«Polaris» de H.P.Lovecraft

"Polaris" de H.P.Lovecraft | Noviembre Nocturno 2

«Polaris» de H.P.Lovecraft

 

“Cuando el mundo se sintió cargado de años, y el asombro abandonó la mente de los hombres; cuando las ciudades grises alzaron a los cielos negros de humo elevadas, adustas y feas torres, a cuya sombra nadie podía soñar con el sol y los prados floridos de primavera; cuando la tierra quedó despojada de su manto de belleza y los poetas no cantaron ya sino a lo retorcidos que veían sus ojos legañosos e introspectivos; cuando ocurrieron estas cosas, surgió un hombre que emprendió un viaje más allá de la vida, en busca de los espacios adonde habían huido los sueños de este mundo”.

 

Con este fragmento de la inacabada novela Azathoth, de la que tan sólo escribió sus primeras 500 palabras, el maestro H.P. Lovecraft dibuja un certero autorretrato de sus oníricas inquietudes y estelares paisajes narrativos. El infinito y complejo entramado de los astros y los sueños cobró una vida intensa en su mente creativa, hasta el punto de convertirle en un auténtico experto en astronomía y un prolífico coleccionista de pesadillas, que engendraría algunos de los pavores más influyentes en la historia de la literatura de terror y ciencia ficción.

 

Desde niño, Lovecraft estudiaría la bóveda celestial en la biblioteca privada de su abuelo, atendiendo con especial devoción a los libros de mitología y astronomía, que en su edad adulta, le empujarían a mantener viva esta afición, llegando incluso a escribir diversos artículos y una columna especializada en astronomía en el Providence Evening News, que dejaría de publicarse en mayo de 1918, a pesar de lo cual, el escritor no abandonaría su interés por las estrellas con tanta facilidad. En Noviembre de ese mismo año, saldría publicado un relato de 1500 palabras para la revista amateur “Philosopher” propiedad de su amigo Alfred Galpin, con el que intercambiaría numerosa correspondencia. En este relato, el narrador padece extrañas fantasías nocturnas, que le empujan hacia visiones pavorosas de ciudades más allá del tiempo y el espacio. Pero lo pavoroso, en esta ocasión, es que estas visiones se ven agravadas por la poderosa influencia de un astro muy concreto, una luz poderosa y dominante, que suspendida sobre la cúpula del cielo nocturno, tortura y condena la memoria ancestral de nuestro protagonista de esta noche…

 

 

Cthulhu

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