“Hashashins” La Secta de los Nizaríes

"Hashashins" La Secta de los Nizaríes | Noviembre Nocturno 1

“Hashashins” La Secta de los Nizaríes

 

Esta historia recorrió el mundo desde las inmensas planicies de Mongolia hasta los límites de la antigua Hispania, narrada entre susurros en las lujosas estancias de califas, príncipes y nobles y escenificada al calor de las hogueras de la cristiandad. Sus protagonistas se convirtieron en fantasmas que poblaban las oscuras leyendas de los caminos de Oriente. Ni tan siquiera los hombres santos ni los sabios que vivieron aquellos días inciertos dejaron testimonios concluyentes en sus memorias. Y no fueron pocos los maleficios y conspiraciones que trataron de enterrar la verdad sobre Hassan Ibn Sabbah -El Viejo de la Montaña- y la secta de los Nizaríes. Su vida y sus obras son el origen del mito de los hashashin, que cuentan con el dudosos honor de haber dado sentido a la palabra “asesino”. Un apelativo poderoso, que les granjeó el temor y el respeto de sus enemigos, y que no tardó en convertirse en su propia maldición. Pues se asentó de tal manera en el imaginario colectivo que terminó por eclipsar el relato del viejo de la montaña y sus seguidores.

 

Nacidos en Persia a finales del siglo XI. recordados por su malsana reputación de homicidas profesionales y desviacionistas de la vertiente islámica del ismailismo, iniciaron sus lances refugiados en el macizo montañoso de Elburz, la tierra legendaria que vio nacer al pueblo iraní. Desde la montaña Damavand, la mas alta de sus cumbres, Arash el arquero dejó volar la flecha que delimitó la frontera de Irán con el pueblo turaní. Y fueron aquella montañas al sur del mar Caspio y al norte del actual Irán, donde los nizaríes se alzarían en mitad de la dominación selyúcida, dinastía turca que se había apoderado del territorio. Ocultos en inexpugnables fortalezas, desde las que organizaban su política y sus maniobras militares con una astucia estratégica digna de mención. En oriente y occidente, serían conocidos por instigar el uso del magnicidio como arma de Estado. Musulmanes y cristianos les acusaron de haber inspirado algunos de los métodos terroristas más elaborados que se conocen.

 

 

Illustration by Raymond Swanland for "Perfect Shadow" cover

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