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La Gran Guerra

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shadow_rokhan
(@shadow_rokhan)
Acólito de Confianza
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DIARIO DE CAMPAÑA DE LAURO VILLAR.

Ya han transcurrido un par de semanas desde que envié el telegrama al General Diego Rojas, confió en su diligencia para llevar a cabo esta misión que es de suma importancia para nuestra supervivencia, de acuerdo al telegrama que recibí el día de ayer de parte del Gral. Diego, los preparativos de la misión Mare baja están casi completados.

Por nuestra parte "el martillo destructor" también ha avanzado a grandes pasos, se ha logrado conformar la linea defensiva para evitar que los resucitados crucen hacia nuestro lado en Texas, esta barrera los ha contenido bastante bien hasta ahora hemos podido acumular municiones, repuestos, armas y pertrechos durante estas semanas lo cual nos sitúa en una posición de ventaja para asaltar las zonas designadas como blancos de interés, lo que me preocupa es el abastecimiento a largo plazo, si el combate se prolonga demasiado las líneas de suministros se romperán por la distancia que hemos de cubrir en poco tiempo y debido al bloqueo del tipo azul en el atlántico norte, nuestros pertrechos y armas provenientes de Alemania se han visto mermadas en gran cantidad. El avance debe hacerse con velocidad y eficacia, porque de otro modo la horda nos abrumara con su numero y falta de fatiga; ordenarle a mis hombres ponerse en marcha al este hacia nueva Orleans para combatir a la horda no será nada fácil, es una misión de la que pocos regresaremos, pero ha de hacerse porque si nos quedamos esperando aquí solo prolongaría nuestras muertes, también debemos cumplir el pacto con Bastis la cual nos favorece. 

El primer paso era levantar la barrera con los tótems del chaman para frenar los embates de los resucitados para que de esa manera tuviéramos tiempo de reorganizarnos, acumular municiones y pertrechos ,lo que se ha logrado con gran éxito. Sin embargo limpiar los núcleos de la plaga será una tarea sumamente difícil y llena de sacrificio porque si bien es cierto que dentro de la barrera estamos a salvo, al poner un pie fuera de ella tendremos que combatir por cada palmo de tierra que le arrebatemos a los incansables muertos vivientes, los combates que se aproximan serán crudos y despiadados, aunque muchos de mis hombres son veteranos de guerra jamás habíamos combatido resucitados que esparcen una infección letal para los hombres.

El segundo paso es ubicar y montar un perímetro ofensivo contra los ocultistas que canalizan los portales en nueva Orleans, si logramos abrir un pasillo lo suficientemente grande como para que pase el ejercito, encontrar a los ocultistas no será tan complicado, contamos con la ayuda de Nayenezgani y Ulthar, este ultimo ha sido de gran ayuda como consejero aunque tiene muy mal genio.

El ultimo paso es golpear al culto del amanecer carmesí para desmantelarlo de una buena vez y detener los portales que rasgan la realidad, quizá ya sea tarde para arreglar el problema de la horda pero aun podemos prevenir que mas aberraciones de otra realidad vengan hacia nosotros para matarnos.

Quizá esta sea la ultima gran misión que lleve a cabo como general de un ejercito, la edad hace lento a un hombre y haber cumplido 63 años hace un par de meses no me ha ayudado en absoluto, quiza dentro de poco ya no deba preocuparme por mi edad, pero por ahora liderare a los hombres bajo mi mando con diligencia y eficacia para que me sigan hasta el fin.


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cuervos
(@cuervos)
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A la exclusiva atención de Samuel “McGregor” Mathers:

 

No soy capaz de discernir con exactitud el tiempo transcurrido desde que partimos del templo de Chicago y aunque calculo que deban ser meses, la pesadumbre y la fatiga que arrastro serian mas propia de años. Asumo el prolongado intervalo desde mi ultimo reporte pues no he hallado la ocasión, y no pocas son las novedades a exponer, las cuales tratare de aglutinar de manera concisa.

Como sabe, desde que comenzó este viaje seguimos la pista del ultimo paradero conocido de los hermanos desaparecidos. Lo que encontramos en aquella remota tierra suscitó mis mayores temores, sin rastro de los miembros de la Orden pero no exenta de revelaciones de una naturaleza imprevista y oscura, cuyas repercusiones aun están por desentrañar...

...los símbolos que vi en aquel corrupto sótano aun me perturban día y noche.

Desde aquel punto profundo de Missouri, seguimos la pista del Profesor Jenkins de la universidad de Miskatonic, presunto asesino y principal responsable del frustrar el ceremonial que se llevaba a cabo, de intenciones desconocidas, el cual formula las mayores incógnitas. Gracias al vago testimonio de un extraño hombre que fortuitamente apareció en escena, Fabrice, supuesto testigo de los hechos, pusimos rumbo a la ciudad de Arkham, hogar de la prestigiosa facultad.

Largos se hicieron los días viajando sobre las tortuosas vías en un desgastado tren de mercancías, atravesando varios estados rumbo a Massachussets, sumidos por igual en la enfermedad verde que corrompe la tierra. Observamos con impotencia la lenta putrefacción de la bella y fértil tierra, consumida ahora por la miseria de este manto brumoso, lleno de misterios, susurros y pesares.

El cambio es ya incuestionable, las fronteras de la muerte se disipan junto a los conceptos lógicos de la vida. Los cimientos han sido corroídos por la infecta plaga, que deforma toda comprensión aprendida y cuyas nuevas raíces resultan difíciles de asimilar.

Lamento comunicar que del grupo que partió desde Chicago, tan solo yo he logrado alcanzar Arkham. Los jóvenes y desdichados acólitos que me acompañaban, ansiosos por el conocimiento y dispuestos a todo por complacerle, al igual que los soldados del servicio secreto Británico, quedaron atrás en el camino, presa de horrores mas allá de lo que pueda expresarse con palabras.

Me descubro ante usted Sr. Mathers, con el frio terror de saberme a la deriva en un mundo que ya ha cambiado sin remedio aparente, realidad tornada cuyas reglas han de ser reescritas y estudiadas. Los paradigmas a los que atamos nuestra cordura se disuelven en un escenario para el que todo el aprendizaje previo resulta insignificante, vació, y empiezo a pensar que no estamos preparados para llegar siquiera a atisbar los secretos que nos depara el futuro inmediato.

Querido Sr. Mathers...Samuel... esto que voy a escribir a continuación me duele en lo mas profundo del alma, pues tal vez en otras circunstancias jamás lo habría planteado...tal vez.

Le anuncio querido maestro, mi intención de abandonar la Orden.

Como se habrá dado cuenta, este viaje ha cambiando por completo mi trayectoria, mi percepción absoluta y debo averiguar el papel debo interpretaren ella. Me ha forzando a trabajar en retrospectiva, meditando cada paso dado en la vida y hacia donde quiero dirigir los siguientes.

He sito testigo de demasiadas vida llegar a su fin...demasiada muerte que retorna.

Acepto de buen grado el error de permanecer tutelada por tanto tiempo, ensimismada en el estudio y la comprensión de la realidad, en la magia ,lo oculto...dejando de la lado el aspecto físico, visceral...impulsivo. Siento la abrasión de los sentimientos recorriendo mi cuerpo , hasta ahora negados en pos de una intelectualidad sujeta a estrictos preceptos y practicas, que pierden ahora fuerza ante la experiencia tangible.

Esta carta es fruto de meditación profunda así como la decisión y comprenderé, aunque duela, que no será de su agrado.

Atesoro los años de pertenencia a la Auroa Dorada y la Orden Rosacruz Alpha et Omega como el aire que respiro y siempre estaré agradecida por todo lo que me ha sido revelado en el estudio de los múltiples saberes que las conforman, pero siento que ha llegado el momento de caminar sola. Arde en mi la imperiosa necesidad de existir fuera de jerarquías, ordenes, grados y galones infinitos, siempre sujeta a estructuras que ahora comprendo, lastran mi desarrollo.

Deseo de todo corazón que esta misiva no sea interpretada como un desprecio hacia usted o a lo que significa su sistema, al cual le profeso el mayor de los respetos y reitero la dificultad de la decisión tomada.

Guardo cierta esperanza querido Samuel que tenga a bien en algún grado, comprender mis anhelos y que entienda, sin reservas, la urgente necesidad que albergo de continuar el camino oculto por mi cuenta...libre.

Sobra decir sin atisbo de renuencia, que concluiré con toda mi voluntad el ultimo encargo que me confió. Por usted y por todos los que han perdido la vida en ello, además, me encuentro en una encrucijada en la que resulta imposible eludir la situación la cual temo, no sin fundamento, corre el riesgo de expandirse.

Como concreté en la anterior carta, los símbolos hallados en aquel perdido sótano requieren la máxima atención ya que podrían resultar piezas clave para revertir este deliro que emponzoña todo lo conocido. Respecto a esto, tengo la certidumbre de su buen juicio, mas allá de vacuos odios, sobre la petición que realicé en mi anterior comunicación y pueda al fin encontrar a Frater Perdurabo en la universidad de Miskatonic. En los asuntos que atañen a los símbolos mencionados del Grimorio prohibido, su participación será crucial, no solo para este país, sino para toda la humanidad.

Maestro “Mcgregor”, le ruego una vez mas que destierre el rencor que puedan suscitarle mis intenciones, le aseguro que cumpliré hasta la ultimas consecuencias este ultimo encargo recibido y honrare cuanto me sea posible el compromiso con la Orden.

Vivimos tiempos interesantes... tiempos oscuros para los que no estamos preparados.

Ordene sus prioridades Samuel, sea cauteloso y sobre todo, tenga cuidado con los ángulos.

                                                                                               

                                                         -Elsa Barker-

 

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Higo Chumbo
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Crónicas del Padre Enoc Parte 2

Tras liberar a aquel sujeto de la Iglesia de la purificación, el Padre Enoc y su chofer Faustino lo llevaron hasta una capilla abandonada a las afueras de la ciudad, un lugar oscuro alejado de toda vivienda, alejado de toda ley.

En el interior, varios cirios alumbraban a un joven de ojos saltones, nariz chata y pequeñas orejas, que permanecía atado a una silla. Enoc, sentado frente al chico, lo miraba fijamente mientras se mecía la barba con curiosidad. El joven, por su parte, miraba al anciano con una inquietud y un miedo cada vez mayor.

—Gracias por liberarme de esos fanáticos, monseñor  —dijo el joven, tratando de aliviar su ansiedad—. Pero no sé si las correas son algo un tanto exagerado. No les voy a causar ningún daño se lo prometo. 

—Un velo cubre tu alma, joven Orrin. Pero aún te queda una oportunidad para salvarte. ¡Confiesa tus pecados, hijo mío, y llévame ante ellos! —gritó Enoc de pronto, agarrando de la camisa al pobre joven, que del susto solo llegó a decir: «¡Pero qué dice!». Ante la respuesta del chico, Enoc le descargó una fuerte bofetada—. No nos mientas, Orrin, sabemos lo que eres y a quién le rindes tributo, sabemos lo tuyo con los hombres pez. —Orrin alzó la cabeza con cierta sorpresa, que rápidamente pasó a una clara mueca de desagrado—. ¡Maldito seas, viejo cabrón, me has descubierto, pero no importa, porque todos moriréis!: ¡ia! ¡ia! ¡Cthulhu fhtagn!, ¡¡ia!! ¡¡iia!! ¡¡Cthulhu fhtagn!!, ¡¡¡ia!!! ¡¡¡ia!!! ¡¡¡Cthulhu fhtagn!!!

—Bien, hijo mío, te lo preguntaré una vez más —respondió Enoc en un tono más agresivo—. ¿Dónde está vuestro aquelarre? 

—¡Vete a la mierda, viejo cabrón! —le dijo Orrin escupiendo en la cara del cura, quien le descargó en respuesta un fuerte bastonazo en la cara. Tras limpiarse un poco la cara, Enoc se dirigió hasta el fondo de la nave para recoger del suelo una pequeña bolsa de cuero.

 —Bien Orrin, conozco otras maneras de hacerte cooperar —dijo sacando de la bolsa una pequeña piedra pulida con un extraño símbolo grabado en su centro (una línea diagonal con otros trazos emergiendo de los lados). Orrin miró la piedra con una sorpresa y un horror indescriptibles, para luego gritarle al cura presa del pánico: 

—¡No es posible! ¡¿De dónde narices lo has sacado?! Marsh nos dijo que todos los canacos habían muerto, ¡¿Cómo es posible que tengas su símbolo?! —Enoc se acercó lentamente hacia el joven Orrin, quien empezó a gritar y a temblar de pura desesperación al no poder alejarse de ese símbolo mágico. Enoc aceleró el paso, causando que el joven cada vez chillara y temblara más, de puro pavor, zarandeando la silla de un lado a otro, en un esfuerzo desesperado por liberarse de sus correas, ya que estaba en su naturaleza temer a ese símbolo por encima de todo.

Mientras tanto, en las afueras de la capilla, Faustino enrollaba concentrado un fino cigarro de liar mientras oía de fondo los alaridos histéricos de Orrin... Hasta que de pronto dichos alaridos cesaron de golpe, dando paso al rápido caminar del cura. Enoc se acercó velozmente hasta la puerta del carruaje, donde esperó a que su compañero acabara su delicada labor. Faustino se apoyó el cigarro en la oreja y se giró hacia el cura, quien con una sonrisa le dijo: «Faustino, nos vamos para Innsmouth».

—Pues que así sea —contestó Faustino con una sonrisa encendiendo su cigarro y agarrando  las riendas. 

Así fue como, una vez más, el carruaje negro marchó estremeciendo el pavimento, dejando atras la capital para dirigirse ahora hacia las sombrías tierras de Nueva Inglaterra.


Este texto ha sido posible gracias a la ayuda, revisión y corrección ofrecidos en el taller literario de Ávaro Aparicio en Patreon.

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Higo Chumbo
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Crónicas de Enoc Pte.3

Los primeros brillos del alba empezaron a iluminar el viejo camino interestatal. El carruaje negro d recorría aquel camino sinuoso  flanqueado por un bosque que se antojaba infinito. Faustino, en lo alto del carruaje, dirigía a los caballos por el tortuoso camino mientras que Enoc, en el interior, repasaba  sus libros y cuadernos con gran interés. De pronto, una cadena furtiva se alzó por mitad del camino, destrozando una de las ruedas y haciendo chocar el carruaje contra uno de los árboles. El antaño orgulloso carruaje del Ministro Plenipotenciario español yacía a los pies de una cuneta , medio volcado y con una de las ruedas destrozadas. De entre los árboles salieron diez bandoleros zarrapastrosos que avanzaron sin disimulo hacia el siniestro en busca de supervivientes. Faustino se levantó un poco conmocionado, pero al ver acercarse al grupo de bandoleros, agarró su rifle de repetición y aguardó detrás del carruaje. Cuando estuvo listo, salió descargando tres tiros al aire, antes de correr hacia el bosque con la esperanza de alejarlos de Enoc. La mitad de los bandoleros salieron en su busca mientras el resto se quedó para registrar el carruaje.

Tres de ellos fueron a revisar el equipaje desperdigado por todo el camino mientras que el último de ellos revisaba el interior del coche. Este último bandolero desenfundó su pistola y abrió de golpe la puerta de una patada, donde solo encontró libros y papeles desparramados. Tras un vistazo rápido, enfundó de nuevo su arma y cuando estuvo a punto de irse oyó un silbido proveniente del suelo. Cuando bajó la mirada, un potente disparo atravesó su cabeza, volando por los aires el resto de su cráneo. El resto de asaltantes vieron caer el cuerpo de su compañero..., y lo que parecía ser un cura armado con una escopeta. Enoc, tras salir del carruaje, no tuvo piedad y descargó una tormenta de plomo sobre los bandoleros, que cayeron muertos sin ninguna resistencia. Después de revisar las inmediaciones, siguió un rastro de cadáveres en busca de su fiel compañero, del cual solo pudo hallar un cuerpo sin vida. Se arrodilló ante el cadáver y lloró su pérdida hasta bien entrado el mediodía, cavando una tumba para el que fue siempre su compañero. Luego de realizar el funeral apropiadamente, dejó como lápida su rifle, su sombrero y aquel cigarro que nunca se pudo acabar.  Al atardecer, recogió su equipaje y se dirigió por un sendero cuyo letrero decía “Providence, 2 Millas”. 

Tras recorrer varias calles y avenidas, El padre Enoc logró encontrar un lugar donde poder pasar la noche. Se trataba de la iglesia del Spirito Santo cuyo sacerdote, el Padre Merluzzo, lo atendió con gran placer. Dentro de la sacristía, alrededor de una estufa, los dos párrocos disfrutaban de un poco de vino. 

—Lamento mucho su pérdida, Monsignore Enoc, tuvo que ser terribile combatir contra quei diavoli. Los caminos di nostro Signore son a veces misteriosos, pero creo que su presencia en nostra ciudad no es algo casual

—¿Qué quiere decir con eso? —preguntó Enoc confundido. 

El padre Merluzzo, se apoyó en su silla y le dijo, seriamente—: Conoce usted la historia de la iglesia en Fedral Hill.


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Fasa_Ape
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Iniciador de tema  

Debían de ser las diez de la mañana cuando llegó, posiblemente era un día de invierno soleado y agradable, aunque la niebla verde no permitía que eso se manifestara. De todos modos, con o sin sol, con o sin niebla, este día no sería agradable de ninguna manera. Crowley casi habría preferido hacerle una visita al dentista que a ese hombre.
Encontró el 598 de la calle Angell sin problema, el ambiente en las calles aledañas había sido excesivamente tranquilo, no se cruzó con nadie, no escucho ni sus propias pisadas, solo estaba el denso y pesado sopor de la niebla, si no se hiciera llamar la bestia 666, a Crowley casi le habría parecido inquietante, casi.

Llamó a la puerta, la espera se le hizo interminable, seguro que estaba escribiendo algo. En opinión de Crowley, el mayor pecado de ese individuo, era precisamente ese, escribía sobre su vida en el mundo de los sueños y sobre seres cuyos nombres solo deberían conocer los iniciados. Necesitaba un objeto de poder que se hallaba en algún lugar de Providence, y solo ese pedante ratoncillo de biblioteta , sabía donde encontrarlo.

Por fin, la ajada puerta se abrió, allí estaba él, Crowley no le había visto nunca en persona, pero lo reconoció de inmediato, claramente al joven Howard le pasó lo mismo. Cómo no iba a ser así, cómo no reconocerse, como no quererse y odiarse, si en el mundo real, el de los sueños, eran hermanos.

"Hermanito ¿cuánto hace que no soñamos juntos?" dijo Crowley, intentando parecer cordial.

"Aleister" dijo Howard secamente, "creía que estabas muerto".

Crowley nunca había aguantado ese tonito, deseaba de verdad agarrarle por ese cuello de gallina y apretar, pero tenían que colaborar, aunque solo fuera un dia.

"Dame tiempo, hermanito, aun soy joven" Crowley ofreció una sonrisa que no se reflejó en sus ojos.
La razón por la que estos dos hombres se odiaban, provenía de que no podían ser más parecidos, los dos estaban llenos de conocimientos, y estaban deseosos de mostrarselos al mundo, llegando a ser unos grandes pedantes, la principal diferencia entre ellos, provenía de una cuestión dogmática. Mientras Crowley creía ciegamente en los poderes que moraban más allá del velo del sueño, Howard se burlaba, escribiendo sobre ellos y negandolos al mismo tiempo.

"Estoy trabajando, Aleister, ya creía que tener un océano entre nosotros no era suficiente, así que te agradecería, que fueras a hacer tus payasadas a otro lugar" Howard estaba muy molesto, empezó a cerrar la puerta.

"Espera, hermanito" dijo Crowley, metiendo el pie entre la puerta y el marco, para impedir que se cerrara "Solo necesito unas indicaciones y me iré. Tu sabes donde esta ese objeto, si me dices donde esta y como conseguirlo, me iré y no sabrás mas de mi".

"¿Tan desesperado estás? Aleister, sabes que es ficción, no todo lo que se sueña es real, y además hace frío para salir de casa.... Está bien, si así consigo no saber más de ti, te lo diré" dijo Howard, mirando en dirección al lugar donde debía estar Federal Hill.

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cuervos
(@cuervos)
Acólito Eminente
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(El siguiente relato ha sido escrito por Fasa Ape, Higo chumbo y Cuervos.)

 

Esa mañana Providence era un mar de niebla; verde, fría, inquietante.

El joven Howard parecía molesto. La indeseada visita de ese embaucador charlatán le había sacado de la comodidad de su hogar. Tenia frio, prisa y deseaba desesperadamente volver a su soledad, su trabajo, pero sobre todo, ansiaba librarse de ese auto proclamado mago negro.

Después de recorrer un sinfín de calles y avenidas de la parte baja, de plazas asoladas y desiertas a los pies de Federal Hill, llegaron por último a una calle en cuesta. Los edificios de esa zona, descuidados ya cuando el mundo era luminoso, tenían ahora un aspecto decrepito.

El barrio, que en tiempos mas prósperos bullía con la actividad de afanados inmigrantes italianos, estaba ahora desierto y tan solo rótulos maltrechos de negocios abandonados atestiguaban la vida que había quedado atrás.

Anduvieron a través de sus laberínticas calles bañadas en las espesura verdosa largo rato, para finalmente dar con la plaza empedrada en la que debía encontrarse su objetivo. Ante ellos, un edificio melancólico, severo y ennegrecido por el paso del tiempo; la vieja iglesia de Free Hill.

Habitualmente, el templo era poco más que una ruina abandonada. Desde que el joven escritor era capaz de recordar, aquel lugar había estado tapiado y era pasto de innumerables historias y leyendas. Ahora, el pórtico se encontraba iluminado por múltiples antorchas y abierto de par en par, dejando escapar un fragor de disparos que reverberaba en sus cavernosas profundidades.

--Maldita sea, alguien se nos ha adelantado ...--masculló Crowley y acto seguido, se adentró en la negrura de la mole gótica.

Howard quedó solo ante las puertas, observando desconcertado como su odiado hermano del sueño se perdía en la oscuridad, sin pararse a pensar en quien o por que se disparaba. ¿Tan desesperado estaba por hacerse con “Eso”? ¿acaso existía siquiera en este mundo?.

El joven continuó divagando envuelto en la bruma. Aquella podría ser la ocasión idónea para librarse de ese estafador y sin embargo, sentía que no podía abandonarlo, además, la curiosidad le consumía. Sabía lo que era “Eso” pues había soñado con ello junto a Crowley, pero solo el joven escritor lo había hecho con suficiente nitidez para conocer su ubicación exacta, tal vez porque físicamente estaba muy cerca de él y esta era su oportunidad de verlo en la vigilia. El joven escritor siempre había dudado de la existencia de un objeto de tal poder, aunque bien le había venido para desarrollar sus relatos. Se encontraba a pocos pasos de poder refrendar si era como lo había soñado y si en efecto, las vivencias del sueño que juntos habían experimentado eran reales.

También los insistentes delirios del ocultista estaban sobre la mesa, en este y otros temas relativos al sueño y de corroborarse, para el joven escritor sin duda traerían un sin fin de posibilidades antes relegadas exclusivamente a la literatura. Tras vencer el miedo y el horror por semejante desvarío, corrió tras el brujo al interior de la iglesia.

En la nave central se encontró con una batalla campal. De espaldas a la puerta, un hombre con sotana sacerdotal y sombrero de teja, disparaba a diestra y siniestrada con su escopeta recortada tipo Whinchester, el cual, con una pericia inusitada para un hombre de fe, descargaba poderosos disparos sobre unas extrañas figuras encapuchadas bajo largas túnicas que se abalanzaban hacia él. Cada impacto de la potente escopeta lanzaba cuerpos y miembros en todas direcciones mientras que el pastor recitaba una alegre canción:

-Escucha hermano, la canción de la alegría. El, canto alegre del que espera un nuevo día. Ven, canta , sueña cantando, vive soñando en el nuevo sol. En el que los hombres volverán a ser hermanos.-

En aquel templo se llevaba a cabo la mas extraña misa que jamás una iglesia había visto; el cuerpo de cristo eran los cartuchos y no era la sangre del hijo de Dios la que se ofrecía...

La zona de los bancos era una carnicería. El grupo de figuras encapuchadas que habían rodeado al pastor estaban siendo diezmados y los pocos que seguían vivos y aún podían moverse, trataban de escapar por una puerta lateral. El padre observó apaciblemente la retirada de sus enemigos, quienes huían frenéticos por aquella puerta. Tras ver huir al último encapuchado, se dio la vuelta para descubrir con sorpresa la presencia del Brujo y el escritor. Recargó con velocidad su Escopeta con un hábil giro de muñeca y les apuntó, estos levantaron los brazos. El rostro desencajado del anciano, recupero la compostura en cuestión de segundos, mostrando una candidez algo inesperada y desconcertante.

-Oh, disculpad hijos míos, me habéis sorprendido, casi os confundo con uno de esos impíos cultistas. ¿Qué puedo hacer por vosotros?- Dijo descansando la escopeta en su hombro.

El joven escritor miró al brujo a su lado con pavor. Todo en aquella supuesta iglesia abandonada estaba fuera de lo cotidiano para el. El pobre Howard, que evitaba salidas innecesarias de su casa pues gustaba de placeres solitarios y alejados de cualquier interacción física, se encontraba completamente a merced del terror mas visceral y atávico. Aleister por el contrario, estaba lejos de dejarse sorprender o amedrentar por un puñado de cadáveres desmembrados y un pastor loco con una encopeta.

-¡¿Quién es usted ?!– preguntó Crowley– he de decir que las celebraciones católicas han cambiado desde que me obligaban a asistir a ellas, si llego a saber como iban a evolucionar podría haber mostrado cierto interés...- añadió con sorna lanzando una sonrisa cómplice a su joven y tembloroso compañero, que seguía atónito por la grotesca escena.

Caray menuda educación la mía!-respondió el clérigo- me llamo Enoc y soy un humilde servidor del señor, enviado por el Santo Padre para buscar y erradicar el mal que asola esta tierra. Sin duda, el maligno camina de nuevo entre nosotros con todo su poder y muchos son los que le rinden pleitesía, es voluntad del todopoderoso que...-

Vale vale, ya conozco la retahíla créame ...-interrumpió Crowley – y antes siquiera de pensar en profundidad lo atroz de lo que aquí ha sucedido me gustaría preguntarle; ¿En su credo encuentra usted justificación para la masacre que ha llevado a cabo?¿le funciona?, quiero decir y de verdad me gustaría entender , ¿Qué clase de hombre de fe es usted?, muy a mi pesar soy un gran conocedor de su religión y plenamente consiente de las tropelías que llevan perpetrándose en nombre de su “Dios” a lo largo de la historia...pero jamás había visto un espectáculo como este en supuesto suelo sagrado...

-Siento mucho haberle causado tal terrible impresión, Sr  ¿Cómo ha dicho que se llamaba ?- contesto Enoc enfundando la escopeta en su capa.

-No lo ha dicho – añadió el joven escritor- Su nombre es Aleister Crowley y yo soy Howard, Howard Phillips Lovecraft y aún dudo si deba ser un placer conocerle Padre Enoc.

-Un placer Sr. Lovecraft , pueden llamarme solo Enoc si le parece oportuno- contesto amablemente.

El brujo miro al joven escritor exasperado por haberse tomado la libertad de nombrarlo.

-Respecto a cuestiones anteriores Sr. Crowley, siento de veras que hayan tenido que ver este dantesco espectáculo, créame que tampoco ha sido algo agradable para mi, pero no dudaré en recurrir a la violencia, si la situación así lo requiere. -dijo el cura con seriedad, para mostrar de inmediato una amplia sonrisa.

-Bueno Sr. Crowley- continuó- creo que podríamos debatir largo y tendido pasajes históricos y eclesiásticos si así lo desea en otro momento, le aseguro que estaré encantado de despejar dudas y hablarle desde mis experiencias y opiniones personales.

Crowley perplejo y algo desorientado miró a Lovecraft , que le devolvió una mueca entre el asombro y el desconcierto.

-Para mi es usted otro “cordero de dios “-dijo exultante el mago negro- mas listo tal vez, pero sirviéndose de un fin ultimo y divino para hacer lo que le viene en gana, siguiendo supuestos designios sagrados...voluntades pueriles y estériles que todo lo contemplan y asumen...solo es otro abyecto ejecutor igual de castrado que el resto en la pobre comprensión de la existencia y el cosmos, necesitados de control y supervisión...es solo un borrego con un palo de fuego... -

En ese momento, escucharon los lamentos de uno de los encapuchados. El brujo despertó de súbito de su odio profundo hacia el credo que de niño tanto le había atormentado y recordó el motivo por el que había llegado tan lejos.

-¡Necesito hablar con ese hombre !- dijo Crowley para sorpresa de Enoc, que ya se preparaba para rematarlo.

-¡Adelante Sr.Crowley, todo suyo ! –gritó Enoc-. Pero tenga cuidado, estos son servidores del demonio que no dudarán en matarlo se les presenta la oportunidad.

Solo necesito unos minutos, los que a ese pobre diablo le queden en este mundo. -le respondió Crowley, acercándose al moribundo con paso ligero -. Usted y su demencia han acabado con el resto y necesito encontrar respuestas a algo que de ser cierto, no puedo siquiera concebir la trascendencia que pueda traer…

Cargaron con el hombre hasta la sacristía, donde encontraron toda una colección de libros esotéricos, ejemplares perdidos y grimorios prohibidos; una versión latina del infame Necronomicón, un Liber Ivonis , el Cultes des Goules, entre muchos otros.

Tal colección despertó el deseo en Crowley, la curiosidad y el asombro de Lovecraft, que apenas alcanzaba a entender que aquellos libros existieses y aun mas que estuviesen en una iglesia perdida de Providence.

Pero fue Enoc quien se lanzó hacia aquellas maravillas, al tener por fin acceso al conocimiento más delicado que la iglesia nunca le dejó revisar. Pero no estaban allí por esa razón y debían centrarse ya que al desgraciado al que habían capturado se le acababa el tiempo.

Aquel pobre sectario se desangraba. Uno de los brutales impactos le había rebanado parte del costado y otro le había arrancado secciones de la pierna derecha. Crowley visiblemente nervioso y lejos de andarse con rodeos agarró al moribundo por el cuello de la túnica.

-¿Dónde está?- dijo con voz fría y amenazante.

El agonizante sectario estaba en shock y no entendía de lo que le hablaban. El brujo lo abofeteo con saña.

-El Trapezoedro Resplandeciente ¡¡donde está!! - el siguiente golpe pareció crear finalmente la reacción. -Ya no está aquí maldito estúpido...hace mucho que se lo entregamos a un profesor de la universidad de Miskatonic - Dijo el hombre y tosió sangre, salpicando la cara del brujo.

-Aún que os hicierais con el ya es demasiado tarde... ya ha ganado ...- tosió de nuevo, mientras reía entre gorgoteos, estremeciendo al joven escritor.

-¿ha... ganado? -comentó Lovecraft.

Enoc, con el Necronomicon bajo el brazo, se acerco intrigado hacia el sujeto, y empezó a susurrar una plegaria para el pobre moribundo.

-Padre cayese por el amor de su estúpido Dios- añadió Crowley zarandeando una vez mas al extraño hombre de la túnica- de quien estas hablando, contesta maldito hijo de...

Esta vez, la voz que salió del moribundo ya no le pertenecía.

-NUESTRO SEÑOR NYARLATHOTEP ya ha ganado...sois como los cadáveres reanimados por la niebla... abandonad la esperanza, no hay redención, no hay posibilidad...ya estáis muertos...aceptarlo...

...el caos se acerca -.

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Fasa_Ape
(@fasa_ape)
Acólito de Confianza
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Washington era una ciudad desierta. Había sido evacuada, con el gobierno transferido a Maine, la población abandonó la zona, buscando un ambiente más sano, al norte del país.
Unos meses antes, cuando le comunicaron que el gobierno tenía un acuerdo para diseñar y producir armamento, en exclusiva, con Tesla, monto en colera.

¿Cómo era posible que pidieran ayuda a ese abraza árboles y no a él?

El, que era el mayor genio de la historia de la humanidad, el hombre que tenía patentados 1093 inventos. Cierto era que él no había inventado nada en su vida, pero esos muertos de hambre inventaron toda esa basura trabajando para él, por lo tanto, los inventos eran suyos y por supuesto el dinero. El era el mayor genio de la historia de la humanidad y quien lo pusiera en duda, se las vería con sus abogados.
Ese idiota de Tesla, tan cargado de buenas intenciones, no patentaba sus invenciones, ya que creia que asi veneficiaba a la humanidad.

Precisamente para eso la semana pasada envió a sus empleados a Canadá. Patentar los últimos inventos de Tesla no fue una idea popular. No era ético en un momento de extrema necesidad como este, aseguraban esos imbéciles de la oficina de patentes, pero no era ilegal.

Sus detectives, le informaron, unos dias antes, que Tesla se habia transladado a la abandonada casa blanca, esto resultaba raro, ya que ese idiota, tenia por costumbre vivir en el lugar donde trabajaba. No importaba, es más, resultaba apropiado, cuando echara a patadas a ese serbio, se instalaría en el despacho oval, era el lugar apropiado para alguien de la talla de Thomas Alva Edison.

Thomas Alva Edison a Washington. Quería decirle en persona a ese estupido serbio, que ahora todos sus inventos, pertenecían a la compañía Continental Edison, le pertenecían a Thomas Alva Edison y solo a Thomas Alva Edison, y que lo mejor sería que ese serbio mal nacido, se volviera a Nueva York a darles de comer a las palomas.
Cuando por fin dio con Tesla, este se encontraba en el despacho oval, mirando por el ventanal, dando la espalda a la puerta.

"Te estaba esperando, te lo has tomado con calma Thomas" dijo Tesla sin dignarse a darse la vuelta para mirarle, este desplante y que tuviera el descaro de llamarlo por su nombre de pila, indignó a Edison.

"Haz tus maletas, Serbio piojoso" dijo Edison, sin rodeos, despreciaba a Tesla y disfrutaba dejándoselo claro.

En ese momento Tesla levantó los dos brazos poco a poco, el suelo parecía reaccionar y vibrar en respuesta.
Lo poco que se podía ver por el ventanal, empezó a cambiar, como un espejismo, las imágenes del mundo real parecían fundirse con algo no del todo sólido, esa sensación duró poco, ya que el despacho oval pareció elevarse, como si fuera un ascensor, Edison podía sentir la gravedad tirando de él, estaban ascendiendo, de pronto, la sensación se detuvo, por el ventanal se veía el cielo estrellado y a bajo un manto de nubes verdes.

Estaban por encima de la niebla ¿como era posible? ¿cómo había logrado ese serbio inutil convertir el despacho oval en un ascensor, o la casa blanca en una torre? fuera como fuera Edison quería esa tecnología.

"Siempre me has subestimado Thomas" dijo Tesla, bajando los brazos, y cruzandolos a su espalda.

"Te conozco perfectamente, eres tan cándido y estupido, lo unico que siempre me ha desconcertado de ti es: porque ese empeño en regalarlo todo en beneficio de la humanidad"

Tesla se dio la vuelta, sus ojos eran totalmente negros, unas venas inchadas salian de ellos, ocupando gran parte de su cara.

"Pero, que..." apenas le dio tiempo a decir a Edison, Tesla se movió tan rápido que apenas fue un borrón, Edison se encontró, de pronto, a medio metro del suelo, Tesla lo levantaba con una sola mano, al parecer sin esfuerzo.

"Sueltame de inmediato ¿es que no sabes con quien te las estás viendo? después de esto, no volverás a trabajar en este país, maldito hijo de puta" Edison estaba en shock, solo sabía que ese serbio desarrapado se le había echado encima.

"Los mortales sois un chiste, sobre todo tu, Thomas. He de decir, que llevo tiempo deseando tener esta conversación contigo. No eres único, no eres especial" Tesla levantó su mano libre y la puso ante la cara de Edison, sus dedos se habían alargado de forma extrema.

"¿pero qué eres?" Edison empezó a sollozar. Empezaba a comprender, demasiado tarde, que Tesla no le permitiría vivir.

"¿Pero no decias que me conoces?" dijo Tesla, su voz era inquietantemente calmada, parecía provenir de las sombras de la habitación "Estoy muy cansado de ti y de tus tonterías de niño mal criado, Thomas” Tesla apretó ligeramente el cuello de Edison, aumentando su sensación de ahogo, pero asegurándose de que no perdiera el conocimiento.

“Veras, te lo voy a explicar muy despacio, para que hasta tu lo puedas entenderlo. En realidad soy... una especie de jefe de obra. A mi señor, Azathoth, le gusta crear mundos, pero cuando se alcanza cierto nivel de desarrollo, es necesario limpiar la pizarra para hacer espacio, y así poder crear nuevas maravillas. Ese es mi trabajo, yo soy quien hace todo esto posible, lo he hecho miles de veces en el pasado, y lo volveré a repetir en el futuro".

Tesla acercó su mano a la cara de Edison, casi tocándola "Así que, ya lo ves, los disfraces ya no son necesarios. Soy el heraldo de vuestra destrucción, no me culpes por disfrutar de mi trabajo" dijo la voz de Tesla desde las sombras, con un tono calmo y monótono, "Ahora, es el momento de ponerte en tu sitio de una vez por todas. Normalmente, esto lo hacen las bestias salvajes, pero me temo que mi amiguito Nyog ́Sothep hace tiempo que las ha espantado a todas con su bonita niebla, y como tu has demostrado no ser mejor que ellas.. ¡Empieza a lamer mi mano!".

Edison, entre sollozos, empezó a lamer.

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Iniciador de tema  

Herbert West despertó de golpe, el suelo había temblado, se levantó con torpeza, intentando sacudirse el sueño.
La luz de la luna entraba en la habitación a través de una de las elegantes ventanas ¿como era posible? Hacía meses que West no veía la luna.

Se tambaleo hasta la ventana y la abrió, un viento helado le sacudió, ¡el cielo estrellado estaba allí arriba!.

Sin embargo algo sacó a West de su fascinación, el alfeizar de la ventana era suave y resbaladizo.

Miro hacia abajo, un manto de nubes verdes cubría el lugar que debía ocupar la tierra, bajo su mano, lo que debería ser un guardamano pintado de blanco, ahora era del más frío, pulido y oscuro onice.

¿Seguía soñando? sacó la cabeza por la ventana, miro lo que debería haber sido la casa blanca, pero ya no era ni casa ni blanca.

El edificio neoclásico, pintado de su característico color blanco, se había visto sustituido por una torre gótica, construida con el ónice más puro y pulido, más oscuro que la misma noche.

No podía ser, el edificio seguía siendo el mismo por dentro, definitivamente no era un sueño, West buscó su pistola Gauss.

Era la primera versión de ese tipo de pistola, la suya fue la primera en ser construida, el propio Tesla la creó especialmente para él.

Comprobó que la batería estaba cargada y los capacitadores no estaban obstruidos, esas armas tendían a estallar si no se trataban con cuidado.

Salió de su cuarto, tenía que encontrar a Tesla.

Tenía órdenes de eliminarlo si hacía algo fuera de lo normal, tal vez lo debería haber hecho cuando el excéntrico inventor decidió mudarse a la casa blanca, pero West estaba totalmente fascinado por él.

Fue al dormitorio de Tesla, no estaba allí, bajo a las cocinas, paso por salones y comedores ¿que estaba pasando, dónde estaba ese hombre? solo le quedaba por revisar el despacho oval, West apretaba con fuerza la pistola.

Abrió de golpe la puerta doble que daba al despacho, le pareció oír el siniestro silbido de unas flautas, la sensación duró poco, allí estaba Tesla, sentado en un sillón al lado de la mesa de café, Tesla tranquilamente tomaba té y leía un libro, todo parecía normal, si no fuera porque.....
Recortado contra el ventanal, suspendido en el aire, se veía un sistema circulatorio completo, justo al lado, conectado, se encontraban un cúmulo de órganos internos y un poco más cerca del sillón, donde se sentaba Tesla, un sistema nervioso completo, conectado a un cerebro y este a unos ojos, que miraban aterrorizados a West.

Esa persona, si es que aún se podía llamar así, había sido prácticamente desmontada de forma quirúrgica, mientras aún estaba viva, sin ningún tipo de anestesia, y sin que se le permitiera perder la conciencia en ningún momento del proceso.

Aún estaba allí, vivo gracias a una pericia que superaba a la que jamás tendría ningún cirujano mortal, consciente, ya que ese era el deseo de quien le dio esa nueva forma.

West, miró aquella atrocidad, más fascinado que asqueado o aterrorizado.

--Oh-- dijo Tesla cerrando tranquilamente su libro --Veo que te has fijado en que mi amigo Thomas ha venido a hacerme una visita. Os presento, doctor Herbert West le presento al señor Thomas Edison-- dijo Tesla con un tono totalmente natural y jovial --disculpa a mi amigo Thomas, no esta muy hablador desde hace un rato--.

--¿Qué ha pasado aquí, cómo es esto posible?-- West apuntó con su arma a Tesla.

-- Vamos Herbert, creí que tú en particular admirarias mi pequeña obra-- dijo Tesla, dejando el libro en la mesita de café.

Herbert West disparó su pistola Gauss, el rayo de plasma impacto a Tesla en plena cara, no tuvo ningún efecto.

Tesla se echó a reír -- ¿De verdad crees que os daría un arma que pudiera dañarme?-- cogió su taza de té y le dio un sorbo --Siempre me as tratado bien, Herbert, incluso me reanimaste, por cierto, tu sopita verde, en el mejor de los casos, habría reanimado el cuerpo, no la mente, por fortuna yo nunca lo necesite -- Mientras sostenía la taza de té, estiro juguetonamente el dedo meñique, este empezó a crecer, hasta duplicar su longitud en pocos segundos --Pero lo que cuenta es la intención--.

-- Voy a ofrecerte un trato Herbert -- dijo Tesla poniéndose repentinamente serio --puedes quedarte aquí, como hasta ahora, me haras compañía, a cambio, te enseñare cirugía y medicina, aun nivel que para los simples mortales es indistinguible de la magia--.

--¿Y si me niego?-- dijo el habitualmente frío y comedido West con voz temblorosa, aún apuntando a Tesla con su arma, a pesar de haber demostrado ser inutil.

--En ese caso, te unirás a mi amigo Thomas-- Tesla acarició con un dedo el bulbo raquídeo de Thomas Edison, los ojos conectados al cerebro estaban llenos de terror y locura.

Con un movimiento fluido, Herbert West estiró el brazo, metió el cañón de la pistola Gauss en su boca y apretó el gatillo, vaporizandose la cabeza.

En el sillón, Nyarlathotep se frotó las sienes. Siempre pasaba por alto el hecho de que; si le ofrecias a un humano dos opciones, igual de buenas y lógicas, esté siempre encontraba la forma de salirse por la tangente.

Tendría que limpiar ese desastre, empezó a ponerse de pie, con disgusto y resignación, como el que tiene que retirar de su alfombra los excrementos de un cachorro a medio educar.

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shadow_rokhan
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DIARIO DE CAMPAÑA DE DIEGO ALBERTO ROJAS.

Esta mañana al fin ha regresado Cochise; él regreso en compañía de hombres y mujeres cubiertos de pieles de animales depredadores, ellos traían cargando artefactos, componentes y algunos troncos de roble blanco, era todo lo solicitado por los ancianos de la tribu a Cochise para llevar a cabo el ritual; pediremos a Asdzaa Nadleeh (la gran madre) que intervenga por nosotros en el próximo combate que tendrá lugar en la bahía. Sin embargo, hay algo que me perturbó mucho acerca de su regreso, su cara se veía llena de miedo y preocupación algo que no había visto nunca en el rostro del jefe de guerra de las tribus; por eso me acerqué a él para preguntarle si todo estaba bien; él me contesto:

Cochise: General Diego, es un gusto verlo de nuevo.

 Volver al campamento también me agrada mucho, estuve fuera a la intemperie buscando los artefactos y componentes durante días, el ritual es muy importante por eso cumplí con la tarea que me fue asignada por los ancianos de la tribu; pude encontrar todo lo que me solicitaron pero fue muy complicado encontrarlo.

Algunas cosas de las que traje requieren de cierto grado de paciencia y recolectar ceniza blanca hecha de leña de los árboles de roble blanco es muy laborioso. Cuando encontré la yuca tierna la recogí durante las noches, me aseguré de bañar cada raíz con la luz de luna. Las plumas de águila que recolecté las dejé al sol durante un par de horas durante varios días hasta que se secaron por completó. El ultimo componente fue conseguir el veneno de serpiente de cascabel; esto fue lo último, todo lo recolecté con el mayor cuidado posible gracias al hombre medicina que me aconsejo como hacerlo. Ese hombre medicina es el mismo que me dio el collar de puntas de flecha que adorna mi cuello como usted puede ver.

Por extraño que parezca gran parte de este material recolectado servirá en el futuro y solo una parte se le ofrendará a la gran madre por su ayuda.

Gral. Diego, debemos movernos a un lugar alejado de mis acompañantes cubiertos de pieles para proseguir nuestra charla, ¿cree que podamos hablar en su tienda?

Gral. Diego: por supuesto, Cochise, podemos hablar dentro de mi tienda, ven conmigo.

Cochise: Por favor póngase este amuleto de puntas de flecha, antes de continuar hablando.

Lo que debo contarle es algo de lo que no se habla mucho entre mi pueblo porque se considera un tabú; los nativos nos denominamos los Diné, aunque los españoles en siglos pasados nos llamaron Navajos por igual a todos, nuestra nación se compone de muchos otros nativos como los apaches, navajos, cherokees, cheyenes y algunos otros. Nuestros pueblos tienen algo en común, tenemos a los hombres medicina; quienes son conocidos por ustedes como chamanes, curanderos u otros nombres, pero para nosotros esos hombres son los guías espirituales que llevan a la tribu al equilibrio. Usan su poder mágico para el bien: para curar a los hombres, ayudan a las mujeres a parir, dan buenas cosechas, protegen a los hombres cuando salen a cazar, pero ellos no pueden dañar o matar a los enemigos. Mi pueblo se dio cuenta de esto hace mucho tiempo y de una manera dolorosa, cuando los antiguos hombres medicina no pudieron defender a sus tribus de los ataques españoles, quienes también eran conocidos como los Bilagáana (hombres blancos).

Esa impotencia hizo que el hombre medicina de la antigüedad buscara la manera de proteger a su tribu.

Encontraron la respuesta en la magia negra que era todo lo opuesto a lo que practicaban tradicionalmente.

Con ese oscuro poder podían dañar a los enemigos y destruirlos sin embargo. Por ese poder había que pagar un precio muy alto. En el contexto de la época se podría decir que ese precio era un sacrificio supremo porque iba en contra de todas sus prácticas tribales.

 Para obtener esa magia, se tenían que cometer atrocidades que dañaban la humanidad del hombre medicina. Tenían que matar a un familiar cercano como primer paso; la muerte debía ser horrible no podía ser una muerte tranquila. Después debían comer la carne del cadáver mientras realizaban danzas blasfemas para llamar a los espíritus a manifestarse. Una vez que se pactara con los espíritus oscuros, aquel pacto debía plasmarse con ceniza negra en los cuerpos muertos elegidos para tal fin. Una vez hecho esto, se debía cazar a la bestia de la que se quisiese obtener la forma. Cuando la piel estuviera lista, el iniciado debía vestirla como prenda  durante la primera luna llena después de haber dado muerte al animal. Con la piel puesta se  debía salir a la luz de la luna llena para fusionar la piel al cuerpo del iniciado.

Este acto culmina el recorrido de la senda oscura y completa el pacto con los espíritus oscuros. 

A este acontecimiento se le conoce como el nacimiento del Yee Naaldlooshii (el que camina en 4 patas). los que nacieron de ese ritual ya no eran los hombres medicina que curaban al pueblo, ahora eran brujos o hechiceros que se encargaron de proteger a la tribu de los españoles, de los mexicanos y de los gringos.

Estas creaturas poseen una fuerza, agilidad y resistencia más allá de lo humano. También pueden cambiar de forma a placer asumiendo la que más les guste. Los disparos de armas de fuego, las flechas o explosivos no les hacen daño alguno a esas creaturas. Los hombres que realizan el ritual pierden su humanidad y no pueden volver nunca más. Aquellos que mantienen su palabra de proteger a la tribu son los más sabios y poderosos, aunque hay muchos otros que se corrompen con el paso del tiempo y usan ese poder solo para satisfacerse a sí mismos. Esas creaturas viven exiliadas de los asentamientos tribales y todos los nativos tenemos miedo de encontrarnos con alguno de esos caminantes de 4 patas, por eso usamos amuletos como el que te acabo de dar.

El poder más aterrador que tienen los Yee Naaldlooshii es el de leer y controlar las mentes de los hombres, los amuletos son una protección poderosa contra ellos porque les impiden leer la mente o controlarla, como podrá usted intuir mis acompañantes son Yee Naaldlooshii.

De día no son una amenaza, pero de noche son adversarios casi imposibles de matar, por eso ellos abandonaran el campamento antes de que caiga la tarde.

 

Para matar un caminante las armas que se usen deben estar bañadas en ceniza blanca de roble y se debe apuntar a la cabeza o el cuello. Una vez que se hiera o incapacite al caminante, se le debe cortar la cabeza e incinerar el cuerpo para evitar que regrese, volverá siempre que se le derribe si no se incinera el cuerpo.

Mi pueblo no habla mucho de estos aliados tan poderosos porque el origen de ese poder es trágico y atroz, pero también porque decir su nombre los atrae a la persona que lo nombre y eso es lo que menos desea un nativo.

Nuestros aliados actuales son muy poderosos pero, con el tiempo algunos se volverán en nuestra contra por eso los ancianos me pidieron reunir todo los materiales para matarlos cuando sea necesario. Quizá algunos se entreguen voluntariamente pero los que están embriagados de poder no lo harán y habrá que darles caza. El tiempo que estarán de nuestro lado esos aliados es incierto, pero desde que comenzó a desgarrarse la realidad, muchos hombres medicina hicieron el ritual para proteger a sus tribus una vez más.

Esto fue de lo más trágico para la nación Diné, pero es un sacrificio que aceptaron.

Los honraremos dándoles una muerte digna y misericordiosa antes de que el poder los corrompa.

Gral. diego, por favor, no se distraiga en presencia de los Yee Naaldlooshii, no deje secretos o debilidades frente a ellos, porque si bien ahora son aliados no sabemos hasta cuando.

Por eso tanto secretismo al hablarle de esto en un lugar donde no están ellos. El siguiente combate será quizá el ultimo para nosotros, el enemigo que tenemos que enfrentar es imponente pero los Yee Naaldlooshii están ansiosos por combatir.

Gral. Diego: entiendo, pero me tomara algo de tiempo asimilar todo esto, pero gracias por el amuleto y la advertencia, ve a descansar lo necesitarás Cochise.

Agradecimiento especial a @Morrigan por tomarse el tiempo de corregir mis errores ortográficos.

 

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Learntofly
(@learntofly)
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@shadow_rokhan. Gracias a ti, Shadow, por hacer el esfuerzo de mejorar y presentar un escrito tan bueno. Necesitó muy pocas correcciones. Ha sido un placer escuchar a Alberto leer tu post. ♥


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shadow_rokhan
(@shadow_rokhan)
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DIARIO DE CAMPAÑA DE DIEGO ALBERTO ROJAS.

Ya falta muy poco tiempo para iniciar el asalto sobre la bahía. Aun no consigo asimilar todo lo relatado por Cochise, sobre hombres que cambian de forma y son invulnerables al daño de armas de fuego o explosivos.

Cochise se veía sumamente preocupado y razón no le falta, tener aliados tan volátiles puede suponer un gran revés si se rebelan en el momento menos oportuno. Quizá debamos tomar medidas para vigilar a aquellos brujos, pero eso tendrá que esperar hasta que el ritual de los ancianos este completo.

La buena noticia del día es que los ancianos de la tribu apache, ya han seleccionado el terreno donde realizaran el ritual para pedir la ayuda de la gran madre, se trata de una porción de tierra situado a 300 metros de la bahía, en el Valle de Tennessee, justo en el centro del valle cercano a la bahía se han erigido una serie de tótems tallados por los cherokees.

ya se ha preparado el suelo para recibir a la gran madre; de acuerdo lo relatado por un anciano de nombre Topanga.

sobre el suelo donde ha de estar la gran madre, se esparció una mezcla de ceniza de roble blanco, sal y hierbas trituradas. Sobre aquella tierra se han estado realizando danzas por los ancianos durante varias horas de varios días, por lo que he escuchado han demostrado una fortaleza física inusual para su avanzada edad, visten ropas ceremoniales, penachos adornados con las plumas que trajo Cochise y han diluido el veneno de cascabel en frascos atestados de hierbas y agua. Los ancianos beben de esos frascos y siguen danzando, cuando el hambre los atormenta solamente comen la yuca tierna que les fue traída por Cochise y continúan su danza, apenas y han descansado.

Topanga me conto que falta poco para que el ritual de la gran madre se complete, me encuentro aliviado al saber que hay una buena posibilidad de que la gran madre intervenga a nuestro favor; en menos de dos días podremos llevar a cabo el asalto en la bahía.

También recibí un telegrama del gobierno mexicano, la flota ya se encuentra muy cerca de la bahía, esta compuesta por 5 acorazados, 10 cañoneros, 4 barcos de auxilio y 2 corbetas.

Sin duda son excelentes noticias, pero aun no puedo sentirme del todo aliviado, el enfrentamiento que nos aguarda será algo fuera de toda proporción, participaran deidades guerreras y creaturas semi humanas. Pero incluso así he de dirigir a mis hombres hacia el combate.

 

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shadow_rokhan
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DIARIO DE CAMPAÑA DE DIEGO ALBERTO ROJAS.

Durante la mañana ensille mi caballo y me dirigí al lugar indicado por lo ancianos,  me encontraba acompañado de Cochise.De acuerdo a lo que me relato Topanga el día de hoy se completaría el ritual, tengo toda confianza depositada en que la gran madre nos brindara su apoyo para este combate.

mientras recorríamos el terreno de la bahía en dirección al ritual, Cochise me informo que Tobadzischini ya tiene un mapa completo de la isla ángel y la caverna Ayala donde llevaremos a cabo el asalto, Cochise me entrego el mapa para que lo estudiara y pudiera afinar los detalles mas minuciosos del asalto podre posicionar la artillería en el continente para atacar a la isla y la caverna desde un punto alto y seguro.

Mientras mas nos acercábamos al lugar del ritual, comencé a sentir una extraña emoción que me recorría el cuerpo, no puedo describir esa emoción pero venia acompañada del poderoso sonido de tambores que resonaban por todo alrededor de nosotros.

a la distancia pude divisar a los ancianos danzando vigorosamente entre los tótems tallados por los cherokees, esos tótems se encontraban  dispuestos en los puntos cardinales, mientras proseguían su danza el cielo comenzó a oscurecerse para dar paso a relámpagos potentes que caían al suelo violentamente iluminando el cielo por breves momentos, poco después una lluvia moderada comenzó a caer, sin embargo los ancianos siguieron danzando sin importar la inclemencia del tiempo que los asediaba.

A lo largo de una hora el mal clima golpeo a aquellos ancianos hombres que seguían danzando vigorosamente, repentinamente la lluvia ceso y los relámpagos también. Pero el sonido de los tambores se intensifico, en ese mismo momento los ancianos dejaron de danzar por primera vez en días, después de que detuvieron su danza se formaron en circulo y re arrodillaron para rendirle una plegara en a la gran madre, sus voces se unieron al unísono e imploraron !OH GRAN MADRE por favor escucha tus hijos y bríndales cobijo con tu gran poder¡

Momentos después, el cielo denso y ennegrecido fue atravesado por un rayo de luz trémula y prístina que ilumino a todos los presentes incluyéndome, cuando aquella luz toco el suelo justo en el medio de los ancianos; me di cuenta de que era aquel sentimiento que me hizo sentir tan extraño, se trataba de alivio pero hasta ese momento lo supe con claridad, el agua de alrededor de nosotros comenzó a concentrarse en el lugar donde la luz tocaba el suelo y comenzó a tomar forma como si la entidad pudiera moldearse a si misma a su voluntad.

de un momento a otro la luz se agoto y el agua tomo la forma de una mujer morena de avanzada edad y cabellera negra. Ella estaba  ataviada en prendas que parecían excepcionalmente antiguas y muy bien adornadas.

Cochise estaba tan asombrado como yo al ver la figura de la mujer que se materializo de lagua, la mujer  dirigía a los ancianos con una voz maternal y comenzó a decirles algo que no logre entender por que era el idioma Dine. Cochise al ver mi confusión comenzó a traducirme el dialogo entre la gran madre y los ancianos.

Yolkai Estsan: pequeños hijos míos, han rogado mi ayuda y protección y se las concederé, soportaron la extenuación el hambre, el dolor y el azote del clima, han demostrado que la situación para la cual me han llamado es de enorme importancia. Hijos míos puedo sentir el gran peligro que corren , las entidades que enfrentaran son antiguas y muy poderosas tanto como los anaye a los que se enfrentaron NAYENEZGANI y Tobadzischini , durante el comienzo de la era del hombre.

como la señora de los mareas y la tierra, les prestare todo mi ayuda y poder en su combate, drenare el agua de la bahía de san francisco y conectare la isla con el continente, pero les hago saber que tendrán que juntar todo su valor y deberán combatir con ferocidad para salir bien librados de esto. Drenar la bahía y conectar la isla con el continente me supondrá un gran esfuerzo me quedare aquí y canalizare todo mi poder para lograrlo, ustedes deberán combatir junto a mis hijos Tobadzischini y Nayenezgani, confió en que lograran abatir a los engendros a los que se enfrenten, tal como hicieron con los Anaye.

Ahora hijos míos pueden descansar y recuperar la energía, yo me quedare aquí y comenzare a canalizar todo mi poder arcano en su favor.

después de presenciar todo aquello no cabía en mi asombro,  luego de ver una entidad tan poderosa diera su ayuda en un momento tan desesperado me lleno de esperanza creo que el combate de mañana será muy difícil de ganar, pero tengo certeza de que lo lograremos.

 

 


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