por una espada.

 

-¡Nos han encontrado! ¡Prepárense para la batalla, hermanos! - Expelió el capitán mientras sus hombres desenvainaron sus armas.

 

Pero aquello que les había atacado no eran tropas de la sierpe, ni tampoco bestias. De entre las tinieblas surgieron innumerables figuras demacradas de hueso. Portaban armaduras antiguas y unas vides espinosas como las de los matojos les recorría su cadavérica figura. El silencio era su grito de batalla mientras se lanzaban implacables contra los desprevenidos soldados.

Fergus comandó a sus hombres en una futil lucha contra aquellos seres, pero todo fue inútil. Vió como las antíguas armas que portaban os atacantes atravesaban el pecho de su fiel amigo Gerth para, momentos después unos zarcillos vegetales cubirsen su derrotado cuerpo. Con horror vio cómo se volvía a levantar, esta vez contra él, mirándole ahora con una mirada muerta, vacía pero a su vez repleta de desesperación

 

Huyó, corrió todo lo que pudo de aquella emboscada, no quería estar ahí, no sabía qué era todo. Fergus dejó atrás todo lo que había formado parte de su vida para que, cuando esperaba poder dejar atrás todo ese horror una flecha le atravezase el corazón.

 

Cayó de rodillas y se desplomó. Y, como si se hubiese transformado en una macabra marioneta, se alzó de nuevo. Fergus era consciente de todo, del dolor de todas sus heridas, de lo que veía, de lo que escuchaba, de su carne comenzándo a pudrirse. Pero no podía hacer nada salvo contemplar cómo sus brazos arrebataban la vida de sus antiguos compañeros. 

 

En el fondo Fergus sabía que él y todos quienes habían compartido su sino estarían malditos para toda la eternidad. 


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Donchaves
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El Rey de las Espinas (II)

 

El viejo escriba, iluminado por las luces de áncar, tomó uno de los tomos de la enorme estantería de aquel monasterio.

-Veamos, si, creo que este viejo tomo recoge las viejas leyendas de aquella zona del bosque de las espinas. Espero que aquí esté la respuesta a las desapariciones. Recuerdo haber oído historias similares.

 

Con mimo pasó las páginas del manuscrito. - ajá, aquí está, el rey de las espinas, si. Exacto, esta parece ser la descripción que el célebre folclorista e historiador Teulo el mayor logró recopilar

 

El anciano comenzó a leer en voz alta:

 

La leyenda del rey de las espinas se pierde en la niebla de los tiempos.

 Los registros más antiguos hablan de la historia del último rey mítico de la tribu de los Hiborgios o Hiberongios. Su nombre era Galashan, Gash, Gasashur o Galkhan, según la fuente consultada. Éste era el último de un largo linaje de conquistadores, los cuales supusieron el azote de antiguos imperios de la antigüedad.

 

Este rey que se autoproclamó como un dios en la tierra, según las leyendas, acabaría preso de su condenación por culpa de su enorme orgullo y ambiciones

 

Galashan, en su juventud antes de ascender al trono, acabó prendado de la belleza de una de las ancestrales diosas de los bosques, llamada Himarna.

 

Heredaría el trono de los Hiberongios tras asesinar a su hermano mayor y a su padre. 

Tras haber heredado el dominio de su tribu y habiendo asegurado sus dominios frente a sus enemigos, realizó una campaña contra las diosas del antíguo bosque, pues reclamaba a Himarna como suya por derecho divino.

 

No obstante, en plena campaña, Hirmarna le maldijo a él y a su pueblo "ya que quieres herir mi corazón, heriré el tuyo, pues yo siempre seré libre y tú siempre has sido esclavo. Tu corona será siempre el grillete de tu servitud eterna"

 

Las tropas del ejército del conquistador que se internaron en el bosque vieron con absoluto horror cómo el mismo bosque cobraba vida. Las vides y sarmientos crecieron,atrapando y apuñalando  a todos los que profanaron aquel lugar, dejando como premio final al corazón del jóven rey. La propia Himarna, con una cruel sonrisa, reclamó su corazón con una espina.

 

A partir de entonces, los antiguos guerreros en aquel lugar, liderado por su ancestral tirano patrullan los bosques prohibidos, convertidos en cáscaras de hueso y vides en una agonía eterna. Una última visión de quienes osasen profanar los bosques sagrados de las diosas del mundo.


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CoquinArtero
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EN EPISODIOS ANTERIORES

Una vieja joyera viuda del Chicago de principios de los felices años 20, encuentra entre los componentes de un lote subastado como parte de la famosa herencia Randschill: trece anillos de extraña belleza. Con soportes fabricados en un mineral desconocido, de un negro absoluto, y la incrustación de esferas finamente pulidas, haciendo fluir colores ignotos hasta ese momento, que no tardaron en ser admirados por todo el que se dignase a dirigir sus pasos frente al escaparate de la joyería.
Algunos fueron comprados, otros robados y para cuando la noble anciana quiso guardar al menos uno que dejar en herencia, comprobó con pena que la colección había desaparecido.

     Lo que la buena mujer nunca supo es que las joyas estaban imbuidas de un extraño poder, capaz de transportar a quien las vistiese hacia una realidad en la que todo cambia: sus ropas, sus armas, las calles y la gente, hasta convertirse en un terreno boscoso, habitado por la raza de los Cuélaborrg (los hombres cabra), gobernados por la emperatriz Bestiola.

     De los trece anillos, tan solo uno permanece olvidado en las alcantarillas de Chicago. Los otros doce solo tuvieron que esperar a entrar en contacto con un nuevo poseedor para llevárselos poco a poco consigo al Bosque Negro del Norte, en las tierras de Kadazra. Allí, las huestes del Lord comandante Pierrot , patrullando la zona, han atrapado y ajusticiado a todos los viajeros menos a uno: Francis “Bare Knuckle”. Este, al contrario del resto, nunca se achantó en la vida. Se decía que Francis nació sin el órgano que permite a los seres humanos sentir miedo y, con el arma de la locura como principal defensa, sentía que nació preparado para lo que estaba por venir.

     Esos bichos tienen una cabeza pegada a un cuello que rebanar, rodillas que romper y, si visten armaduras, como los humanos también temen a la muerte.

     En ese momento nos encontramos.


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