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La Gran Guerra

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Fasa_Ape
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Era una noche fría y húmeda, como todas las noches en aquella maldita trinchera.

El otoño en Virginia era así, o al menos eso le dijeron a Alfred, que siendo un chico del sur encontraba este clima especialmente desagradable.

El soldado de primera Alfred Blackwood nunca pudo soñar ni en sus más locas pesadillas una situación así, para eso habría hecho falta más imaginación de la que había tenido nunca.

Era difícil creer que los Estados Unidos, en 1912 se veria acorralado en su propio territorio.

Nunca habría imaginado que se encontraría en una embarrada trinchera a unos kilómetros de Washington D.C, mirando la tierra de nadie.

Lo que antes fueran bosques frondosos ahora eran barrizales machacados por la artillería y eternamente cubiertos por esa endemoniada niebla verde.

Habían pasado dos años desde que aquellos miserables cultistas abrieron el portal, desatando el infierno.

Así llegó aquella niebla verde, esa niebla apestosa y ácida que alzaba a los muertos. Que seguian tan muertos como antes y no suponían un peligro, solo repetían la última tarea que llevaron a cabo en vida. Aun así era perturbador y aterrador participar en una carga de infantería y darte cuenta de que los hombres que avanzaban a tu alrededor llevaban minutos muertos.

Alfred solo deseaba que todo volviera a la normalidad, que los oficiales no les obligarán a lanzar inútiles cargas a la bayoneta, que los cadáveres de sus compañeros se quedaran en las tumbas que cavaron para ellos y en suma que todo aquel horror siguiera en la imaginación de aquellos escritorzuelos que mal vendían sus obscenidades a revistuchas de a quince centavos.

Un chapoteo sacó a Alfred de su ensimismamiento, un grupo de hombres pasó apresuradamente frente al hueco en el que se acurrucaba arrebujado en su capote.

Pudo distinguir a un oficial de estado mayor. Lo savia por la gorra. ningún oficial de primera línea usaba una de ese tipo, todos deseaban mantener su cabeza con el mismo número de agujeros con el que vinieron al mundo.

El grupo se dirigía sin duda al búnker de mando.

El soldado de primera Alfred Blackwood ya sabía que sus días se contaban por horas.

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cuervos
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Julius y su joven hijo llevaban días encerrados en aquella pequeña y vieja iglesia en St Bernard.

El Misisipi se había desbordado, quedando con ello grandes zonas urbanas sumergidas bajo el agua. Una espesa y acida bruma verdosa se extendía por toda la ciudad, sumiéndola en una lúgubre penumbra.

Nueva Orleans parecía poco más que una mortuoria Venecia.

Dos días atrás, en el estallido inicial de los acontecimientos, rumores sobre la niebla cobraron fuerza entre su comunidad. El pánico corrió como la pólvora, se escuchaban escalofriantes historias sobre lo que podía hacer aquel extraño fenómeno.

Aprovechando aquel momento de desconcierto generalizado, las aún vigentes ligas blancas organizaron batidas por los barrios negros, llevándose por delante a todo aquel que se ponía a tiro...

...así fue como Marie murió.

Al igual que Julius, algunos habían decidido atrincherarse en la iglesia fruto del miedo
creciente por los altercados. Acumularon víveres y fortificaron todos los accesos posibles. Ignoraban en aquel momento la terrible realidad que asolaba la tierra, pero el miedo a recibir un disparo de algún racista enajenado era suficiente razón para hacerlo.

Un sonido seco y constante provenía de la puerta principal de la iglesia. Nunca cesó y transcurrido algún tiempo paso a un segundo plano.

Pasaron varios días, la humedad del ambiente y el encierro empezaba a hacer mella en los ánimos. Las existencias de comida y agua escaseaban, propiciando el inicio de conflictos. Comenzó una fuerte discusión entre algunos hombres. Uno de ellos sacó un
revolver, estaba en un estado de nervios evidente.

Julius, que observaba desde una de las esquinas miró al pequeño, que le devolvió la mirada de terror mas intensa que recordaba.

Aquel bullicio creciente iba a llamar la atención de lo que pretendían esconderse.

Se habían acabado las razones para permanecer allí. Quedarse suponía exponerse a recibir una bala perdida o morir de inanición, y aunque la alternativa no presentaba un escenario alentador, merecía la pena intentarlo.

Aprovechando el caos de la trifulca, Julius arranco las tablas medio podridas por la humedad que parapetaban la puerta de la iglesia y de una patada logró una vía de escape. La robusta puerta golpeo contra algo al abrirse y lo empujó varios metros.

Fue en ese momento cuando descubrió la horrible realidad de la niebla, también lo que había estado produciendo los constantes golpes secos en la madera...

Marie, la esposa y madre que días atrás había quedado muerta en la calle por un disparo, estaba allí de pie frente el. El impacto de bala la había atravesado la cabeza. Uno de los ojo colgaba del nervio mirando hacia el suelo... 

Durante unos segundos de completo desvarío, la observo incrédulo mientras la no-muerta se acercaba lentamente con un extraño y antinatural bamboleo.

El pequeño apretó la mano de su padre con fuerza devolviéndole a la tierra.
Aún algo desorientado, Julius agarro a su hijo en brazos y salió huyendo de allí.

Dejando la Iglesia atrás, se escucho un disparo en la lejanía...

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Fasa_Ape
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Lo vi esta mañana, lo juro, o al menos creo que fue esta mañana.

Era el pueblo de Golden Meadow, o al menos estaba donde debería estar Golden Meadow.

Pero algo fallaba. ¿Han visto alguna vez una foto trucada? si te fijas ves el truco y cuanto más lo ves, más artificial te parece. Era Golden Meadow. Pero no podía serlo, era como si estuviera allí y al mismo tiempo no.

Aun desde lejos y atrabes de la niebla podia ver murallas fuertes e impenetrables, altos y estilizados chapiteles que rascaban el cielo como dedos negros y cupulas tan altas y ligeras que no parecian solidas.

Que yo recuerde Golden Meadow nunca ha tenido murallas. Joder pero si no es mas que un villorrio de negros.

Observe la ciudad, no se cuanto tiempo, hasta que lo note.

Era como si un cristal roto me raspara detrás de los ojos, caí de rodillas y entonces lo hoy, o lo senti, ¡no estoy seguro! ¡NO ME MIREN ASÍ!

Era una voz rasposa, ocupaba toda la escala sensorial, juro que cuando me habló vi colores.

Me susurro solo una palabra. Carcosa. Y en ese momento lo supe. Supe que ese era el nombre de la ciudad y que sus murallas, Chapiteles y cúpulas estaban hechas de carne y hueso humanos, que en sus salones se ofrecían banquetes impíos en honor a cosas que no deberían existir.

Supe que si traspasaba sus puertas estaría condenado más allá de toda redención.

Y grite, grite hasta quedarme sin voz. Corrí, corrí sin rumbo. No se como acabe allí.

Aunque fue muy apropiado, una iglesia, necesitaba rezar.

Pero es inuti, aun escucho la voz.

Me promete riquezas, exquisiteces prohibidas, placeres innombrables. Todo si entro en esa monstruosa ciudad.

¡TENGO QUE ENTRAR!

 

Transcripción de la declaración del señor Nicolas Cage ante el juez Mathius.

Encontrado entre las ruinas de una iglesia en St Bernard, Cage fue acusado del incendio intencionado de dicha iglesia con al menos una docena de personas de color en su interior. Ejecutado sumariamente después de que le desgarra la garganta con los dientes a su abogado.


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Fasa_Ape
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OFICINA DEL JEFE DE ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS.

A fecha de 24 de Noviembre de 1910. Washington. D.C.
A la atención del General de División John J. Pershig.

No voy a perder el tiempo con saludos ni adulaciones.
Sin duda ya conoce la situación actual. Conflictos raciales en el sur, huelgas y revueltas obreras por todo el territorio nacional, canibalismos en el medio oeste, ¡por dios!. Y para colmo, aprovechando la situación Texas se declara independiente.
Desde la aparición de esta puta niebla verde todo ha sido un caos, la paranoia y la confusión parecen haberse apoderado de todos los estados unidos y la indecisión e inoperancia de nuestros políticos no está ayudando.
Pero todo esto ya lo sabrá por la prensa, así que voy a hablarle de algo que aún no ha publicado ningún periodico.
Esta mañana el congreso por fin ha hecho algo y ha concedido poderes extraordinarios al presidente Taft.
La primera acción del presidente, ha sido declarar la ley marcial y acto seguido ha disuelto el congreso y mandado arrestar a todos los congresistas.
Se lo que debe estar pensando. Pero en esta situación necesitamos un mando único y fuerte.
A ese efecto el Presidente Taft le ha elegido personalmente como comandante del ejército norte, desde este punto considérese ascendido automáticamente al rango de General.
Su misión tendrá dos fases.
La primera consistirá en pacificar el país con la mayor premura, esto no debería llevarle más de tres meses, para ello empleé cualquier medio a su alcance.
La segunda implica el acantonamiento de tropas, equipamiento y adiestramiento.
El objetivo es formar un ejército lo más numeroso y poderoso posible con el fin de recuperar Texas, ya sea por la fuerza de las armas o la simple disuasión.
Esperamos que en unos meses los tejanos entraran en razón, pero si no es así debe estar preparado para recuperar el territorio por la fuerza.
Recuerde, la velocidad es crucial. No confíe en ningún gobierno o milicia local. Tiene carta blanca para disolver cualquier revuelta y o protesta utilizando cualquier medio a su alcance.
Le deseo suerte y espero sus informes.
Firma:
Mayor General Leonard wood. Jefe del Estado mayor de los Estados Unidos.
P.D.
Ha manifestado en varias ocasiones su deseo de conocer el origen de esta niebla. El gabinete del presidente Taft ha contratado los servicios de la afamada agencia nacional de detectives Pinkerton. Pronto tendremos respuestas.

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cuervos
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La barca avanzaba lenta por la inundada Bienville ST.

La extraña niebla verdosa era cada vez mas espesa. Apenas podía verse mas allá del borde de la barca, mantenerse en movimiento parecía lo mas sensato.

El pequeño por fin se había quedado dormido ayudado por el lento mecer de la embarcación. Julius lo observaba apenado, el joven niño había visto y vivido  demasiado para su corta edad y el futuro no era halagüeño.

Cadáveres flotaban a modo de nenúfares humanos. Era terrorífico ver como algunos convulsionaban y los que habían quedado boca arriba soltaban incomprensibles gruñidos.

Resultaba arduo mantener la cordura en aquel escenario de pesadilla .

Los caimanes antes relegados de la ciudades hacían acto de presencia debido a la gran inundación. Las calles se New Orleans eran un buffet libre de carne podrida difícil de eludir.

La peste a madera húmeda y muerte era casi insoportable y resultaba imposible saber si era de día o de noche. Las calles que tanto habían transitado y admirado, la arquitectura tan peculiar de aquella ciudad fruto del crisol cultural se pudría al igual que la carne sus habitantes. Los bellos balcones metálicos ahora casi sumergidos, estaban corroídos por el oxido.

Un rítmico rumor empezó a ser perceptible. A medida que la barca avanzaba ganaba nitidez y podía diferenciarse algún tipo de tambor. El ritmo resultaba extrañamente familiar para Julius.

Cuanto mayor era el volumen de la música mas apreciable era el efecto en la niebla, que parecía disiparse.

Julius creía saber hacia donde le llevaba ese camino. Miro a su hijo aun dormido ,un terrible pesar se apodero de el.

El hipnótico sonido era cada vez más presente. La niebla poco a poco se iba asentando a ambos lados de la calle de una forma antinatural formando brumosos muros verdes.

A lo lejos pudo verse lo que Julius temía; El cementerio de San Luis, el lugar en el que la reina eterna descansa.

Trató de remar desesperadamente pero fue en balde, algo los atraía hacia aquel lugar.

La barca llego al borde del cementerio y encalló en la entrada. Por alguna razón el agua cambiaba de sentido y el lugar permanecía seco. La niebla por su parte, formaba un fantasmal perímetro dejando el lugar aislado de los extraños fenómenos.

Julius despertó al pequeño y se adentraron en el cementerio.

La luz era escasa, aun así podía verse a través de los caminos que tumbas que fueron morada final de los que se fueron, estaban ahora vacías...

El ritmo era ya claro. Julius, escondido con su pequeño tras una lapida, pudo ver al fin el origen de la música.

Alrededor de una gran hoguera, un buen numero de personas entre la vida y la muerte perpetraban extrañas y exóticas danzas al ritmo hipnótico de los tambores. El horror era indescriptible, algunos de ellos supuraban, otros veían como sus extremidades se partían, pero nada hacia que aquel impío jolgorio parase. Durante horas continuo sin descanso aquel macabro espectáculo.

La música paró de manera abrupta.

Tras segundos de silencio absoluto uno de ellos cayó con fuerza al suelo. Las convulsiones de aquel hombre no podrían describirse. Los tambores comenzaron a sonar de nuevo, ascendiendo de volumen progresivamente. Empezaron los alaridos, no podría decirse si eran de placer o de dolor.

Resurgió entonces entre la gente aquel que había caído...

El sombrero de copa, el bastón y la calavera ; la carne podrida, la cuencas vacías y la sonrisa de lo profundo. A su lado el hijo de Julius , que hasta hace unos segundos estaba escondido y aterrorizado con su padre, bailaba junto al Barón de los muertos...

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Fasa_Ape
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La vieja yegua que usaban para arar murió esa mañana. El tío Cletus decía que era por el agua.
Desde que la niebla verde apareció, los cultivos se habían agostado y el agua tenía un sabor amargo y metálico, la madera de las granjas se pudrian, aunque fueran nueva, los animales enfermaban o directamente morían.
Bueno si es que a eso se le podía llamar muerte. Por muy muertos que estuvieran, esos bichos se mantenían en pie, se tuvo que arreglar más de un cercado porque alguno de esos condenados echaban a andar en línea recta, llevandose por delante las alambradas.
Si esto era condenadamente raro más lo era que también afectaba a la gente.
El primer muerto paseante que vio, asi habian dado en llamarlos en el condado de Jones, Misisipi, fue al viejo Silas. Al parecer le dio un ataque cardíaco mientras sacaba agua con la bomba, y ahí seguia, dandole a la manivela. Resultaba ironico que ese viejo negro resultara ser mas trabajador muerto que vivo.
Desde entonces se había vuelto demasiado habitual ver gente muerta haciendo todo tipo de cosas, incluso algunas que llevaban tiempo enterradas.
"Es un castigo de dios, Te lo digo yo" le decía el tío Cletus a Alfred.
La granja de los Blackwood nunca fue próspera pero esto era la ruina, Alfred era un joven fuerte, en condiciones normales habría encontrado trabajo en las granjas cercanas pero esta situación de podredumbre y ruina parecía generalizada.
Llegaban rumores de disturbios en Jackson, la capital del estado, eso se estendia a Sandersville, el pueblo mas cercano, donde ya habian quemado la casa de varios negros.
Estaba claro que el Ku Klux Klan estaba mas activo que nunca, eso a Alfred no le importaba, no era negro y tenia preocupaciones mas acuciantes.
Un día antes llegó la noticia del establecimiento de la ley marcial a nivel nacional, se había abierto el reclutamiento para el ejército.
Después de la muerte de la vieja yengua, Alfred Blackwood decidió que tal vez era buena idea buscar una oficina de reclutamiento.
Al menos en el ejército le darían de comer.

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shadow_rokhan
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OFICINA  DE LA SECRETARIA DE GUERRA Y MARINA AL MANDO DEL PRESIDENTE LEGITIMO FRANCISCO I MADERO.

Circular 510/1912

Por medio de la presente circular se hace constar que el presidente legitimo Francisco I Madero, ha dado la orden de movilizar a las tropas del ejercito mexicano, en dirección al norte del país, para apostarse en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, en preparación a la entrada del ejercito Mexicano a Texas, es el momento oportuno, la unión americana se encuentra en un estado total de caos en el ESTE de la unión americana, la mitad de su ejercito se encuentra atrincherado en la capital, Washington DC, mientras la otra mitad se encuentra disperso por toda  la costa Este, están en medio de una guerra e incluso hay reportes de una neblina verde que resucita a los muertos lo cual tiene desmoralizado al ejercito rival, es el momento propicio para iniciar una ofensiva para recuperar, los territorios perdidos durante la intervención norte americana.

la invasión iniciara por la frontera entre Texas y México, el ejercito mexicano movilizará 180 mil hombres, en otras palabras la totalidad de efectivos del ejercito, estarán al mando del general del ejercito Lauro villar, será el comandante en jefe de la ofensiva.

mediante el decreto presidencial 110/1912 se hará publico que todos los bienes que puedan servir para pertrechar al ejercito serán pasados a poder del estado, esta campaña supondrá una gran carga para el erario publico, pero ha de librarse una guerra para recuperar los territorios perdidos, el ataque esta planeado para iniciar el 15 de septiembre, una fecha simbólica para la población mexicana, para que aproximadamente después de 2 meses concluya la toma de Texas y los demás estados del sur de la unión americana.

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Fasa_Ape
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Querido John Jr.
Te escribo estas líneas desde mi camarote en el RMS Cedric. Zarparemos por la mañana.
Sabes que me ha costado tomar la decisión de trasladarme a europa, pero este país se pudre, literalmente.
Con la industria paralizada por el parón de los ferrocarriles y una hambruna sin precedentes en camino, las cosas ya estaban resultando complicadas. Pero las presiones por parte de ese tirano de Taft para nacionalizar nuestros negocios, la invasión de Texas por parte de México y la declaración de guerra de los estados unidos en respuesta, han terminado de decidirme.
Lo hemos hablado muchas veces, aunque siempre he sabido sacar partido de las aventuras militares de nuestros gobiernos, esta es una guerra que no podemos ganar sin un coste inmenso, ya que probablemente se desarrollará en nuestro territorio. En una situación normal no supondría más que una molestia, pero sin ferrocarril, sin industria, y con un caos social sin precedentes, es mejor quitarse de enmedio.
Quiero que vendamos todas nuestras propiedades y acciones en Estados Unidos, aunque perdamos dinero.
Tenemos suficientes activos en Europa y extremo oriente para amortiguar el golpe.
Como sabes, este "fenómeno" solo se manifiesta, de momento, en los Estados Unidos. Podemos seguir operando desde nuestras oficinas en Londres.
Aunque ya sabes que odio Inglaterra, el clima es pésimo, todos los ingleses son una panda de borrachos inútiles y todo el país huele a perro mojado. Probablemente fije mi residencia en algún lugar de la costa azul francesa. Cuando me decida, te lo haré saber para que envies mis colecciones de arte y otras joyas de las que no puedo desprenderme.
Tu madre te envía recuerdos, los dos esperamos que estes bien y te mantengas a salvo, a ti y a tus hermanas, recuerda llevar siempre un arma encima. Espero poder verte pronto y dejar atrás toda esta desagradable situación.

Firma:
John Davison Rockefeller.

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Fasa_Ape
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El mismo día en que perdió a su vieja yegua, Alfred Blackwood se dirigió a Sandersville.
El pueblo estaba envuelto por la espesa niebla, adoptando un aspecto fantasmal, la pintura de las casas estaba descascarillada, las farolas estaban herrumbrosas y los árboles secos. Hacía frío, teniendo en cuenta que estaban en el estado de Misisipi.
Si no fuera porque la semana pasada estuvo allí, Alfred, habría jurado que ese lugar llevaba muchos años abandonado. La gente se mostraba huidiza, nadie parecía querer estar en grupos más grandes de cuatro o cinco personas.
Alfred noto que la niebla tenía unas extrañas cualidades sonoras. Podía escuchar una conversación que se estaba desarrollando a un kilómetro, era como si los interlocutores estuvieran a su lado, pero era incapaz de oír sus propios pasos.
Era realmente inquietante, sobre todo si estaba en una calle desierta, no era de extrañar que los habitantes del pueblo se mostraran recelosos e inquietos.
En la calle Main, un demagogo arengaba a los pocos que se detenían a escuchar. Culpaba de lo que estaba pasando al descreimiento del pais, al alcalde, al gobierno federal, a los negros....
Alfred no le dedico ni un minuto, no pensaba saltar en defensa de un negro, al que no conociera, pero tampoco iba a pegarle una paliza y quemar su casa, aun que lo conociera. No era racista, o al menos no tanto como sus vecinos.
Se habia criado con el tio Cletus, que por muy negro que fuera, y por mucho que se comentara en el pueblo lo mucho que le gustaba empinar el codo, siempre fue un buen hombre.
Continuo adelante.
La oficina de reclutamiento de Sandersville, resultó ser una simple mesa en la esquina de la calle Saint Front con la calle Walnut, un grupo de mozos del pueblo y las granjas vecinas hacían cola para firmar su contrato con el ejército, a Alfred le sorprendió que no fueran más de diez.
Una pequeña banda del ejército intentaba amenizar el proceso tocando marchas militares, en ese momento interpretaba una versión bastante desangelada de The Irish Volunteer. Alfred se puso a la cola.
Poco después todos se habían vendido al ejército de los Estados Unidos por unos pocos centavos al mes.
A continuación, un viejo sargento irlandes les enseño a formar y les explico que salian de inmediato hacia Jackson, la capital del estado, donde se reunirían con su batallón y recibirán su equipo, no había tiempo para ofrecerles la instrucción básica, tendrían que hacerla sobre la marcha.
Todos se sentían muy animados, creían que esta era la oportunidad de ver mundo más allá de las granjas que rodeaban Sandersville, y estaban convencidos de que sería una gran aventura, Alfred Blackwood compartía esos sentimientos.

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shadow_rokhan
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TELEGRAMA DE CAMPAÑA DEL GENERAL DE EJERCITO LAURO VILLAR.

1 de agosto de 1912.

Estimado presidente Francisco I Madero.

Es un placer informarle que el avance desde Reynosa, Tamaulipas hacia Dallas, Texas ha sido veloz y sin contra tiempos, ha habido pocos focos de resistencia, otros directamente se han unido a nuestro ejercito por la discriminación norteamericana, tal es el caso de los irlandeses, alemanes y otras etnias menores,  es de mi agrado informarle también señor presidente, que hemos requisado recursos y suministros suficientes para continuar nuestro avance sin detenernos a pertrechar de nuevo.

Ahora que asumimos el control de Dallas, sin apenas resistencia, dividiré al ejercito, en cuatro cuerpos compuestos de 40 mil hombres cada uno, para que el avance sea uniforme por territorio norteamericano, con los veinte mil soldados restantes levantaremos un campamento en la ciudad tomada y la reforzaremos en caso de un intento de retomar la ciudad, se han unido a nuestras filas aproximadamente 23 mil hombres de diferentes etnias están dispuestos a combatir en nuestro bando, les he prometido en mi carácter de comandante que una vez dominado el territorio serán tratados como ciudadanos mexicanos al finalizar la guerra.

EL primer cuerpo de ejercito avanzara hasta Arkansas, el segundo cuerpo avanzara hacia Oklahoma, el tercer cuerpo avanzara hacia Nuevo México, el cuarto y ultimo cuerpo de ejercito tomara el estado de Luisiana, cada cuerpo estará al mando de 1 general de división.

 

 

 

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Fasa_Ape
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El despacho oval estaba en penumbra, no solo por las gruesas cortinas de terciopelo verde, la niebla del mismo color pero de un tono mucho más siniestro, impedía discernir si era noche o día.
El presidente William Howard Tarf, se removía inquieto en la butaca que dominaba el escritorio y el despacho.
Su gabinete de crisis discutía a voz en cuello, lo que estaba agotando su ya de por sí escasa paciencia.
"¡DEJEN DE DISCUTIR DE INMEDIATO!" grito, poniéndose en pie y golpeando con los puños el escritorio, los chupatintas de Washington se callaron de inmediato, amedrentados, Tarf disfrutaba de ejercer ese poder sobre ellos.
"Diganme lo que está pasando, no hay necesidad de correr en círculos como un perro que se persigue la cola"
Stephenson, el coordinador de información, se aclaró la garganta "como sabrá, señor presidente, no contamos con un servicio de inteligencia unificado, por lo que tenemos que reunir los datos de al menos dos agencias distintas, además de el ejército y la armada. Eso cuando quieren compartir lo que saben" Stephenson miró con acritud a un hombre con uniforme de vicealmirante.
"Basta ya, ya he dicho que no quiero mas discusiones" Tarf a veces se sentía como si estuviera rodeado de niños mal criados.
"Con respecto a la invasión mexicana" dijo Stephenson, aun matando con la mirada al vicealmirante. " sabemos que, nos han ganado por la mano, el ejército mexicano cruzó la frontera el dia 15, parece que los tejanos no presentan demasiada resistencia, aun asi, el ejercito mejicano se a movido sorprendentemente rápido, además hasta donde sabemos y por una extraña razón parecen estar convencidos de que viven en el año 1912."
"Con esta niebla yo ya no se si sigo viviendo en 1910" Se rio el secretario de estado, Philander Knox, que llevaba toda la reunión desarrollando su amistad con el mueble bar presidencial.
"Como estaba diciendo” dijo Stephenson "No tenemos suficientes efectivos cerca de tejas. Black Jack se está dedicando a matar a nuestra ciudadanía con más entusiasmo que el que pone en reclutar."
"Pershing es el hombre correcto, sigue teniendo toda mi confianza" gruño Tarf. Ya sabía que Black Jack Pershing estaba obsesionado con la gloria y con su propia grandeza.
"La prensa europea está cubriendo la campaña mexicana con mucho entusiasmo, Están creando un estado de opinión muy poco conveniente, no solo dicen que méxico recupera lo que le fue robado, además le pintan a usted como un tirano, dicen que está aprovechando esta situación para hacer una limpieza étnica"
"Seguro que ese viejo buitre de Rockefeller tiene algo que ver" Gruño Tarf.
"Sea como sea, debemos empezar a dar nuestra versión, el kaiser Guillermo II de alemania ya ha declarado abiertamente su apoyo a méxico, Hemos intentado acercamientos diplomáticos con francia, pero no quieren saber nada de una dictadura, aunque no se opondrán a vender grano y armas. Los ingleses siguen su táctica habitual, actuar solo si pueden ganar algo." concluyó Stephenson.
"Podemos llegar a un acuerdo, pero no podemos perder de vista la tendencia inglesa a firmar acuerdos que luego no cumplen" añadió Philander Knox un poco achispado.
"Comprendido, ¿y que me pueden contar de esta niebla, los Pinkerton ya han averiguado algo?"
"Poca cosa, el país es un caos, pero han podido reducir la zona de búsqueda a Luisiana".


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shadow_rokhan
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TELEGRAMA DE LA OFICINA DE GOBERNACION.

Presidente legitimo de los estados unidos Mexicanos, Francisco I. Madero.

10 de agosto de 1912.

Estimado General Lauro Villar, las noticias que me ha comunicado en su telegrama, han generado una gran alegría y unión en el pueblo mexicano, es de mi agrado informarle que las reservas del ejercito han obtenido una gran cantidad de voluntarios, el brillante estratega el General Felipe Ángeles , que estaba al mando del colegio militar ha sido reasignado por mi, para dejar el colegio e iniciar el adiestramiento de los voluntarios para mantener una fuerza militar suficiente para reforzar el frente o defender el territorio ante un posible ataque.

también bajo recomendación del general Felipe Ángeles, he ordenado movilizar a 10 mil hombres de las reservas del ejercito mexicano al mando del general General Víctor Hernández Covarrubias , para crear un pasillo de suministros y pertrechos entre Reynosa, Tamaulipas y su posición en Dallas, Texas, esto asegurara el abastecimiento de la campaña militar.

he recibido también un telegrama del emperador Alemán Guillermo II, nos felicita por nuestra guerra contra la unión norteamericana, nos ha ofrecido asistencia económica y pertrechos.

esta propuesta es muy importante puede acrecentar nuestra campaña, con armas y dinero pero debo tener cuidado al aceptarla, porque me parece que el emperador esta preparando algo detrás de escena, pero no es algo que me importe mientras sea fuera del continente americano, en 2 días decidiré si acepto o no el ofrecimiento, también le informo que se ha movilizado a un grupo de inteligencia que se ha infiltrado en el territorio en disputa por los norte americanos, espero el informe del cual también se le entregara una copia para que la estrategia vaya definiéndose de manera mas precisa.

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La noche era más fría de lo que debería, la niebla hacía que fuera aún más oscura e inquietante. Alfred no podía dormir. Ese día fue su primera acción, se encontraban en Tallulah, Luisiana, reprimiendo unas protestas por el pan.

Las cosechas se habían perdido y casi todo el grano estaba en mal estado, las autoridades  locales tenían acumulado el grano que quedaba y la harina, además de otros alimentos no perecederos, en el ayuntamiento.

El objetivo era repartirlo entre la población. No funcionó, la gente tenía hambre y no estaban para nada de acuerdo con el racionamiento y las condiciones del reparto.

La situación llegó a tal punto que el sheriff  del pueblo no podía hacerse cargo.

El alcalde pidió ayuda al batallón del que formaba parte Alfred, que estaba de camino a Monroe y pasaba por la zona.

Debido a que el metal y la madera se pudrian si no tenían un mantenimiento constante no era posible trasladarse en tren, resultaba imposible mantener los miles de kilómetros de vías y ya se tenían noticias de más de un descarrilamiento. Quien quisiera desplazarse debía hacerlo a pie, eso afectaba especialmente al ejército.

El teniente coronel Hancock ordenó enviar una sección para que tomara posiciones en el ayuntamiento. Alfred Blackwood junto a otros treinta reclutas formaba parte de esa sección.

formaron un cordón frente al ayuntamiento con las bayonetas caladas. la muchedumbre mantenía las distancias, pero no se dispersaba.

El teniente Murray se hizo con un megáfono, su voz sonaba metálica al atravesar el tubo de latón. Instó a la masa de gente a que volvieran a sus casas, les prometió que si conservaban la calma el reparto de harina podría reanudarse.

la muchedumbre le abucheó y empezó a lanzarle todo tipos de objetos. hasta que un excremento, alfred quería pensar que de perro, le impactó en toda la cara.

Alfred y la mayoría de sus compañeros tuvieron que contener sus risas. Al teniente Murray eso no le pareció tan divertido.

Mandó formar dos filas. Alfred aún podía oír al sargento discutir con su teniente, mientras tomaban posiciones.

"Pero señor, son sobre todo mujeres y niños. Solo han lanzado algunas cosas, no se han mostrado realmente violentos."

"¡Callese la puta boca, sargento!" gritó el teniente Murray fuera de si "¡primera fila, rodilla en tierra!"

"Pero señor...." El sargento intentaba hacerle entrar en razón.

El teniente empujó al sargento de mala manera, para alejarlo de él "¡Primera línea!. Fuego. ¡Segunda línea!. Fuego" los disparos se produjeron en rápida sucesión.

"¡Fuego a discreción!" Gritó el teniente tras la primera descarga.

Diez minutos después la calle estaba sembrada de mujeres y niños muertos, cuyo único delito era tener hambre y haber manchado de mierda el bigote de un hijo de puta.

Tras esto, el teniente les hizo formar y recorrió la fila, revisando la recámara de todos los fusiles para comprobar que habían sido disparados.

Se paró frente al soldado Aiden, el tipo más corpulento de la compañía, le arrancó el fusil de las manos, abrió la recámara y comprobó que aún tenía un cartucho sin disparar dentro, y no se veían rastros de pólvora quemada.

Acto seguido y sin mediar palabra, el teniente Murray desenfundó su revólver y le descerrajó un disparo en la cara a Aiden.

El bueno de Aiden. Ya no volvería a tocar la armónica por las noches en el vivac. Que estupido fue, debería haber disparado al aire, como Alfred.

Horas después, Alfred Blackwood aún podía oír llorar a los moribundos. Aún veía como aquella gente volvía a ponerse en pie y se quedaban allí parados, mirandoles acusatoriamente con sus ojos muertos.


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shadow_rokhan
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Telegrama dirigido al General de Ejercito Lauro Villar.

General de División Gerardo Antonio Villegas al mando del 1er Cuerpo de Ejercito.

Informando.

El avance por territorio norte americano ha sido, constante y sin pausa, como fue previsto se cubrió la distancia de 576 kilómetros en 7 días, tomamos sin resistencia Shreveport, Minden, Rusten, Monroe y actualmente estamos en Tallulah , Luisiana.

en este lugar en especifico, encontramos mayor resistencia, por parte de un batallón del ejercito de la Unión Americana, pero la resistencia en si misma no fue algo tan difícil de controlar, había una dispersión considerable entre los efectivos que componían el batallón, por lo cual fueron diezmados y aprisionados los que se rindieron.

sin embargo entre los aprisionados, hubo mención de una masacre de civiles, que fue llevada a cabo en la casa de gobierno del Tallulah, debo decir general, que es una de las escenas mas dantescas que he visto había una turba de mujeres y niños resucitados por la neblina verde, ellos estaban viendo hacia la casa de gobierno, repitiendo lo ultimo que hicieron, aparentemente estaban ahí para recibir apoyo de las fuerzas armadas, en forma de comida u otros enseres, pero según me fue relatado por los prisioneros el Teniente Murray ordeno abrir fuego contra civiles inocentes, lo cual supone un crimen de guerra de la peor calaña, matar civiles especialmente mujeres y niños es algo que no haría alguien que se precie de ser militar, por lo tanto al saber esto, lleve a 250 hombres conmigo para tomar la casa de gobierno y hacer salir a la treintena de hombres cobardes que dispararon contra la población desarmada. 

cuando me aproxime a la casa de gobierno les grite a los atrincherados que estaban rodeados por una brigada del ejercito mexicano que tenia exactamente 30 minutos para rendirse y enfrentar las consecuencias o abriríamos fuego con artillería para acabar con ellos, después del anuncio, pude escuchar al hombre al mando el Teniente Murray vociferar por un altoparlante de algún tipo de metal, que no iban a rendirse y que podíamos descargar la artillería que quisiéramos, que preferían morir antes que rendirse después de ese desafío tan atrevido, le conteste dirigiéndome a la treintena de hombres que si desobedecían al Teniente Murray y se rendian les perdonaría la vida, incluso les ofrecí que si me entregaban al teniente solo el seria ejecutado por haber ordenado un ataque tan artero contra población civil, no transcurrieron ni cinco minutos cuando observe como se abrió la puerta de la casa de gobierno, por el umbral de aquel edificio herrumbroso y con madera putrefacta, desfilo la treintena de hombres desarmados, mientras 2 arrastraban al teniente Murray, que aun vociferaba que se arrepentirían que les aplicaría corte marcial por la desobediencia y rendición.

El sargento 1ro John Waters, rindió a la treintena de hombres y me entrego al teniente Murray, solo atino a decirme que tuviera clemencia con sus hombres, solo seguían las ordenes de un hombre trastornado, solo me limite a decirle que cumpliría mi palabra, entonces ordene a mis hombres apresar al sargento y los suyos, para después dar la orden de ahorcar al teniente Murray en una viga de la casa de gobierno frente a la turba de resucitados, ellos veían con rabia a aquel trastornado hombre, espero que las almas de aquellas desdichadas personas puedan descansar en paz.

por otra parte, pude establecer quien es el hombre al mando de los efectivos del ejercito, el Teniente Coronel Hancock, esta información me la dieron los prisioneros, parece legitima, por lo que hayamos en la población de Monroe, dejaron pertrechos, mapas, caballos y otros enseres, escaparon a toda prisa, aparentemente los efectivos del Teniente Coronel Hancock eran muchos menos que el cuerpo de ejercito del que estoy al mando, de otro modo no habría escapada a toda prisa, puedo asumir que hemos diezmado a las fuerzas del enemigo, por todos los muertos y prisioneros que hemos hecho, pero aun no encuentro al distinguido Teniente Coronel, sospecho que quizá huyo hacia el Este por refuerzos, aunque el estado de sus fuerzas es lamentable.

tomare todos los pertrechos, caballos y demás enseres de la ciudad de Monroe y las llevare a Ruston, quiero alejar a nuestros hombres de la neblina verde que rodea todo Tallulah. sin embargo la niebla parece no avanzar mas allá de Tallulah algo le ha detenido, pero será mejor para la moral alejarnos lo mas posible y no ver resucitados divagar por ahí sin rumbo, reforzare las defensas de Ruston y mandare patrullar los caminos para asegurar de que no se escape el Teniente Coronel, si aun esta por aquí lo aprenderé y le hare hablar, también le solicito 5 piezas de artillería tipo Obús para reforzar la posición.

Sin mas que informarle, General Lauro Villar, le reitero mi subordinación y total lealtad al ejercito mexicano y al Presidente Francisco I Madero.

ATTE:

General de División Gerardo Antonio Villegas.

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Fasa_Ape
(@fasa_ape)
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Alfred Blackwood buscaba sobrevivientes, para entregarlos al oficial de inteligencia, y remataba a los caballos.

En los últimos días, desde la masacre de Tallulah, su batallón se había retirado hacia el norte siguiendo nuevas órdenes del mismísimo general Pershing. Debían desplazarse a Pine Bluff, Arkansas, donde se reunirían con otros tres batallones, luego, se dirigirian a Washington, donde se estaba reagrupando todo el ejército norte.

Blackwood hacía las veces de enlace con el cuartel general del batallón cuando los mexicanos entraron en Tallulah, gracias a eso no estaba en el ayuntamiento, y se ahorró ver como los mexicanos ejecutaban a sus compañeros, que se habían rendido después de las promesas de misericordia de los invasores. Tras esto, los mexicanos procedieron a saquear e incendiar Tallulah. Matando sin ninguna piedad a todo civil que pudieron encontrar.

El día siguiente se perdía en una serie de recuerdos borrosos mientras el batallón realizaba una marcha forzada para abandonar la zona, con los mexicanos acosando su retaguardia.

Al llegar a las cercanías de Lake Village, ya en Arkansas, el teniente coronel Hancock decidió que ya era hora de destrabarse.

Mandó cavar fosos de tirador y desplegar la compañía pesada en los alrededores de la carretera que llevaba al pueblo de Chicot.

No tuvieron que esperar mucho, por la carretera avanzaba lo que parecía una compañía de caballería del ejército federal mexicano. Sus caballos estaban en un estado deplorable, claramente ya los habian rebentado en la cabalgata desde Shreveport a Tallulah y el agua contaminada no los mejoro. Tampoco importaba.

Esos pobres diablos no tuvieron la más mínima oportunidad, cuando estuvieron a la distancia óptima de tiro, las cuatro ametralladoras maxim de la compañía pesada abrieron fuego, segando a los mexicanos como si fueran trigo maduro.

La vanguardia fue barrida, los que los seguían, tras un momento de duda, bajo el fuego graneado de las ametralladoras, decidieron cargar.

Fue muy valiente, pero completamente inutil, aunque sus monturas hubieran estado en buenas condiciones, nunca habrían logrado alcanzar las posiciones de las ametralladoras.

Cuando los caballos muertos abandonaron la zona, como una parodia macabra de la gloriosa carga que sus amos creyeron estar lanzando. Blackwood y otros cuatro hombres abandonaron sus puestos, avanzaron hacia la muchedumbre de mexicanos cosidos a balazos, que correteaban o se quedaban quietos levantando sus armas, los que aún las tenían en las manos.

Buscar sobrevivientes resultó una tarea increíblemente fácil, eran los únicos que seguían tirados en la carretera encharcada de sangre.

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