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El Augurio del Dragón

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Alegorn
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-Entonces, ¿me lo vas a contar? ¿Qué te pasó?

-Ya te lo he dicho, no estoy seguro, es… Lo único que recuerdo es como un sueño, ni siquiera estoy seguro de si ha pasado de verdad o de si lo he soñado, no recuerdo la mayor parte…

-Cuéntamelo, quizá te ayude.

-Estaba… Había una serpiente gigantesca, tan grande que su cuerpo podría dar dos vueltas completas alrededor a la Cadmea de Tebas y aún le sobraría cola para casi medía más. Sus escamas eran tan oscuras como la oscuridad de la que había salido y yo estaba aterrado. Es una de las cosas que me hacen dudar de si realmente ha sido o no un sueño, si lo ha sido, ¿cómo es que no me desperté de aquel terror?

-Sigue.

-Sí. La serpiente, lejos de atacarme, me invitó a cruzar. Trata de querer convencerme de algo, no recuerdo el qué, pero ella parecía ser capaz de atravesar e vacío del río que teníamos ante nosotros, y me aseguró que la respuesta que yo buscaba estaba en el interior de las flores.
»Oh, es verdad, las flores, Alcmena, había tantas flores. No te puedes imaginar lo bello que era. Del otro lado del río, hasta donde alcanzaba la vista toda estaba lleno de estás flores blancas en un hermoso atardecer. Y todas parecían susurrar, como si tuvieran vida. Es más, creo que eran vidas… Sí, ahora recuerdo, había pequeñas luces flotando entre las ellas, como fantasmas de luciérnagas viajando de flor en flor. La sierpe me vio dudar y alargando su cola reunió varias de ellas junto a la orilla. Allí las luces tomaron la forma de mi abuela.

-¿La señora Thele?

-Sí, era mucho más joven de lo que nunca recuerdo haberla visto, pero era ella.

-Aún recuerdo los bollos de queso y miel que nos hacía de pequeños.

-Siempre me extraño que te los hiciera a ti también, porque luego parecía tener algo en contra tuyo, no le gustaba que jugará contigo.

-Eso es porque siempre que nos peleábamos, y mira que nos peleamos, yo siempre te ganaba, y no le gustaba que a su queridísimo nieto fuera apalizado por una chica.

-Es que eras más mayor…

-¡Tres meses!

-¡Aun así cuenta!

-No vamos a volver a tener esta conversación. Anda sigue.

-Eh, sí. Eh… mi abuela. Las luces que flotaban entre las flores se juntaron y formaron el reflejo de mi abuela. No recuerdo las palabras exactas de la serpiente, pero me vino a decir algo así como que era eso, solo un reflejo, pero que eso significaba que ella estaba allí, en alguna parte del campo de flores y que si cruzaba, no solo encontraría lo que buscaba, sino que quizá podría incluso volver a encontrarme con ella y despedirme apropiadamente está vez.

-Wow…

-Sí. Pero yo sabía que aquello no estaba bien, no estoy seguro de por qué, pero… no estaba bien. Me negué, rechacé su oferta y ella se enfadó. Me llamó de todo, cobarde, inútil, un desperdicio, una carga… y luego se abalanzó sobre mí y alguien me salvó.
»Esta es la parte más confusa del sueño, o del recuerdo o, ¡lo que sea! Y a la vez siento que ha sido la más importante, pero, no logro recordar casi nada… Le visualizó, eso sí. Era un tipo alto, envuelto en una túnica morada oscura y con el rostro oculto bajo el yelmo de un hoplita. Creo que le agradó el que no hubiera hecho caso a la serpiente, que no hubiera cruzado y… Espera, ¡creo que me hizo esto! ¡¡Au!!

-Tu brazo… ¿qué es eso? Es como… una marca de esclavo.

-No, pero no es una quemadura es… ¿como si me hubieran pintado la piel? Aunque duele…

-¿Son dos cabezas de perro?

-Y la serpiente y el casco del tipo, ¿lo ves? Esta dibujado raro pero, es como si los perros se la estuvieran comiendo y…

-Lo que está claro es una cosa; si tienes eso, entonces no creo que fuera un sueño.

-Maldita sea, tienes razón… Pues para la siguiente parte entonces no tengo explicación, pero esto es lo que recuerdo:

»Estuve hablando con aquel hombre, dijo que quería ayudarme, me hizo esto para… eh… ¿mantener alejado a… alguien? Algo sobre Ares… maldita sea… No recuerdo nada de la conversación y siento que era muy importante. Bueno, si me acuerdo te lo cuento luego. La cosa es que luego me indicó la salida de aquella cueva; siguiendo el río. Y lo seguí, pero… a cuatro patas…

-¿Cómo?

-Era… no era yo, tenía patas en vez de manos y pies y… ¡creo que era un perro!

-¿Quién era un perro?

-Yo.

-Menandro…

-¡Lo sé! Por eso pensaba que era un sueño. Pero lo que recuerdo es seguir el rio siendo un perro. Y ¡yo qué sé! En algún momento me caería y acabaría flotando en él, y luego me debiste de encontrar, y para ese entonces ya era hombre otra vez. Es… todo lo que recuerdo… ¡No me mires así!

-Vale, te creo. O al menos creo que tú lo crees.

-En realidad no sé qué creer. Pero, de alguna forma me siento… más confiado. Antes de meterme allí estaba… al borde de un ataque de nervios. Entre los asesinos, la conspiración, los dioses, las… Pero desde que he despertado, me siento otra vez capaz de todo. Y no es como al principio, de la emoción de la aventura, no. Es un sentimiento más calmado, más sosegado. No sé si me explico.

-Bueno, quedémonos con que estás bien y has despertado. ¿Buscamos algo para comer?

-Vale, lo cierto es que me muero de hambre.

-Eso ya me lo imaginaba yo… ¡Venga chucho!

-Qué mala eres…

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Este fragmento de conversación es todo cuánto se tiene constancia del reencuentro de Alcmena y Menandro, lo único que los dioses que los observaban quisieron transmitir sobre aquel día, y solo por la importancia del relato del cabrero para comprender el resto de su viaje.
Ya que el despertar del éste y los momentos subsecuentes que compartieron ambos compañeros fueron demasiado íntimos para compartirlos con nadie más. Lo único de que podemos estar seguros aun sin confirmación oficial, es de que hubo abrazos.


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shadow_rokhan
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DIARIO DE VIAJE DE ARCÉN DIA 8.

seguimos de cerca al grupo de hoplitas hasta entrada la madrugada; entonces ellos procedieron a montar su campamento a un costado del camino que lleva al monte Parnaso, por lo cual Cyrill y yo decidimos acampar cerca de ellos a 100 metros aproximadamente, decidimos turnar las guardias cada 2 horas para mantener vigilancia en el área por si la bestia mítica aparece.

En medio de la noche mientras hacia guardia en el campamento, el LOCAGOS se acerco a nuestras tiendas en compañía de 3 hoplitas armados, al principio pensé que podría haber problemas; pero me equivoque. El Locagos dijo lo siguiente:

Aetos: Buenas noches soy  el comandante del grupo de hoplitas que han salido a dar caza a la bestia mitológica, espero que disculpen mi repentina intromisión en medio de la noche con gente armada, como si fuésemos  bandidos; pero el Oráculo me aconsejo después del ataque, que buscara a un tal Arcén el cual me parece que es usted con quien estoy hablando no es así? concuerda con la descripción que me fue dada.

Arcén: Esta usted en lo correcto prosiga con su charla no le interrumpiré quiero saber sus motivaciones.

Aetos: de acuerdo al oráculo de Delfos para derribar a la bestia mitológica,  debía encontrarme con usted para que me ayudara en mi cometido , sin embargo no estoy del todo seguro como podremos derribar a una bestia semejante, apenas pudieron ahuyentarla por 50 arqueros bien entrenados, me temo que un grupo de 20 hombres no sea suficiente para abatir a la creatura. Hasta donde sabemos la bestia en cuestión deja grandes marcas en el suelo como si reptara, hemos estado siguiendo ese rastro hasta que detuvimos nuestra marcha para descansar por el peso de las armaduras; el rastro prosigue por este camino que da hacia el monte parnaso, la guarida de la creatura podría ser una cueva o caverna, el plan es rastrearla y emboscarla para acabar con su vida. 

Puede que suene algo sencillo pero no sabemos las dimensiones de la bestia, ni si podremos emboscarla de manera efectiva aunque con la estrategia correcta quizá podamos; por eso requiero su ayuda Arcén.

Arcén: si la bestia repta quizá sea una especie de serpiente de grandes dimensiones a juzgar por las marcas que describe, eso indicaría que tiene hábitos nocturnos de cacería, emboscarla seria complicado, pero deberíamos hacerlo cuando la creatura se disponga a entrar en su guarida o cuando salga de esta, quizá podamos hacerlo antes de que caiga la noche o cuando empiece a salir el sol. Sera difícil estimar el esfuerzo que se requerirá porque no sabemos el tamaño de la serpiente... pero tengo una idea podríamos improvisar una red con cuerdas, ganchos y algo de tela resistente para cubrir la cara y hocico de la creatura para segarla y matarla mas fácilmente.

(antes de que aetos pudiera decir algo acerca de la estrategia de arcén, el ambiente se lleno de gritos desesperados que provenían de todas direcciones, un escalofrió le recorrió la espalda a Aetos, que estuvo petrificado durante unos segundos antes de decidir que hacer; durante esos segundos arcén despertó a Cyrill y le dijo a los hoplitas que estaba ahí petrificados que espabilaran rápido y lo siguieran para darle caza a la bestia).

corrimos a campo a través por los 100 metros que nos separaban, pero llegamos tarde; solamente quedaban restos del campamento y algunos hombres tenian un aspecto perturbador, tenían mordidas de gran tamaño en sus cuerpos, que a su vez estaban deformados por la grave hinchazón que presentaban aparte de una coloración purpura malsana que los invadía parecía ser el efecto de un veneno muy potente; solamente quedo un hoplita con vida con su ultimo aliento antes de morir por el veneno nos dijo que la bestia era una serpiente de gran tamaño como nunca había visto una, media aproximadamente 25 metros y su cuerpo era grueso como un árbol de roble, las espadas no dañaron su gruesa piel la creatura mordió y engullo a muchos hombres para luego regresar por el camino hacia el parnaso. (Momentos después el hombre dejo de respirar y  quedo exánime en el suelo, mientras lucia petrificado y la hinchazón lo deformaba).

Cerré los ojos de aquel pobre desdichado y prometí vengarme de la bestia, para que descansaran en paz todos los hoplitas caídos. Inmediatamente después me dirigí hacia Aetos, que estaba aterrado del miedo, le pedí que recobre la compostura lo mas pronto posible debemos darle caza  a ese maldito engendro reptante.

Sin mediar mas palabras, los hoplitas restantes Cyrill y yo nos dispusimos a seguir el rastro fresco de la serpiente, no tardemos mucho en encontrarla.

 

 

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cuervos
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De furia, penas y revelaciones - parte 1- (Eudocia)

 

La noche en Starvos era iluminada por las llamas, el viento transportabas las suplicas y los gritos de los hombres de Itaca, las mujeres...los niños. La pequeña ciudad sufría el cruento asedio del ejercito descarnado nacido de la tierra y la sangre.

De cada esqueleto nacía otro por cada diente enterrado, regado con el flujo de vida, y de los neonatos, emergían otros tantos de similar forma. Los siniestros soldados ya se contaban por cientos y suponían una fuerza, sin bien poco resistente, abrasadora en numero de hueso y metal.

En el centro de aquella vorágine descontrolada de muerte sin clemencia de arena y ceniza, destacaba una figura insensible ante tal masacre. Su pelo ensortijado y sucio aun cedía al viento y de sus ojos brotaban cascadas rojas sin descanso mirando a ninguna parte.

Era la venganza, la gorgona, Eudocia.

Cuantas almas inocentes se cobraba la supuesta justicia, sin criterio, sin arrepentimiento. El frenesí de hueso aniquilaba sin descanso todo cuanto encontraba, con el incesante y espeluznante castañeteo que proferían sus mandíbulas.

Varias eran ya la ciudades que habían corrido la misma suerte, lideradas por la guerrera, siguiendo la pista sonsacada a aquellos que vieron nacer al temible ejercito en las playas de Cefalonia.

Una masacre con destino incierto para una Eudocia sumida en el tormento perpetuo y encomiada a entidades mas antiguas que el propio tiempo, apagando el dolor con furia.

Una muerte requerida por cada gota de sangre de su amor derramada, por cada lagrima...una muerte por casa segundo de vida que le arrebataron..

Algunas flechas errantes silbaban alrededor de la guerrera pero ella no se movía. Algunos esqueletos establecían un perímetro en torno a ella desviando los pobres y escasos ataque que las mermadas huestes de Itaca perpetraban.

Eudocia ya no caminaba por el plano cotidiano, nada le importaba ya lo suficiente. La comida no le saciaba, apenas dormía y los sueños solo le mostraban un profundo abismo de soledad, desasosegaste penumbra solo paliada con la muerte.

Algo la trajo de vuelta momentáneamente. Sobre sus cabezas, atravesó el cielo un fulgurante caballo alado. No era la primera vez que veía a tan majestuosa criatura. Aquello le hizo tomar algo de consciencia y observo a su alrededor el desastre y la miseria...las lagrimas brotaron de sus ojos en tromba mezclándose con la sangre que no cesaba.

En aquel inciso de lucidez en el fragor de aquella matanza, decidió usar el ultimo frasco que aquel peculiar y místico herrero, Hylas, le había regalado.

Trago hasta la ultima gota del mejunje, cuyos efectos no tardaron en aparecer. Tras minutos de terribles percepciones, el mundo comenzó lentamente a expandirse y contraerse sobre ella. El fuego, que ya ocupaba gran parte del territorio, adquirió un brillo cegador casi insoportable...

...entonces llego la oscuridad.

El silencio absoluto y la negrura envolvían a la guerrera, flotando a la deriva en ningún lugar. Podía escuchar como los latidos de su corazón retumbaban en aquel espacio indefinido. Sentía el aire entrando y saliendo de su cuerpo como vendavales y notaba cada gota de sangre viajando por sus venas.

Pasaron los minutos, las horas flotando en aquel vació y al fin, la luz retornó, y con ella lo hizo la expansión y contracción del espacio mientras las imágenes ganaban estabilidad.

La materia terminó de formarse lenta, generando el plano al que había sido arrojada.

Sus ojos, distintos en forma y percepción, ya no supuraban.

Sintió de nuevo el jugueteo en su pelo y la sombra proyectada le mostró las sierpes sobre su cabeza que siseaban al unísono. Algo era distinto esta vez, otros sueños habían mostrado el cambio, pero en esta ocasión tenia plena consciencia de ello. Palpó las escamas en sus largos brazos y observó la protuberante cola de sierpe que formaba la mitad inferior de su cuerpo, agitándola y golpeando con fuerza notando la supremacía de su nuevo ser.

El espacio, vaporoso en su mayor parte, contenía un gigantesco templo erigido frente a la gorgona, rodeado únicamente por espacio negro, salpicado por iridiscentes luces en constante cambio.

Atravesó Eudocia el pórtico del templo, soportado por seis columnas infinitas y encontró en el pronaos la imponente estatua que custodiaba la entrada, esculpida en mármol con escrupuloso detalle, que mostraba la aterradora forma de la madre de los monstruos, “Drakaina Delphyne”; Equidna.

En la estancia central, de un tamaño descomunal nunca visto por la guerrera, la lejanía de techo parecía perderse y fusionarse con el cielo. Un desmesurado espacio rectangular privado de ventanas, cuyas antorchas no alcanzaban a iluminar en su totalidad. Los ojos de la gorgona no encontraron problema en la carencia de luz, acostumbrados y adaptados a la penumbra, que rápido percibieron al final de la inconmensurable estancia, la extraña figura que reposaba en uno de los extremos. Casi etérea, lucia una túnica oscura, similar a otras que Eudocia había visto en la playa en la que casi haya la muerte y que apenas dejaba entrever una retorcida sonrisa.

Llegaron la voces a la mente de la gorgona precediendo las visiones mas allá del tiempo. Llego un nombre, entonado en voz por las serpientes de su pelo;

“ Enecar...sumo sacerdote...”

Eudocia no reconoció dicho nombre, pero rápido asumió que debía ser el de aquel que impasible, la observaba entre sombras. Algo desconcertada, no encontraba explicación a todo aquello hasta que de súbito, llegó la revelación...

Una corriente de imágenes asalto a la gorgona, que cayo al suelo por tamaño impacto...

...y vio al ladino Enecar susurrar al oído del general Daifo de Itaca, colocando los perniciosos hilos en su mente para manejar su frágil voluntad, destapándose con ello la cruel verdad de la persecución sufrida por los hombres de Itaca, usados como marionetas al servicio de desconocidos y oscuros propósitos, responsables por ende... de la muerte de Zoticus.

Eudocia, la gorgona, tembló descontrolada. Sufrió un fulgor colérico que hubiese ahogado al mas fuerte de los mortales. Comprendió entonces el error cometido, la plaga de muerte, sangre y hueso que había desatado sobre Itaca, segando tantas vidas inocentes...

El Sacerdote, que no movía musculo alguno, soltó una estruendosa risotada, burlándose del sufrimiento de la afligida guerrera.

Sin pensamiento, tan solo con la ira como alimento, la gorgona grito con tal violencia que sacudió los cimientos del templo y de sus ojos brotó la esencia del dolor, plagando con ella todo cuanto existía en aquel plano.

El sacerdote y todo lo que había sido bañado por la emanación de la mirada de la gorgona, tornó en fría piedra.....

 

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Alegorn
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Diario de Viaje de Menandro, Día ¿? + 2:

Está entrada vuelve a ser mía, no le ha hecho falta obligarme a escribir.

Es de noche, hay luna llena y está alta, si siquiera los altos pinos de este valle logran taparla, me da la suficiente luz para que pueda escribir. Alcmena está dormida a mi lado, junto con todos sus animales salvo el búho, Kou creo que se llama, que caza por los alrededores, de vez en cuando vuelve y se me queda mirando como si desconfiara de mí.

El caso es que he tenido otro sueño que me ha desvelado, y dado que no consigo dormir y tampoco quiero despertarla, he pensado que podría al menos escribirlo para que no se me olvide por la mañana, podría tener alguna importancia.

Estaba junto al mar con el resto de animales. Volvía a ser ese perro otra vez, con dos cabezas y todo, recuerdo que podía mirar en dos direcciones a la vez. La montaña estaba ante nosotros, pero esta vez estaba en llamas, como aquellas que vi en aquel lugar, rugiendo y lanzando roca y llamas al cielo. Éste le respondía con una aterradora tormenta eléctrica, como si el propio Zeus estuviera luchando.

Me dispuse a dirigirme hacia la montaña como siempre, pero uno de mis compañeros me detuvo, el toro o minotauro, no sé, cambiaba de forma de vez en cuando; él quería ir hacia el mar. Mientras discutíamos, otra de mis compañeras, aquella que era como una serpiente, una gorgona tal vez, quemó unos árboles, espantando a unos sombríos seres que salieron huyendo por el aire y revelando un grandioso templo consagrado a los doce.

Avanzamos hacia él, o tratamos de hacerlo, ya que aquellos seres sombríos que habían huido volvieron y nos detuvieron, o al menos a la mayoría, la gorgona y el minotauro parecieron avanzar sin problemas y en un último momento me pareció verles regresar a por el resto pero eso ya no logré verlo, la sombra que me sujetaba me enterró en la arena antes de que pudieran ayudarme.

Entonces aparecí de nuevo en la cima de la montaña junto al dragón, pero esta vez no luchamos, observamos el paisaje juntos. Se veían bosques y ciudades en llamas, el cielo encolerizado, el mar más tormentoso que había visto nunca. Miré hacia la playa donde me encontraba un instante antes y me pareció distinguir a mis compañeros aun luchando ahí abajo, pero una figura comenzó a brillar en el horizonte, a lo lejos en el mar, y me cegó.

Luego, como si despertará de un sueño dentro de otro sueño, volvía a estar en la playa, con el cuerpo hundido y las cabezas sobresaliendo de la arena. El templo que habían descubierto estaba ahora siendo derruido y juraría que la quimera y el minotauro formaban parte de la causa de esa destrucción.
Noté una presencia tras de mí y antes de poder girar las cabezas una mano me tocó la espalda y desperté del susto. Creo que era la misma presencia brillante que vi desde la montaña.

Cuando más claros se vuelven estos sueños más ridículos y absurdos suenan, creo que los dioses se quedan sin ideas. Tampoco soy el mejor descifrándolos, pero creo que mañana le propondré a Alcmena ir hacia el mar. Espero no equivocarme.

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shadow_rokhan
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DIARIO DE VIAJE DE ARCÉN DIA 8 PARTE II.

no tuvimos que avanzar mucho hasta encontrar el final del rastro de la serpiente, apenas fueron unos cuantos minutos el tiempo que transcurrió.

El rastro terminaba adentrándose en una cueva oscura y muy profunda que incluso a simple vista pude darme cuenta que seria un suicidio entrar para intentar perseguir a la serpiente en la oscuridad, lo mas inteligente seria emboscarla cuando se dispusiera a salir de su guarida; para hacer que la emboscada funcione, debemos diseñar una estrategia mejor que la que teníamos.

porque ahora que sabemos las dimensiones de la bestia, seria demasiado complicado enfrentarla con un grupo reducido de hombres, lo mejor es usar la inteligencia para diseñar una trampa que pueda contener a la bestia mítica, para que una vez que este incapacitada podamos matarla sin exponernos al nocivo veneno que tiene en los colmillos. No tenemos muchas opciones pero tenemos varias horas hasta que el sol se ponga de nuevo, mientras tanto podemos comenzar a trazar el plan.

Aun que con el numero reducido de hombres que hay será muy complicado, hacerle frente a tan titánica serpiente.


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shadow_rokhan
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Με την υπομονή όλα κατορθώνονται.
Con paciencia, todo se logra.

Diario de viaje de arcén día 8 parte III.
Después de pensar durante varios minutos, me he dado cuenta que ante la desventajosa cantidad de hombres que tengo, emboscar a la serpiente cuando salga de la cueva es el mejor plan que tenemos.

Por ahora solo tenemos algunas herramientas disponibles: sogas, ganchos, dos bombas de fuego griego que estaban en el  campamento; el ataque sorpresa sobre la serpiente debe ser rápido para evitar las mordeduras venenosas.

Se levantará la trampa en la entrada de la oscura caverna, tomaremos las cuerdas y ganchos que tenemos disponibles y nos  ocultaremos entre las salientes que rodean la cueva, así la serpiente no se dará cuenta de nuestra presencia. El  momento más vulnerable para la serpiente, será cuando empiece a reptar fuera de la caverna porque solo estará su
cabeza y una fracción de su enorme cuerpo.

Mientras estemos ocultos en los salientes, esperaremos a que la serpiente asomara su cabeza para que los hoplitas restantes lancen las cuerdas con los ganchos a su cabeza de la serpiente. Cuando logren enganchar las cuerdas las amarraran a las piedras que rodean la caverna para que tengamos contenida a la bestia por tiempo suficiente para asestar las bombas de fuego griego directamente a su hocico. Una vez segada la bestia con la bomba de fuego griego será un objetivo más fácil de matar.

Dañar los ojos y hocico de la bestia con la bomba es la única manera segura de inhabilitarla y hacerla vulnerable, pero, aunque logremos dañarla quizá las espadas que tenemos con nosotros no puedan dañar a la serpiente. Lo que dijo aquel hoplita mientras agonizaba, me hizo pensar que las armas que tenemos no podrán atravesar la gruesa piel de la serpiente. Empuñare a la bastarda para intentar dañar a la serpiente o morir en el intento; vengare a los hoplitas caídos.

En un par de horas se ejecutará el plan, es lo mejor que tenemos y es muy arriesgado, pero tendremos que hacerlo. ¿Quizá sea la única oportunidad que tendremos de honrar a los caídos?

agradecimiento especial a @Morrigan.


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shadow_rokhan
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Diario de viaje de arcén día 8 parte IV.

Hemos esperado por varias horas la caída de la tarde. Aprovechamos todo ese tiempo preparando las cuerdas más resistentes de las que disponíamos y afilamos los ganchos para que puedan asirse con más facilidad a la piel escamosa de la serpiente. Cyrill se encargará de arrojar las bombas de fuego griego hacia el hocico de la serpiente cuando logremos contenerla con las cuerdas y ganchos, los hoplitas restantes y Aetos se encargaran de atrapar la cabeza de la serpiente y fijarla a las rocas salientes con las cuerdas, yo saltare sobre la serpiente cuando este segada para cercenar su cabeza.

Esperamos hasta que la luz del día comenzó a extinguirse en el horizonte y se entremezclaron los rayos de color naranja del día con la penumbra de la noche. Mientras esperábamos ocultos mis compañeros y yo nos encomendamos a los dioses.

Estábamos inmóviles, cuando comenzamos a escuchar como reptaba un cuerpo enorme a través de la caverna que hacia un eco que nos ponía impacientes a todos. Aetos estaba blanco del miedo como si dudara de que pudiéramos retener a una bestia titánica, yo, aunque también sentí miedo, tenía que transmitir a los otros hoplitas la confianza suficiente, porque si alguno de nosotros no cumplía su función todos moriríamos.

Mientras el sonido del eco se  intensificada, mas fuerte era la sensación de miedo, notros pudimos escuchar claramente cómo se arrastraba esa piel escamosa por el suelo. Cuando al fin escuchamos muy cerca el sonido reptante, a lo que supongo era unos cuantos metros nos alejamos del saliente donde estábamos ocultos para observar a la serpiente.

Mientras se precipitaba hacia afuera de la caverna, pudimos observar que su cabeza era enorme, en forma triangular y su hocico estaba lleno de colmillos La piel de la serpiente era negra como el ébano, costaba distinguirla de noche, lo único que nos permitió distinguirla era la luz de la luna que bañaba su piel, lo que le daba un tono más tenebroso y sobrenatural.

Tan pronto como reptó hacia afuera, le di la señal a los hoplitas de llamar su atención cuando avanzara unos cuantos metros más. Mientras reptaba grotescamente fuera de la caverna, el primer gancho choco contra la serpiente envolviendo su cuerpo escamoso, acto seguido el animal sintió la amenaza y asumió una posición defensiva levantando su cuerpo unos cuantos metros del suelo. Inmediatamente después los otros ganchos impactaron en su cuerpo y aseguraron a la serpiente en las rocas tal y como estaba planeado.

La titánica bestia comenzó a retorcerse con mucha violencia. Mientras el resto de su cuerpo dentro de la caverna golpeaba violentamente las rocas. Pensé que las sogas no resistirían mucho tiempo esas violentas sacudidas, así que Cyrill se apresuró para arrojar con fuerza y precisión las bombas hacia el hocico de la serpiente, con aquella precisión parecía que Atenea guiaba su mano.

Tan pronto como las bombas impactaron el hocico de la serpiente, la penumbra de la noche se terminó y la luz que emanaba del fuego griego inundo el lugar.

Inmediatamente deje, el saliente de la caverna y baje rápidamente a la entrada para arrojarme contra la serpiente que se retorcía violentamente. Mientras su rostro se carbonizaba, subí por su lomo apuñalando a la serpiente a cada paso mientras me acercaba a su cabeza que se agitaba con tal fuerza que sentía que podría arrojarme en cualquier momento.

Una vez que estuve lo más cerca que pude, comencé a soltar tajos con mi espada tantos como pude; lo más precisos que pude. Pero su piel era muy dura.

Apenas logre abrir su piel justo en la tráquea, después de varios intentos y unos esfuerzos sobre humano apenas abrí en su piel un rasguño que comencé a apuñalar furiosamente, de ese pequeño rasguño comenzó a emanar la sangre a borbotones, en cuestión de minutos estaba bañado en la sangre del reptil, en el frenesí de batalla seguí atacando la herida hasta que la serpiente dejo de agitarse y se desplomo pesadamente en el suelo, hasta quedar totalmente inerte.

Después de ese frenético ataque traté de alejarme del cuerpo. Pero sentía muy cansado y aturdido, no supe cuánto tiempo estuve atacando a la serpiente.

solo tuve la sensación de que mis piernas eran de plomo, mi vista se nublo y me desmaye por el cansancio y sobre esfuerzo de apuñar a una serpiente hasta que seccione su tráquea del cuerpo.


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