TTIP: Un Mundo Feliz Transatlántico

TTIP: Un Mundo Feliz Transatlántico | Noviembre Nocturno 5

TTIP: Un Mundo Feliz Transatlántico

 

Noviembre Nocturno recupera los pavores del capital gracias a Radio Ritmo Getafe y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias para ofreceros un resumen sobre las bondades de la TTIP (Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión) un documento revelador que está sembrando la inquietud en las masas… Este programa contiene fragmentos del documental The Corporation y está basado en el informe “A Brave New Transatlantic Partnership” traducido por Christine Lewis así como en la entrevista realizada a Lola Sánchez Caldentey, y al economista de ATTAC, Alberto Martínez en el Podcast Politeia: “TTIP la trampa letal”. En el verano de 2013 se iniciaron las conversaciones entre la Unión Europea y los Estados Unidos de América para la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, conocida como TTIP por sus siglas en inglés. El objetivo principal del proyecto se centra en la armonización legislativa y socio-económica de ambos mercados. Dirigentes comerciales y políticos de primer orden saludan el acuerdo como el santo remedio contra la difícil recuperación económica que incide a ambos lados del Atlántico. El 9 de octubre de 2014, gracias a las filtraciones sobre el contenido del acuerdo, y ante las presiones y los rumores surgidos en torno a las negociaciones, la Comisión Europea decidió hacer público parte del mandato. Lo poco que sabemos hasta el momento resulta cuanto menos inquietante: En su artículo 4 el mandato sostiene que las obligaciones del acuerdo afectarán a todos los niveles de gobierno de todos los estados miembros, y de sus respectivas subdivisiones territoriales, que estarán supeditadas legislativamente al texto del tratado. Esto supone el fin del principio de subsidiariedad. El artículo 5 confirma que se asegurará un resultado equilibrado entre la eliminación de los derechos y la eliminación de los obstáculos reglamentarios inútiles para el comercio. En definitiva, eliminar restricciones que actualmente priorizan el interés general sobre los intereses de las grandes corporaciones.

 

 

Capitalism Ripping America People Off

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El acuerdo permitirá a las multinacionales denunciar a los estados si estiman que de algún modo han perjudicado a sus beneficios comerciales. Para esto se habilitará un mecanismo ISDS de resolución de conflictos entre inversores y estados, que equipara a nivel jurídico el capital multinacional con los estados nación, de forma que cualquier disposición, ley o reglamentación de un gobierno estatal, autonómico o local que pueda suponer pérdidas potenciales o reales, o que se interponga en los intereses de las multinacionales, sería susceptible de arbitraje. Se han producido algunos casos de este tipo al amparo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y otros acuerdos comerciales bilaterales en los que las leyes democráticas, diseñadas para la protección de los consumidores y el medio ambiente, han sido denunciadas por compañías privadas que exigen cientos de millones de dólares en concepto de compensación. El caso reciente del gigante tabaquero estadounidense Philip Morris, que se ha querellado contra los Gobiernos de Uruguay y Australia por sus leyes antitabaco es un ejemplo de lo que se puede esperar si la TTIP confiere a las corporaciones este tipo de poderes legales. Las compañías estadounidenses que invierten en Europa podrían eludir los tribunales europeos y desafiar directamente a los Gobiernos de la Unión en arbitrajes extraterritoriales cuando consideren que las leyes relacionadas con la salud pública, el medio ambiente o la protección social interfieren en sus beneficios. Es posible que la mera amenaza de un costoso litigio legal sea suficiente para impedir que los Gobiernos promulguen legislaciones progresistas en el futuro: un inconveniente importante para cualquier sistema político que desee parecer democrático. Ya que, si bien los Estados podrán ser denunciados por las corporaciones, éstas podrán blindarse ante posibles demandas. Según esto, el TTIP supondría una ruptura total con el modelo social y legislativo actual. Algunos de los informes surgidos tras la publicación del mandato de las negociaciones, la mal llamada armonización, no es otra cosa que un proceso de liberalización de los mercados europeos, adaptando las medidas legislativas más convenientes de cada continente en beneficio de las grandes empresas, eliminando las ya de por sí escasas restricciones a las entidades financieras y priorizando la obtención de beneficios y la libre competencia como remedio de todos los males del mundo. Curiosamente, las medidas que se negocian actualmente y que supuestamente protegen y representan los derechos de sus ciudadanos se asemejan a muchas de las propuestas que la élite corporativa internacional lleva años queriendo imponer a través de sus lobbies y grupos de presión. Medidas que benefician a las grandes multinacionales, medidas que ponen en peligro el estado de derecho, la salud pública, el desarrollo sostenible y la protección medioambiental. Así, amparadas por las instituciones que deberían defender y representar a la ciudadanía, disfrazadas de leyes, decretos y clausulas, se querría imponer el Tratado Transatlantico. Y mientras tanto, buena parte de los representantes parlamentarios y los economistas partidarios de la liberalización sostienen que las corporaciones son y serán siempre, nuestra nueva esperanza en el horizonte económico… La consolidación de un solo mercado transatlántico se ha vendido a los ciudadanos estadounidenses y europeos como un vehículo poderoso para estimular el crecimiento económico y algunos de sus defensores hablan de hasta un uno por ciento de incremento del PIB. Los partidarios insisten en que la eliminación de los aranceles a la importación y la armonización reglamentaria incrementarán el comercio entre las dos regiones, lo que creará millones de nuevos empleos. El ex-comisario de Comercio de la Unión Europea, Karel De Gucht, ensalzó durante su mandato los beneficios económicos del TTIP. Algunos hablan del fin de la crisis gracias a la desregulación comercial, pero otros afirman que se han juzgado mal los pronosticos economicos y se está tratando de sobredimensionar las bondades del TTIP de cara a la opinión pública. La evaluación de su impacto analizada desde la propia Comisión Europea concluye que una tasa regional de crecimiento del 0,1 por ciento sería una expectativa más realista; un aumento que ha sido tildado de ‘trivial’ por los economistas.

 

 

by Tiago Hoisel

by Tiago Hoisel

 

 

A esto se une que el incremento de la competencia podría provocar la pérdida de puestos de trabajo y ensanchar aún más la brecha entre los países centrales y la periferia en Europa, ya que los principales intereses ofensivos de exportación de Estados Unidos residen precisamente en sectores como la agricultra, vitales para la periferia europea. En muchas áreas normativas, las leyes y la reglamentación estadounidense ofrece menos protección que en Europa. El nivel de protección al consumidor podría decaer significativamente, por ejemplo en las áreas de acceso al mercado de los organismos genéticamente modificados, la carne tratada con hormonas o el pollo desinfectado con cloro. Las políticas de agricultura sostenibles podrían desaparecer del horizonte en el caso de que Europa tuviera que abrir sus mercados a los productos estadounidenses no sujetos a la reglamentación más estricta sobre el bienestar de los animales o el uso de pesticidas agrícolas dañinos que están obligados a cumplir los productores europeos. La armonización podría afectar severamente a la seguridad alimentaria. Las diferencias son evidentes, el 70% de los alimentos que se compran en EEUU contienen algún derivado transgénico. En Europa existe la obligación de etiquetado y una mayor transparencia hacia los consumidores El TTIP podría amenazar también las moratorias europeas sobre la extracción del gas de esquisto a la vez que pondría en entre dicho la emblemática regulación europea sobre sustancias químicas –REACH–, al sortear los requisitos de ensayo de miles de sustancias tóxicas. La regulación financiera estadounidense –actualmente más estricta que la de la Unión Europea– podría verse comprometida, ya que los grandes bancos esperan utilizar las negociaciones comerciales para medrar los intentos de introducir una normativa más severa. En un momento en el que hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han empezado a reconocer que el control de las entidades financieras es una manera útil de impedir y detener la fuga de capitales con intenciones desestabilizadoras y especulativas, el TTIP propone la liberalización y desregulación de todos los sectores de servicios, incluidos los servicios financieros, con el riesgo de estimular, en vez de impedir la inestabilidad económica internacional.

 

 

One Nation Under Cthulhu by Jon McNaughton

One Nation Under Cthulhu by Jon McNaughton

 

 

En Estados Unidos las empresas gozan de un acceso prácticamente ilimitado a los datos personales de los ciudadanos, en Europa todavía está garantizado por ley cierto grado de intimidad. Esto podría cambiar si las negociaciones incluyesen el polémico capítulo que se propone actualmente sobre propiedad intelectual inspirado en el ACTA que desprotege también el derecho de los pacientes europeos a la atención sanitaria asequible. Una mayor protección de las patentes farmacéuticas podría impedir el acceso a medicamentos genéricos que salvan vidas (actualmente un sector industrial en auge en Europa). Y lo mismo ocurriría con la comercialización de los servicios públicos, los derechos sindicales y laborales o la libre asociación. La TTIP se sigue negociando a puerta cerrada y sin intervención parlamentaria. Mediante un sistema de rondas, en las que interviene un negociador en representación de cada una de las partes. tan sólo los coordinadores de los grupos parlamentarios europeos pueden acceder a la redacción actual. Siete personas en total, que tienen también un acceso limitado a la sala de lectura en la que se encuentra el texto. No pueden realizar copias, ni escribir durante su estancia, no pueden utilizar cámaras, móviles u otros dispositivos con los que captar imágenes. Todo se reduce a aquello que puedan retener en su memoria, y ni si quiera están autorizados a compartirlo con los miembros de su grupo, mucho menos a hacer público el contenido. Muchos apuntan a que el TTIP aflora gracias a la insistencia de una jerarquía corporativa transatlántica que basándose en la promesa infundada del aumento del comercio y la creación de puestos de trabajo, intentará invertir la protección social y medioambiental y desviar los derechos legales de los ciudadanos hacia las corporaciones. Teniendo en cuenta que más de un tercio del comercio global tiene lugar actualmente en Estados Unidos y la Unión Europea, la TTIP crearía el mayor bloque mundial de libre comercio, cuyas implicaciones irían más allá del Atlántico, reestructurando las reglas comerciales internacionales. Así, la Unión Europea y los Estados Unidos superarían el punto muerto político que afecta actualmente a las negociaciones multilaterales, ya que algunos países en desarrollo ofrecen todavía resistencia a sus exigencias comerciales de liberalización para que las compañías estadounidenses y europeas tengan acceso libre a sus mercados y materias primas). la TTIP se convertiría en un vehículo que fuerce al Sur Global a encaminarse por una senda de desarrollo definida por los intereses del nuevo bloque transatlantico. Una estrategia para aventajar a economías emergentes como la India, Rusia, China, Brasil, Sudáfrica y la región ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático), con la intención de recuperar el liderazgo internacional en un orden mundial cambiante que amenaza a la hegemonía estadounidense y europea. Es cuanto menos cuestionable que éstos deban ser los objetivos de un acuerdo comercial del siglo XXI. Y A pesar de que se prevé un periodo de negociación que podría prologarse hasta el año 2016, El informe Seattle to Brussels Network, así como otros muchos análisis relativos al acuerdo transatlántico que ya se han publicado en redes y medios de comunicación independientes, buscan contribuir a la aparición de un debate público muy necesario sobre la naturaleza y los objetivos del comercio internacional y las reglas en las que debe fundamentarse. Tan sólo la entrada en juego de una opinión pública informada y comprometida puede generar la inquietud necesaria en los europarlamentarios, para evitar que sus votos cedan ante las presiones de los grupos corporativos. Por mucho que algunos insistan en remarcar la incapacidad de los ciudadanos ante el poder de las multinacionales y la inacción política, la pelota, siempre ha estado en nuestro tejado.

 

 

Cthulhu for President

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