Forum

Avisos
Borrar todo

Tiempo de Luz (Mezclando el Ministerio del Tiempo con DC cómics)

4 Mensajes
1 Usuarios
0 Likes
2,601 Visitas
Omarelmanco
(@omarelmanco)
Active Member
Registrado: hace 3 meses
Respuestas: 14
Iniciador de tema  

TIEMPO DE LUZ

— ¡Maldita sea Julián!, como que no sabe si Amelia está muerta o desaparecida. ¿Ha pensado en como se lo va a contar a sus hijos?

—Tranquilo Salvador, Yo me ocuparé de eso, «a mi lado, Alonso está cabizbajo, y no dice nada»

— ¿Cómo que tranquilo? ¡Por el amor de Dios, sólo han estado fuera un par de horas! ¿Y usted, Alonso, que me dice?, ahora me dirá que no sabe cómo ha perdido el brazo derecho o no sabe dónde.

—Bueno, verá…

— ¿El qué Alonso? ¿Qué tengo que ver?

«El silencio se adueña del despacho, Ernesto e Irene permanecen al lado de Salvador sin saber que hacer o decir, es normal, nos fuimos hace apenas unas horas, pero la triste realidad es que han pasado casi cinco años, y  volvemos sin Amelia, mi querida Amelia ¡como la voy a echar de menos! Y Alonso vuelve mutilado, mientras estoy pensando en ello, tras de mí, oigo un fuerte golpe, y al girarme veo a Alonso desmayado en el suelo».

— ¡Ernesto, Irene! – Ruge Salvador desde su asiento—, lleven a Alonso a enfermería, por favor, y tómense luego un café, que esto va para rato.

— ¿Y bien? –Me dice nada mas quedarnos solos, —creo que tiene algo que contarme.

El interfono de su mesa, rompe el silencio, -Salvador, ¿Qué ha pasado? «Angustias, la fiel secretaria, como siempre atenta a todo».

—Nada Angustias, no me pase llamadas por el momento.

—Verás Salvador, nos conocemos desde hace quince años y confías en mi ¿verdad? — le pregunto.

—Si, claro, pero…

—Me consideras una persona relativamente cuerda «interrumpo a Salvador, y su semblante cambia considerablemente», sin contar que nací en el siglo XX y me he casado con una mujer que nació un siglo antes que yo.

—Julián, ¡Arranque de una vez!

—Verás, al ir por la nueva puerta para catalogarla y explorarla, al salir por el otro lado, nos encontramos como nadando en una especie de "chapapote" o alquitrán, cuando conseguimos salir, rodamos cuesta abajo.Empezaron a sonar alarmas y voces por algún tipo de megafonía, una vez dejamos de rodar, nos desmayamos los tres y despertamos una especie de enfermería, y allí, de pie, había un hombre.

—Hi!, my name is…. —le corté señalándome el oído—, me ofreció un pinganillo a mí y a los demás, a la vez que él se señalaba su propia oreja.

— ¿Hola? ¿Mejor ahora?

—Errrm sí, pero ¿No estabas hablando en inglés hace un momento? «Salvador parecía absorto, o concentrado en cada palabra que decía» -¿Salvador, me sigues?

—Si, si, prosiga, por favor,

— ¿No estabas hablando en inglés hace un momento?, —le dije a ese hombre—.

—Si, pero es lo bueno que tienen los traductores universales, como iba diciendo, soy el Capitán Hal Jordan, y creo que tenéis que dar una explicación muy buena de porque estáis aquí, porque entrar en la sala del libro Oa está prohibido sin permiso específico, y ahora, penado actualmente con una estancia en prisión muyyy larga, y vosotros, literalmente, habéis emergido de él, así que os podéis hacer una idea de vuestra situación.

— ¿Oa?, ¿Hal Jordan?, ¡Si hombre!, ¡Y un huevo!

—Disculpadle, mi capitán, —intentó suavizar Alonso—, mi compañero está visiblemente alterado.

—Alonso, ¡por Dios!, este hombre, está sugiriendo que estamos dentro de un cómic, y eso es imposible joder -grito a mi compañero.

— ¿Cómo que un cómic?, ¿Os referís a esas historietas que solíais leer cuando, compartimos piso hace años?

—Si Alonso, parecido.

—Y este hombre, ¿Dice ser un personaje de una de esas historietas? Eso no puede ser, —comentó Amelia a mi espalda—.

—Si, recuerdo de cuando era crío que habían unos tebeos sobre unos tipos que se llamaban Linternas Verdes, que eran como la policía de la galaxia y vivían en el centro del universo o algo así, el prota era un tal Hal Jordan,  no me gustaban demasiado, con no sé qué rollo de crisis y esas mierdas…

—Eso costó centenares de vidas, de compañeros y amigos, y la destrucción de innmuerables mundos, así te agradecería que no lo trivializases. —Dijo Jordan—.

—Si claro, tú eres "Jordan", aquí mi compañero es Batman, y ella la Mujer Maravilla con lazo y todo.

— ¡Basta!, —gritó aquel hombre. —en ese momento te juro que un resplandor verde inundó la sala y Jordan cambió de traje, como en los tebeos. Esa puerta, no comunica con el pasado, comunica con un universo paralelo en cual los superhéroes de los tebeos, son reales «Salvador, enmudeció, nunca le había visto así».

—¿Julián, ha tomado algo raro?, este asunto es muy serio, ha perdido usted a su jefe de patrulla y otro aparece gravemente herido y ¿Quiere que me crea esto?

—Si, joder, en los tebeos que leí de crío había una teoría sobre unos universos paralelos, y con la ayuda de unos amigos de Jordan, descubrimos que nosotros pertenecemos a uno en el cual ellos son personajes de cómic.

—Por supuesto, y ahora me soltará que en otro de esos universos, nosotros somos actores de una serie de televisión.

—Estaría bien, seguro que ganábamos más que con el sueldo del Ministerio. Sólo te digo lo que ha ocurrido, ¿Sigo?

—Adelante, se lo ruego.

—Bien, iba por el cabreo de Jordan y una "explosión" verde. Estábamos los tres completamente alucinados, Amelia y Alonso no terminaban de comprender lo que estábamos viendo, y yo, pues podrás imaginar, súmale, que del estruendo que se armó, se abrió la puerta de la sala donde estábamos y aparecieron varios tipos vestidos de colores, uno con un bastón, y teniendo en cuenta los seres raros que hay en un tebeo, te podrás imaginar, Alonso santiguándose, y Amelia con los ojos como platos.

Jordan les pidió que se retirasen, que estaba todo controlado y nos volvimos a quedar solos, solo que ahora Jordan vestía el uniforme verde de los Linternas.

—Perdón, volvamos a empezar, soy el capitán Hal Jordan de la fuerza aérea de los Estados Unidos y miembro del Cuerpo de Linternas Verdes. Estáis en el sector 0 del universo que es el planeta Oa. Habéis salido literalmente del libro sagrado de Oa, y estamos en guerra, así que eso se castiga o con la muerte o con la perpetua. Los Guardianes, que son mis superiores están repasando el libro buscando una respuesta, y como no queden satisfechos, es probable que seáis ejecutados mañana.

—Soy Amelia Folch, líder de esta patrulla, y ellos son Julián Martínez y Alonso de Entrerríos, los tres somos de España.

—Patrulla ¿De qué?, me temo que eso no suena bien del todo.

—Nos quedamos mirando los tres sin saber muy bien que decir, y al final fue Alonso quien rompió el silencio.

—Verá, mi capitán…

—Jordan o Hal, por favor, capitán era mi padre, —interrumpió—.

—Bien, Hal, como habéis oído de mi jefa de patrulla, procedemos de España, y nos dedicamos a patrullar el tiempo para que todo sea como ha de ser. Ella es la primera profesora universitaria de España, y nació en el siglo XIX, mi compañero Julián es del siglo XX, y era enfermero del SAMUR antes de ser reclutado en esta patrulla, y yo pertenecía a los Tercios de Flandes hasta que el Ministerio del Tiempo, me reclutó en el año de nuestro señor de 1569. Para poder realizar tal hazaña, nos valemos de puertas que nos trasladan de un tiempo a otro. Lo que me veo incapaz de explicarle es nuestra extraordinaria aparición, puesto que veo harto difícil que tres personas puedan emerger de un libro.

-Jordan permaneció impasible ante el relato de Alonso, nos proporcianro unos aposentos, y pudimos descansar. Al día siguiente, nos reunieron con los Guardianes, unos enanos cabezones de piel azul y un poco prepotentes, nos creyeron, y perdonaron la vida. Tardamos en encontrar la forma, pero volvimos, lo malo es que nos vimos involucrados en un ataque terrorista, y al huir,  Alonso resultó gravemente herido y Amelia desaparecida. «Me mira, perplejo, y estoy convencido que, en ese momento, me ha pillado, pero coge el interfono y da las órdenes pertinentes para que clausuren la puerta»

Este tema fue modificado hace 1 semana por Omarelmanco

Citar
Omarelmanco
(@omarelmanco)
Active Member
Registrado: hace 3 meses
Respuestas: 14
Iniciador de tema  

TIEMPO DE LUZ-Parte2

—Bien, Julián, por la amistad de estos años, voy a creerle, pero por poco, está usted muy cerca de que le manden a Loarre, he mandado clausurar esa puerta, pues me parece peligrosa en exceso, lamento su pérdida, amigo mío, ahora haga el favor de  retírarse, seguro que tiene cosas mejores que atender.

—Gracias, Salvador

Me retiro de su despacho sintiéndome como un canalla, le he mentido a la cara, pero tenía que hacerlo, lo que pasó allí es demasiado increíble, y cuanto más lo pienso, más cerca me veo de la prisión de Loarre, pensando en ello me acerco a ver cómo le va a Alonso. En enfermería me dicen que está durmiendo y estable, definitivamente, el viaje le ha pasado factura, a esta hora, los niños deben estar en el instituto, y pasaban el fin de semana en casa de unos amigos, así que tendría tiempo de pensar en lo sucedido.

Cuando llego a casa, que se me antoja absurdamente vacía, tengo el tiempo justo de desvestirme y caer rendido en la cama.

--5 años atrás--

Sueño con que Jordan nos dijo que por seguridad, y para mantener la calma del resto, debía de encerrarnos, así que, con su anillo generó esposas y cadenas tal y como hacía en los tebeos, y efectivamente, nos llevó a una celda. De camino pudimos observar Oa, o al menos una parte de la ciudad en la que estábamos, en cuyo centro estaba la Batería Central de poder, una especie de linterna gigante en la cual, según los tebeos, el cuerpo de Linternas Verdes recargaban su poder, Amelia y Alonso, no daban crédito a lo que veíamos, era precioso. En el corto tramo que anduvimos hasta la prisión, los habitantes de la ciudad con los que nos cruzamos (casi todos con el uniforme o distintivo del Cuerpo) nos miraban asombrados, nosotros a ellos, más aún. Seres que parecían elfos salidos del Señor de los Anillos, pero con piel roja, algunos que parecían un pegote gigante de Blandiblub e incluso insectos y robots.

Jordan nos explicó que ahora pocos prisioneros se hacían, así que no nos molestaría nadie, tragué saliva y seguimos la marcha.

—Una vez en la celda, antes de cerrar, Hal nos dijo que hablaría a nuestro favor con los guardianes, se fue y nos dejó solos allí.

— ¿Ahora que hacemos? —Decía Amelia visiblemente preocupada—.

—No lo sé, cariño, no sé qué vamos a hacer, —contesté a Amelia mientras la abrazaba, —habrá que tener un poco de esperanza.

—Espero volver a ver a Elena, esta mañana al despertarme para venir al Ministerio, no quise perturbar su sueño, le di un beso en la frente y me encaminé al trabajo, ¡Vive Dios! Que esta es la segunda vez que me condenan a muerte, pero me temo que nadie vendrá a despedirse esta vez.

—Tranquilo Alonso, al menos, mañana será otro día.

—Espero que tengáis razón amigo mío, y que salgamos de este lugar a la mayor brevedad posible.

Esa noche, recuerdo que no pude dormir, sólo podía pensar en mis hijos Aura y Sancho ¿Qué sería de ellos si nos ejecutaban?  Al día siguiente, pediría clemencia para Amelia, para que al menos tuviesen a su madre.

Al día siguiente, fue Hal el que vino a buscarnos.

—Buenos días, espero que no haga falta el encadenaros como ayer.

— ¿Y que podríamos hacer aquí? ¿Correr? —repliqué—.

—Anda vamos, salid.

Hal nos condujo a una especie de atrio romano donde varias figuras vestidas con una túnica nos esperaban, por la descripción de Hal, debían ser los Guardianes, aunque había uno que parecía humano, además, me sorprendió ver a mucha gente con uniformes parecidos a los de los Linternas Verdes pero de otros colores, Rosa, Amarillo, Azul, un monstruo enorme de más de dos metros de alto, con un uniforme Rojo y colmillos enormes, no recordaba tanta variedad en los tebeos que leí de crío, en aquella historias sólo habían Verdes, algo me habría perdido.

—Hola Guardianes, aquí  traigo a los prisioneros tal y como habéis solicitado.

—Buenos días Hal Jordan, deja a los prisioneros en el centro de la sala y retírate. —Dijo uno de ellos con voz fuerte y solemne—.

—Soy Sayd, una de los Guardianes del Universo —empezó a hablar otro—, hemos revisado el libro sagrado de Oa, y nos ha sorprendido que vuestra llegada estaba profetizada en él, además, el Linterna Jordan nos ha puesto al corriente de vuestro situación y dado los tiempos que corren, toda ayuda es bienvenida, y mientras averigüamos como devolveros a vuestro hogar hemos decidido que seréis puestos bajo su supervisión. ¿Alguna pregunta?

—Soy Amelia Folch, líder de esta patrulla, ¿a qué tiempos difíciles os referís?

—Amelia Folch, de la Tierra, —contestó el que parecía humano—, será el Linterna Jordan quien os ponga al corriente de todo, pero tendréis…

En ese momento, escuché varias detonaciones, proyectiles de colores iban hacia nosotros, alguien nos había disparado, me abalanzaba a proteger a Amelia  cuando uno de los proyectiles frenó en seco enfrente de mí y en mi cabeza pude oír "Julián Martínez, de la Tierra, tienes la capacidad de superar un gran miedo y tienes una fuerte voluntad de proteger a otros. Bienvenido al Cuerpo de Linternas Verdes", el anillo se colocó en mi dedo,  de repente tenía un traje como el de Jordan, y sentía el poder corriendo por mis venas.

Niveles de poder al 200%.

—«¿Quién ha hablado?»

Soy un anillo de poder.

—«¿En serio?».

Si, linterna Martínez.

—«¡No me jodas!»

No dispongo de esa capacidad.

—«¿En serio soy un Linterna Verde? »

Esa definición es correcta.

—«¡Y un huevo de pato!»

Los presentes me miraban con mezcla de miedo y asombro, me giré al escuchar: ¡Por los clavos de Cristo! ¡Parezco una damisela! Y pude ver a Alonso con su traje de los Tercios, pero de rosa fosforito y detrás a Amelia, vestida de Azul con un traje que dejaba poco a la imaginación, que en una mujer del siglo XIX era casi ir desnuda intentando taparse con la capa de Alonso, ruborizada hasta la punta de las orejas.

En cuestión de segundos, nos vimos rodeados de centenares de miembros de todos los colores, de repente, en mis manos aparecieron dos pistolas verdes y Alonso empuñaba una ¿espada de color rosa?

La que nos había hablado, Sayd, saltó al centro:

—¡Disolveos! no hay peligro alguno aquí, llamad a la Zafiro Estelar Carol Ferris, a Saint Walker, de los Linternas Azules y al Linterna Kilowog.

Nos quedamos solos, los Guardianes, Jordan y nosotros tres.

—Jordan, Sayd, ¿Qué ha pasado?

—No lo sé, —confesó Sayd— tú acabas de ser elegido para ingresar en el Cuerpo de Linternas Verdes por un anillo que no debería estar aquí, la hembra humana viste el Azul, y el otro es una imposibilidad, a no ser que también sea una hembra de vuestra especie.

—¿Qué insinuáis?, ¿Que soy una mujer? ¡Ya decía yo que las transfusiones de sangre son cosa del Diablo! ¡no pienso ir vestido así!

Recuerdo que Alonso no paraba de refunfuñar y Amelia, muerta de vergüenza, no dejaba de taparse con la capa y el sombrero del traje de Alonso. Creo que fue de las pocas veces que me reí en esos años, y tardaría en volver a hacerlo.

—Mientras llegan los demás, si os concentráis un poco vuestro atuendo se hará más acorde a vuestros gustos.

—Nos aconsejó Jordan, conteniendo un poco la risa.

Así, Alonso volvió a su uniforme de los Tercios de Flandes, pero como broche de la capa lucía el símbolo que supongo, sería de las Zafiros Estelares, Amelia, una vez superada la vergüenza, se concentró lo suficiente como para modificar su atuendo a un traje más acorde con su siglo pero con pantalones, y en el pecho, lucía un emblema que me pareció ver en un Linterna Azul, mi traje se modificó de manera parecida a los del SAMUR, pero mi emblema era una mezcla entre el que lucía Jordan y el del caduceo usado en sanidad…

Esta publicación ha sido modificada el hace 3 semanas por Omarelmanco

ResponderCitar
Omarelmanco
(@omarelmanco)
Active Member
Registrado: hace 3 meses
Respuestas: 14
Iniciador de tema  

TIEMPO DE LUZ-Parte3

Estuvimos esperando un buen rato hasta que se abrió la puerta, apareciendo por ella un mujer alta vestida  con mallas rosas, en plan heroína de comic, un bicharraco de unos 2 metros y pico hecho de puro músculo y con cara porcina y en último lugar, un guardián, pero vestido de Azul en vez de con la túnica que acababa de ver en Sayd y los demás Guardianes.

— ¡Ganthet!, pero ¿Qué haces aquí?, ¿Dónde está Saint? —Saludó Jordan—.

—Saludos, Hal Jordan ¿Cómo estás?, Saint Walker no ha podido venir.

—Hola Hal, —saludó la mujer, de una manera tan fría que me heló las venas—.

— ¡Maldita sea poozer! ¿Qué es tan urgente como para hacerme venir del campo de entrenamiento? —contestó el gigantesco ser con una voz que haría retumbar un edificio—.

—«¿Entrenamiento? no me jodas, pero si parece el Chuache si se alimentase de tortillas de esteroides» —fue lo primero que pensé—.

—Mirad a nuestros invitados —contestó Hal—, y os haréis una idea.

— ¡Imposible!, ¿Que hace un hombre con un anillo de las Zafiros Estelares?, sólo son asignados a mujeres, ¿Qué carajo habéis hecho tú y tus guardianes, Hal?

— No hemos hecho nada Carol, este hombre, ha sido escogido por un anillo al igual que los demás.Haré las debidas presentaciones, estos son Julián Martínez, Amelia Folch y Alonso de Entrerríos, todos de La Tierra aunque luego os contaré ciertos detalles. Ellos son Carol Ferris de los Zafiros Estelares, Ganthet, el único guardián de los Linternas Azules y el que queda es Kilowog, sargento instructor de los Linternas Verdes.

Estuvieron un rato de charla insustancial durante el cual, Kilowog, no me quitaba ojo de encima mientras Carol hacía lo propio con Alonso. Al rato, pidieron disculpas y se retiraron,a saber lo que tramarían—pensé—. Mas tarde, volvió Jordan sólo.

—Bien, —comenzó Jordan—, creo que os merecéis una explicación a lo que está pasando. Julián, ¿Qué es lo que recuerdas o sabes sobre nosotros?

—Buff, hace tiempo ya de eso, la historia iba sobre un Superman malo de otro universo que la liaba parda queriendo destruirlo todo, a los Linternas Verdes que son una especie de policías, ayudando, y al final, los buenos ganan venciendo al Superman este, poca cosa más.

—Si que hace tiempo de eso sí, aunque es una versión muy resumida—respondió—, ese Superman malo se llamaba Superboy Prime, venía de otro universo, y en efecto quería destruir la existencia, su osadía costó la vida de millones de seres, por eso me cabreé tanto ayer, pero la situación actual me temo que es mucho más desesperada, os haré un breve resumen:

Hace eones, los Guardianes consiguieron almacenar y canalizar la fuerza voluntad de todos los seres del universo en la batería que hay en el centro de Oa. Por una cadena de acontecimientos, eso dio lugar al nacimiento de las entidades del espectro emocional, a los colores que los representan y a una profecía que apareció en el Libro de Oa "La noche más Oscura" la cual decía que cinco nuevos Corps, se unirían a los dos que ya existían, que eran Verde y Amarillo.

—Entonces, ¿Cuántos Ejércitos de Linternas hay? —preguntaba Alonso.

—Hay nueve, El Verde, que es la fuerza de la voluntad, al que ahora pertenece Julián. El Amarillo, que personifica el miedo. El Violeta, cuyo poder proviene del amor sentido hacia otros o por haber sufrido algún fuerte desengaño amoroso, lo curioso es que sólo las mujeres pueden portar ese anillo. El Azul, que representa una gran esperanza, sólo los seres más nobles son dignos de portar el anillo. El Naranja, la codicia, de éstos veréis pocos, dado que únicamente existe uno. El Rojo que representa la ira, su líder es Atrocitus, muchísimo ojo con él y sus linternas, son extremadamente peligrosos, y por último,  la Tribu Índigo, de los cuales poco os puedo contar de ellos.

—Debéis saber, —prosiguió-, que los anillos jamás se equivocan al elegir portador, contienen toda o casi toda la información del universo y os podéis comunicar con ellos con el pensamiento, os enseñaremos a usarlos en vuestro período de instrucción.

—¿Instrucción? ¿Cómo que instrucción? si yo no hice ni la mili.

—Verás Julián, ahora mismo portáis el arma más poderosa jamás creada, además, estamos en guerra, así que créeme cuando digo que necesitáis aprender a usarla sin morir en el intento.

— ¿De qué guerra habláis?, ¿Qué es lo que ha sucedido?- preguntó Amelia a Jordan visiblemente preocupada.

—Amelia, estamos en guerra contra la mismísima muerte, un ser llamado Nekron surgió hace poco con unos anillos Negros, estos anillos reviven a los muertos por todo el universo, y usa a tus seres queridos contra ti, no sabemos ni podemos pararlos, de momento la única cosa que podemos hacer es aguantar. La Tribu Índigo ha sugerido que todos los espectros de luz son necesarios para poder ganar a Nekron y sus linternas, eso nos ha llevado a una tregua muy, pero que muy frágil y hemos establecido Oa como base de operaciones, y así está la cosa, aguantamos con la esperanza de que suceda algún milagro. ¿Alguna pregunta que tengáis que hacer antes de partir?

—Capitán Jordan, habéis mencionado que hay nueve Ejércitos, pero solo habéis enumerado siete sin contar a ese Nekron, que sería el octavo.

—Si Alonso, con las hordas de Nekron son ocho, y el noveno es el Blanco, pero no tiene miembros, un amigo mío llamado Kyle intentó contener a la entidad de la Vida, en una batalla hace relativamente poco, pero fue demasiado para él y murió.

— ¿Cuánto tiempo estaremos entrenando? —pregunté.

—Lo normal son unos 6 u 8 meses, pero tal y como está la cosa, tendréis que acelerar el ritmo. Entrenaréis todo el día por separado, y más tarde, dado que Amelia viste el Azul, lo haréis de manera conjunta, así que vamos, empezáis hoy mismo.

Abracé a Amelia bien fuerte.

—Tengo miedo, Julián, —me dijo con la voz entrecortada .

— Eso es imposible, porque si no, no estarías vistiendo el color de la esperanza —contesté.

— ¡Idiota!, te quiero

—Lo sé.

— Bueno que, ¿para mí no hay beso de despedida? —replicó Alonso con impaciencia.

— ¡Haríamos velcro, Alonso!, venga un abrazo joder.

—Y así, entre risas de nerviosismo, y miedo, nos despedimos los tres, tenía curiosidad por ver que nos depararían los siguientes meses, y pánico por ver cómo sería Kilowog como Sargento Instructor.


ResponderCitar
Omarelmanco
(@omarelmanco)
Active Member
Registrado: hace 3 meses
Respuestas: 14
Iniciador de tema  

TIEMPO DE LUZ-Parte4

—Al salir de allí nos estaban esperando fuera los demás, Alonso, se fue con la Zafiro Estelar, Amelia con Ganthet, y yo me quedé con Jordan y Kilowog, que me miraba de manera inquisitorial.

—Déjalo, Kilowog, por hoy, me encargo yo. —dijo Jordan.

—Ok Hal, mañana a primera hora, envíamelo. —y se marchó volando.

«Niveles de poder al 99%».

— ¡Joder, que susto!

— ¿Qué pasa Julián?

—No lo se, el anillo me acaba de avisar que le queda un 99% de batería, debe de estar estropeado porque hace un rato, me dijo que estaba al 200%.

—Un anillo no se estropea, puedes estar tranquilo, es normal. Esa diferencia es por la presencia de los Linternas Azules, tienen esa capacidad, nos "sobrecargan" con su mera presencia y al irse tu mujer y Ganthet, hemos vuelto a nuestros niveles normales de carga.

— ¿Cómo que nos sobrecargan?

—Si, La Voluntad, es más poderosa con un poco de Esperanza, al igual que los Linternas Azules, están un poco limitados de poder sin nosotros, —me explicó.

—Y, esto, ¿Cómo se recarga?, ¿No había un juramento o algo así?

—Si, cada día, dependiendo del uso que le demos, puede que dos o incluso 3 días, tenemos que recitar el juramento en las linternas portátiles luego te daré la tuya, también puedes hacerlo en la batería central de poder, para hacerlo, apunta hacia la linterna y recita:

En el día más brillante, en la noche más oscura, ningún mal escapará de mi vista.

Que aquellos que adoran al mal, teman mi poder : ¡la luz de Linterna Verde!

—Gracias, oye, Hal, no se me ha escapado que todo el mundo me mira con cara de mala hostia, y estoy seguro que no es por ser el nuevo.

—Te miran raro porque la única manera de ser un Linterna Verde, aparte de ser digno, es que el anteriro portador muera o abandone el cuerpo. El anillo que te ha elegido, perteneció a Mogo.

— ¿Quién era Mogo? —pregunté.

—Fue el más noble de los Linternas Verdes, era un planeta viviente, y su anillo estaba en el corazón de su núcleo, custodiaba los anillos de los caídos hasta encontrar sustituto, ayudaba en la instrucción de nuevos reclutas y fue determinante en varias batallas, hasta que fue poseído por Parallax y tuvimos que matarlo Julián—dijo con una cara que me dieron ganas de llorar —por eso, te miran raro. Cuando eres elegido, se te juzga duramente, como si fueras el causante de la muerte del anterior portador, además de que te exigen de manera velada estar a la altura de tu predecesor.

— ¿Parallax?

—Las emociones, tienen entidades que los representan, de un poder inimaginable, en nuestro caso se llama Ión, y en el caso del espectro amarillo, es Parallax, así que imagina que el guardián de los nuestros anillos, es corrompido por nuestro mayor enemigo. «Se veía  a Jordan visiblemente afectado»

—Y así fueron transcurriendo los días, entrenaba duro, aprendí a volar, a luchar con cierta soltura y, sobre todo a usar mis conocimientos médicos con el anillo de poder. Podía materializar una ambulancia para transportar varios heridos hasta el hospital, podía improvisar vendajes, y cualquier material médico que me hiciese falta en cualquier momento. Hice amistad con G´ff del planeta H´lven, el único otro recluta Linterna Verde. Un día, me reí de él por su aspecto de ardilla, aprendí a no volver a hacerlo de una manera dolorosa.

Un tal Guy Gardner había abierto el que parecía ser el único bar de todo Oa, gracias a esto, teníamos un sitio donde desconectar un poco y saborear café medio decente, no era la cafetería del Ministerio pero menos da una piedra. Esto hizo los que todo se hiciera un poco más llevadero, ya que después del entrenamiento, solíamos tener libre y así, todos los días, podía pasar un rato con Amelia y Alonso.

A medida que pasaba el tiempo, noté cierto cambio en mis compañeros, Amelia, parecía más relajada y en paz con todo, en cambio, Alonso cada día estaba más serio que el anterior, normal, teniendo en cuenta que Elena no es que estuviese precisamente al lado, al menos yo podía compartir mi pena con Amelia. Un día estábamos en el bar viendo la tele, Gardner se las había apañado para sintonizar canales de la tierra, lo malo es que casi siempre ponían fútbol americano o Baseball, si sería por canales. Interrumpieron la emisión, para decir que casi toda la costa oeste de Estados Unidos estaba siendo atacada por las hordas de Nekron, no eran muchos ataques, pero era preocupante, los héroes de La Tierra estaban haciendo lo imposible por contener su avance.

—Mirad, esos son los hideputas con los que nos veremos las caras, ansío el momento de acabar la reclutada para vérmelas con esos demonios.

—No seas impaciente Alonso, por lo que a mí respecta ya tuve suficiente guerra hace quince años en Baler, —no podía dejar de recordar a mis amigos: Toca, Santamaría, Petanas, Menache, que murieron por nada, aunque al menos, aquí, no tendría que escribir ninguna carta.

—Tenéis razón, Julián, pero esta vez, no luchamos por un reino que caduca, luchamos por la existencia de al menos un universo, y por algo tan grande, o se lucha o se muere, y yo prefiero lo primero a lo segundo.

—Supongo que la melancolía me puede a veces, en fin chicos, mañana más —me despedí de Amelia con un beso, que como siempre, era lo mejor del día.

—A los 2 meses y pico, Kilowog,  me comunicó que al día siguiente iniciaríamos el entrenamiento de manera conjunta con Alonso y Amelia, nos enseñarían a luchar en equipo, una cosa eran los casos del Ministerio, y otra muy diferente luchar codo con codo mientras hordas de enemigos quieren curtirte el lomo. Ese día, lo tuvimos libre, aproveché para pasarlo tranquilamente con ellos.


ResponderCitar
Compartir: