“La Biblioteca de Babel” de Jorge Luis Borges

"La Biblioteca de Babel" de Jorge Luis Borges | Noviembre Nocturno 6

“La Biblioteca de Babel” de Jorge Luis Borges

 

En 1941, el escritor argentino Jorge Luis Borges trabajaba en la biblioteca municipal Miguel Cané de Buenos aires. Allí fatigaba los pasillos y las monotonías entre centenares de libros y allí ideó algunas de las escenas que nos abordan en nuestro imaginario de esta noche. Años después, Borges se convertiría en el director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, donde desempeñó el cargo desde 1955 hasta 1973. Jamás imaginó que alcanzaría esa posición de privilegio en su juventud, pero siempre supo que su destino estaría ligado a la literatura. Alguien para quien los libros son un culto a la sabiduría, una suerte de mística filosófica, se veía ahora rodeado de ellos, llevándolos de acá para allá, cuidando de ellos, rechazándolos por inservibles y atesorándolos por su valor. Centenares de miles de tomos en estanterías que se extienden allá donde uno dirige su mirada… “una biblioteca es una especie de caverna mágica llena de difuntos. Y pueden ser devueltos a la vida cuando abrimos sus páginas”.

 

Se cuenta que existía en Babilonia una construcción de varios pisos y de origen desconocido, ya restaurada seiscientos años antes de nuestra era, fundada en la dinastía caldea, y los nativos llamaban a su monumento Etemenanki, «la mansión entre el cielo y la tierra», una torre destinada a alcanzar el firmamento, donde “Marduk (el gran dios de Babilonia) nos había ordenado colocar los cimientos del mundo subterráneo y levantarlos hasta una cúspide cubierta de ladrillos de esmalte azulado, que penetraba en las nubes y se confundían con el cielo. Pero ese desesperado intento por alcanzar a los dioses, hizo al hombre caer en desgracia, y su torre, sometida a las tempestades y los temblores, agrietada por el lento pero inexorable paso del tiempo, se quebró en una interminable caída y sobre sus ruinas reinó el caos y la devastación.

 

"La biblioteca de Babel" Erik Desmazier, Noviembre Nocturno

“La biblioteca de Babel” Erik Desmazier

El concepto de la biblioteca de Babel, engendrado en la mente del maestro Borges allá por 1941, ha sido ampliamente debatido por intelectuales, mitólogos y curiosos.  Tal y como lo describe Borges, si el universo fuera la biblioteca, probablemente se parecería a un inmenso y terrible laberinto, una distopía existencial y metafísica, en la que el caos es patrón del conocimiento y los bibliotecarios, desesperados, tratan infructuosamente de ponerle orden. Pero incluso en esa acumulación de textos interminables galerías hexagonales, se esconde la idea de la esperanza. Porque sabiendo que existe una posibilidad de explicar la biblioteca nos sentimos más seguros. El laberinto debe tener una sala central, respuesta última de toda pregunta, por terrible o desoladora que sea.

 

Noviembre Nocturno, La Biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges

Erik Desmazier

El problema es que en nuestra actual coyuntura, no sabemos si el universo y su biblioteca tienen un centro… Quizá ese centro sea el caos… Pero eso sería desolador. La imposibilidad de alcanzar la respuesta resulta aterradora. Por eso suplicamos y peregrinamos en busca del centro secreto del laberinto, el corazón del mundo. Ese núcleo en el que todo puede es posible, allí nos aguarda lo divino o lo demoníaco, poco importa si nos ofrece una arquitectura que sostenga el universo.

 

Quizá fue por eso que los suicidios han ido aumentando en la Biblioteca. Nuestra incapacidad para obtener el libro, o tal vez la página total ha sido intolerable. los funcionarios del libro se han entregado a la melancolía, los hay que ya no soportan el indecible horror de saber, saber que la verdad puede ser conocida a través del lenguaje encerrado en un libro, uno, sólo y maravilloso; perdido en este inmenso océano de páginas y tomos y estanterías polvorientas. El bibliotecario que encuentre el libro que encierra a todos los demás será objeto de veneración, el centro del universo, la divinidad aventurada por la religión de la biblioteca. El destino de los hombres está justificado en la existencia de ese libro final contenedor de todos los demás libros. Ese total remoto de sabiduría que encierra los secretos del universo.

 

Erik Desmazier, La biblioteca de Babel

Erik Desmazier, La biblioteca de Babel

 

Así, Borges afirma que en ese universo existe la palabra que contiene la divinidad; el destino del hombre que debe ser cumplido. Pero es un destino terrible porque parece pertenecer siempre al futuro, porque los libros hablan de hombres futuros: “Las Vindicaciones existen (yo he visto dos que se refieren a personas del porvenir, a personas acaso no imaginarias) pero los buscadores no recordaban que la posibilidad de que un hombre encuentre la suya, o alguna pérfida variación de la suya, es computable en cero”. “Que el cielo exista, aunque mi lugar sea el infierno”. Que yo sea ultrajado y aniquilado, pero que en un instante, en un ser, Tu enorme biblioteca se justifique”.

 

Así como menciona el profesor Santiago Gallego Franco: “es necesario advertir que nada es fortuito en la Biblioteca y que en ella figuran las diferentes caras de la realidad (esto significa que la realidad no es única). “Afirman los impíos que el disparate es normal en la Biblioteca y que lo razonable (y aun la humilde y pura coherencia) es una casi milagrosa excepción (…). Esas palabras, que no sólo denuncian el desorden sino que lo ejemplifican también, notoriamente prueban su gusto pésimo y su desesperada ignorancia”. De esta forma se deduce que ningún acto ocurre porque sí. En algún cuento o poema decía Borges que un acto es el resultado de los millones de actos que lo precedieron. Causalidad llevada a sus últimas consecuencias”.

 

“… La Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta”. Aplicando los axiomas propuestos, La Biblioteca de Babel es una insignificante hoja ocupada en un libro de algún anaquel de algún hexágono. Borges no lo escribió, el cuento siempre estuvo allí.

 

Todo esto encierra una maravillosa recomendación al lector: que no pase en vano su vida, que la biblioteca se justifique, que nuestros actos describan el arco redentor de esta pobre humanidad. Así que ya lo saben amigos, si en el terrible, caótico y desolador devenir de la monotonía, dan con algún fragmento de página en sus vidas que justifique el universo, no lo duden, escríbannos a noviembrenocturno@gmail.com y compartan con nosotros sus revelaciones ultra-terrenas.

"La biblioteca de babel" Erik Desmazier

“La biblioteca de babel” Erik Desmazier

2 Comments
  • Eduardo Contreras
    Responder

    Cumpli 40 años hace muy poco, hará cosa de mes y medio, un espacio de tiempo muy limitado a todas luces, pero es uno de esos cumpleaños (si no el que más) que te ponen a reflexionar justamente en el paso del tiempo y si tu, como individuo dejas alguna marca.

    Estando sumido en todas esas reflexiones, fue que escuche una y otra vez esta fantástica obra que han hecho con este relato. En mi interpretación personal, yo soy uno de esos bibliotecarios que infructuosamente atisban en la infinita biblioteca simplemente para darse cuenta que no han podido ni podrán hacerle la menor marca que valga la pena a menos que tengan un dia de colosal e improbable suerte, y ahora a esta edad empiezo a ponderar que todos mis esfuerzo en este plano son así, pero esto no me manda a una sombría meditación fatalista, al contrario, me han dado calma, me han hecho pensar que todos los humanos estamos embuidos en la misma busqueda, soy fruto de una generación anterior y plataforma para alguién mas que vendrá después, posiblemente, solo posiblemente ese que venga después de mi y que está aqui gracias a los que me antecedieron y a mi, ese verá la verdadera luz y todo habrá valido la pena. Una reconfortante y elegante esperanza para embarcarse en las horas del crepusculo de la vida y en algunas decadas (varias espero yo) llegar a la medianoche con la mente en paz.

    octubre 21, 2016 at 8:43 am

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