“La Caída de Gondolin” de J.R.R. Tolkien

"La Caída de Gondolin" de J.R.R. Tolkien | Noviembre Nocturno 6

“La Caída de Gondolin” de J.R.R. Tolkien

 

En la era de la creación, los Valar, seres espirituales de gran poder, modelaron la Tierra de Arda con empeño y magnificencia. Su voluntad estaba encaminada a la creación y el equilibrio. Pero de entre ellos pronto destacó el poderoso Melkor, cuyas ambiciones superaban a las de sus iguales. La maldad creció en su corazón y nació en él el deseo de controlar todo lo que había bajo el cielo y sobre la tierra y en las profundidades del océano y en los abismos subterraneos. Para ejercer su influencia, corrompió lo creado por los demás Valar, hasta el punto de ser expulsado del reino de Valinor

 

Por sus actos, recibiría varios nombres a lo largo de los años: Morgoth, Bauglir o Belegurth el primer Señor Oscuro. Sus artes y engaños continuaron hasta más allá de la llegada de los Hijos de Ilúvatar: De entre ellos, los Mayores, serian conocidos como los elfos, y los Menores, como los humanos.

 

Y para descubrir los muchos misterios que se ocultan en los orígenes de los hijos de Ilúvatar,  hemos recurrido una vez más al maestro J R R Tolkien y a una de sus obras más celebradas, el Quenta Silmarillion, que completa la mitología y el trasfondo histórico del mundo fantástico del Hobbit y El Señor de los Anillos. Nuestro relato de esta noche, es uno de los pasajes más queridos por los fans del mundo de la Tierra Media, uno de los más leídos en sus reuniones.

 

spirit of fire by skyrace "Gothmog vs Feanor"

spirit of fire by skyrace “Gothmog vs Feanor”

 

Tolkien diferenció a los Hijos de Ilúvatar otorgándoles distintos atributos. A los elfos, una juventud eterna y resistencia física superior, pudiendo permanecer eternamente en el mundo mientras no sufriesen una muerte violenta; a los hombres les concedió la mortalidad y la libertad del mundo, permitiéndoles ser dueños de su destino. Podría parecernos que aquí los hombres salen perdiendo, pero no se equivoquen amigos,  es precisamente su libertad la que hace que algunos de ellos tengan un protagonismo especial a lo largo de la historia, nombres como los de Beren, Túrin o Tuor.

 

Cuando Melkor robó los Silmarils creados por el elfo Fëanor, provocó el mayor éxodo élfico conocido, el exodo de gran parte de los Noldor, la tribu a la que pertenecía, desde Valinor hasta la Tierra Media. Una vez allí, los Noldor se encontraron con aquellos Teleri, elfos también, que habían decidido permanecer en Beleriand y no viajaron hasta Valinor. Aparecen en este momento los grandes reinos élficos, que crecieron y medraron hasta la llegada de los humanos y mucho tiempo después, conteniendo la mayor parte del tiempo a Melkor en su fortaleza de Angband.

 

Pero la paz y la prosperidad de los elfos no podía durar eternamente. En una gran alianza sin precedentes, elfos, humanos y enanos atacaron la fortaleza de Angband. Pero la batalla tuvo un giro inesperado, cuando un grupo de humanos orientales traicionó a la Alianza, y finalmente Melkor se alzó victorioso destruyendo al ejército aliado. Esta fue la Quinta Batalla de Beleriand, conocida como Nírnaeth Arnoediad, o la Batalla de las Lágrimas Innumerables. 

 

"Gondolin" by John Howe

“Gondolin” by John Howe

 

A partir de este momento es Melkor quien domina el panorama de la Tierra Media en esta edad, con la resistencia de los últimos grandes reinos élficos: Doriath, Nargothrond y Gondolin.

 

No se puede negar que Tolkien disfrutaba recreándose en la belleza y magnificencia del Reino Escondido y otros tesoros de la Tierra Media, de ese modo uno se da cuenta de la terrible pérdida que supone su destrucción, de la magna tragedia de su caída. Más aún con la traición de Maeglin, hijo de la hermana de Turgon, Aredhel, y el elfo oscuro Eöl. La muerte de tantas personalidades del reino, como el propio rey Turgon o Ecthelion de la Fuente o la heroica defensa de la población durante su huida por parte de Glorfindel, añaden el punto de pérdida personal.

 

Tal vez tenga que ver en todo ello, que Tolkien escribiese la primera versión de este relato en 1917, mientras se encontraba de baja en Great Haywood a causa de una enfermedad contraída durante su servicio en la Primera Guerra Mundial. Al fin y al cabo, hay más ejemplos en los que Tolkien emplea su propia experiencia en la Gran Guerra para retratar la tragedia de la pérdida en la guerra, como la descripción de los campos del Pelennor tras el sitio de Minas Tirith en El Señor de los Anillos.

 

No es éste el primer capítulo de El Silmarillion en el que Tolkien refleja que elfos y humanos interaccionan también a nivel sentimental, desposándose y teniendo hijos en común. Puede interpretarse como simbólico que fuese precisamente uno de estos vástagos mixtos, un peredhel o medio elfo, el mismo Eärendil mencionado en La Caída de Gondolin, el que consiguiese llegar de nuevo a Valinor para pedir ayuda al resto de los Valar y así acabar definitivamente con Melkor. Recordemos que precisamente Eärendil es el padre de Elrond, señor de Rivendel y personaje de peso en El Hobbit y El Señor de Los Anillos, y de Elros, primer rey de Númenor.

 

Glorfindel vs Balrog

Glorfindel vs Balrog

 

La existencia de estos seres puede verse como la expresión máxima del amor de Ilúvatar hacia sus Hijos, la unión de ambos. Con todo, esta posibilidad pilló por sorpresa a los Valar, quienes decidieron dar a estos medio elfos la opción de ser juzgados bien como elfos, o bien como humanos.

 

Ser elfo. O ser humano. Qué gran oportunidad ser elfo, ¿verdad? No enfermar, adquirir una fortaleza que nunca decae, un conocimiento de siglos de evolución desde la propia experiencia personal, una sabiduría siempre creciente, no ser esclavo del tiempo. Cierto… no del tiempo… pero sí esclavo de su destino. El Vala Mandos se lo dijo a los Noldor que abandonaron Valinor: “Derramaréis lágrimas innumerables…” Y no pudieron huir de aquello. Ser eterno, ser poderoso, ser sabio y hábil por siempre, pero por siempre atado al mundo, siempre atado a su destino.

 

"The Fall of Gondolin" by Sam King

“The Fall of Gondolin” by Sam King

 

¿Y por qué no ser humano? Ser una criatura frágil, torpe, menos sabia, efímera… pero libre. Libre para ser dueños de nuestro destino, saber que nuestro tiempo es limitado. Tomar decisiones sin ser las marionetas del titiritero perverso del destino. Notar a cada paso el brillo del acero de Damocles sobre nuestras cabezas, sacarle lo máximo a cada segundo de nuestra existencia. Ser Beren y robar un Silmaril; ser Tuor y crear una estirpe de salvadores del mundo y enamorarse de una princesa élfica; ser Aragorn y recuperar el trono de nuestros antepasados enfrentándonos a incontables peligros. Ser nosotros mismos, eligir a pesar de todos los miedos, forjar nuestro propio camino a sabiendas de los infinitos posibles.

 

El libre albedrío fue sin duda uno de los temas que Tolkien quiso representar en su juego de fantasías y ficciones de la Tierra Media, donde los elfos fueron la raza dominante durante largas edades, pero donde los humanos actuaban como catalizador para los grandes cambios. Desde su nacimiento hasta el declinar y la migración final a los Puertos Grises. En el comienzo de la Cuarta Edad, la Edad de los Hombres. Los efímeros, torpes y enfermizos hombres, que finalmente perduraron más allá que cualquiera de sus Hermanos Mayores.

 

Si nos diesen a elegir¿no volveríamos acaso a escoger ser dueños de nuestro destino? ¿ aunque sepamos que sufriremos y moriremos precozmente, saber que tendremos la capacidad de exprimirle todo el jugo a la vida, pues no hay destino que nos ate?

 

Ulmo by Ted Nasmith

Ulmo by Ted Nasmith

1 Comment
  • Ale
    Responder

    Genial!
    Saludos desde Brasil.

    diciembre 12, 2016 at 12:30 am

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