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En una bañera de cieno y carne.

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Diana
(@diana)
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Mi nombre es Claire de Romanus. Estamos en Octubre de 1922. Espero que esta carta llegué a buen puerto cuánto antes.

Hará cosa de un mes, alguien me escribió desde Nueva Inglaterra. me pedía ayuda con un tema bastante delicado. El señor Higgins, de edad avanzada, se ha dedicado toda su vida al oficio de anticuario. En su carta me contaba la siguiente historia:

"Estaba a punto de cerrar la tienda cuando un hombre, calado de pies a cabeza, entró por la puerta. Sus ojos desorbitados deberían haberme dado una idea de su situación, pero era tarde y quería irme a casa. El hombre dejó encima de la mesa una bolsa de raso rojo, con unas piedras dentro. Me preguntó cuánto le daría por ellas, aseguró que eran antiguas. Le eché un vistazo por encima. Ciertamente parecían antiguas, pero con tan poco tiempo y aún menos ganas, le pedí que volviera por la mañana. El hombre se negó, así que le ofrecí cinco dólares y los aceptó. Sorprendido guardé la bolsa bajo el mostrador y me fui a dormir. A la mañana siguiente me levanté con la noticia de que un hombre había sido hallado en el río, ahogado. En la fotografía que adjuntaba el periódico de la mañana me pareció reconocer al hombre. Desde entonces he estudiado las runas, no son nada que haya visto jamás". 

En la carta me adjuntaba algunas fotografías, por suerte yo si las había visto antes. El señor Higgins dató las piedras en la era mesopotámica, y yo recabe algo más de información del profesor Armitage, de la Universidad de Arkham.

Desde entonces no dejó de ver esos símbolos en multitud de escenas sangrientas. Un asesinato ha tenido lugar en Boston. Una pareja joven, involucrados con la mafia, fue encontrada en su piso. Ella estaba tirada en la cama, destrozada de cintura para arriba, él metido en una bañera llena de cieno negro, aún no se ha encontrado su mitad inferior. En las fotografías que han llegado a mi poder, las runas que aún siguen en poder del señor Higgins, actualmente en paradero desconocido, aparecen pintadas por las paredes del apartamento. 

Si esta historia ha llamado tan poderosamente mi atención es porque quién puso en contacto al señor Higgins conmigo fue mi buen James, al que enterré diez años atrás.

No sé quién eres, pero si tu contacto llegó hasta mi es porque podemos desentrañar este entuerto juntos. Ayúdeme.

Sinceramente suya.

Claire de Romanus.


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Diana
(@diana)
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Iniciador de tema  

Estas son mis conclusiones tras haber leído el informe del profesor Armitage, que adjunto a esta carta.

Efectivamente por la época que se data las piedras solo podrían ser mesopotámicas, pero la escritura cuneiforme no concuerda con la que usted me manda. Sin embargo, no es la primera vez que veo una escritura parecida, bien es verdad que podría pertenecer al imaginario demoniaco hebreo, pero hace algún tiempo, se encontraron en las costas de Irlanda unos escritos en un barco que se encontró cerca de las costas de Irlanda. Diría que el erudito que estudio los símbolos residía en la cuidad de Arkham, le adjunto la nota que el buen profesor Armitage me mando cuando solicite más información.

 


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Crodries
(@crodries)
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Estimada señora de Romanus,

Mi nombre es William Hincks y me pongo en contacto con usted por indicación del Dr. Armitage. El profesor me hizo llegar unas fotografías en las que se veían runas de piedra marcadas con algún tipo de escritura cuneiforme que no pudo traducir.

Se da la circunstancia de que mi tío, el reverendo Edward Hincks, que en paz descanse, fue uno de los descifradores de la escritura cuneiforme (además de gran amigo del profesor Armitage). Yo, por mi parte, he continuado con la tradición familiar de dedicación a la mitología mesopotámica por lo que espero poder servirle de ayuda en su búsqueda.

He de confesarle que también tengo un cierto interés académico en el tema, ya que el parecido entre la escritura cuneiforme y el idioma Leico que menciona en su informe ha abierto ante mí una nueva linea de investigación que considero muy prometedora.

Verá, los símbolos de las runas recuerdan a una forma evolucionada de ciertos pictogramas sumerios, la lengua escrita más antigua de la humanidad. Es evidente la importancia de esta hipótesis. Si podemos ligar ambas lenguas, esto significa que los Atlantes serían una suerte de descendientes de las civilizaciones sumerias, acadias o babilónicas.

Apenas quepo en mí de excitación. Voy a consultar las notas de mi tío, el reverendo, y le iré informando de los progresos.

Su seguro servidor,

W. Hincks

 

 

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Crodries
(@crodries)
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Adorno del cielo

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Estimada señora de Romanus,

Como le comenté en mi anterior misiva, algunos de los símbolos rúnicos parecían formas evolucionadas de pictogramas cuneiformes. Pues bien, gracias a las notas de mi tío, he logrado identificar tres de ellos: “An”, que significa cielo; “Hedu” que se traduce como adorno u ornamento; y “En” que es un tratamiento religioso parecido a pontífice o sumo sacerdote.

Enseguida me ha venido a la mente un nombre muy conocido para los estudiosos de Mesopotamia: “Enheduanna”, primera mujer cuyo nombre ha llegado hasta nosotros. Esta persona fue la Suma Sacerdotisa del Templo de la Luna en la ciudad de Akkad o Agadé, como se conocía entonces.

Fíjese, ”Hedu” significa adorno y “An”, cielo. ¿Qué mayor ornamento del cielo hay que la luna? Luego, esas runas podrían representar el nombre de “Enheduanna”. Esto significaría que las runas léicas podrían hacer referencia a una especie de culto lunar de origen mesopotámico, acadio probablemente. Pero, ¿cómo pudo transmitirse desde Mesopotamia hasta las islas del Atlántico norte? Sin duda, ese es otro misterio que valdrá la pena resolver.

La historia de la dinastía de esta mujer es interesante por sí misma. Enheduanna fue hija de Sargon el Grande, el forjador del Imperio Acadio. En vida de su padre fue nombrada suma sacerdotisa del templo de Nannar, el dios-Luna, y mantuvo el cargo a la muerte de este, cuando su hermano heredó el trono.

Pero los problemas políticos llegaron pronto. Al parecer el nieto de Sargón el Grande, un tal Naram-Sin, derrocó al hermano de la sacerdotisa y comenzó una carrera alocada para conquistar todo el mundo conocido. Tales fueron sus triunfos que ordenó esculpir una estela en la capital del reino, en Agadé, donde se proclamó a sí mismo dios. Enheduanna, entonces, maldijo a su sobrino. Este episodio se conoce en la literatura como la “maldición de Akkad”.

Al parecer, según las fuentes, el Señor de los Cielos hizo salir a los Gutu de las montañas como si fueran una plaga y destruyeron a los Acadios. Esto lo interpretamos como la invasión de unos pueblos nómadas que destruyeron el imperio. De hecho, la ciudad de Agadé nunca ha sido encontrada.

Voy a escribir a unos colegas para que me envíen traducciones de los himnos que Enheduanna compuso en vida. Le informaré de mis pesquisas.

Suyo afectísimo,

W. Hincks

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Crodries
(@crodries)
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El culto al Templo de la Luna

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Estimada señora de Romanus,

Debo expresar el profundo agradecimiento que siento por usted. Sin duda, ha sido una afortunada coincidencia el hecho de que me pusiera sobre la pista de la posible relación entre el idioma Léico y los cultos lunares mesopotámicos. Podría decirse que, desde que me escribió, no hago más que profundizar en este tema.

Mis colegas me han remitido abundante información sobre los “Himnos de Enheduanna” de los que le hago un resumen por no aburrirla. Al parecer, al inicio del mundo, el caos primordial se encarnó como la diosa Tiamat, conocida como “la reluciente” debido a que era un monstruo mitad mujer, mitad serpiente marina.

En el panteón mesopotámico, Tiamat era la poseedora de “La Tablilla de los Destinos”, un documento grabado con escritura cuneiforme en una tablilla de arcilla que se supone otorgaba a su poseedor la suprema autoridad como Señor del Universo. Pero tal poder despertó la envidia de otros dioses que se unieron contra ella en una batalla terrible.

Tiamat se alió con su segundo consorte, Kingu, el dios-Luna, y alumbró una prole de monstruos para luchar con sus rivales. Por ejemplo, se dice que trajo al mundo a los primeros dragones cuyos cuerpos rellenó con veneno en lugar de sangre. También engendró de modo parecido a las serpientes y a los hombre-escorpión.

Es por ello que se la considera la madre de los demonios que pueblan el inframundo, los Utukku, unos seres de apariencia hostil, mitad bestia y mitad humano, cuyo paso es veneno nocivo para la tierra que pisan puesto que sus talones gotean hiel.

Ahora viene la parte más interesante. Verá, he observado el parecido entre los pictogramas empleados para referirse a los Gutu y las runas Léicas que representan a los Utukku. Esto sugeriría otra interpretación de la maldición de Akkad: el pueblo al que convocó Enheduanna para arrasar a los Acadios no fueron los bárbaros que habitaban las montañas, sino una legión de demonios proveniente del inframundo.

¿Se da cuenta de las implicaciones? La Alta Sacerdotisa del Templo la Luna pudo haber empleado la Tablilla de los Destinos para convocar un ejército demoníaco que hizo desaparecer la ciudad de Agadé, trayendo a ella la muerte y el olvido.

El rastreo de las fuentes históricas documentan, en efecto, la desaparición súbita del Imperio Acadio y la pervivencia del Templo de la Luna. De hecho, Enheduanna sería venerada como una especie de semi-diosa por un tiempo. Poco después, las referencias escritas al Templo de la Luna desaparecen sin dejar rastro.

Tengo ahora mismo muchísimas preguntas bullendo en mi cabeza. Está claro que existe una relación entre las runas Léicas y la escritura cuneiforme, y la única explicación que se me ocurre es que los navegantes mesopotámicos salieron del mar Mediterráneo al Océano Atlántico, llevando con ellos su sistema de escritura y el culto a Tiamat. Quizá ellos fueran el origen de la civilización Atlante que después perviviría en las islas Púrtidas.

Esta última linea de trabajo es la que me dispongo a continuar. Voy a contrastar los cultos paganos irlandeses con las notas que dejó mi tío, el reverendo.

Quedo a sus pies,

W. Hincks


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Diana
(@diana)
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Estimado Señor Hincks.

Le agradezco infinitamente la premura y la información que me ha facilitado. 

La situación parece mucho más grabe de lo que yo creía. Hoy mismo he recibido esta carta desde Boston. Aún tengo la piel de gallina. Le adjunto una copia:

"

A la atención de Claire de Romanus :

Mi nombre es Charles. No nos conocemos en persona y puede que, de momento, sea mejor así. Un conocido me facilitó tu dirección y me dijo que podrías ayudarme. Estoy seguro de que estás al corriente del extraño asesinato de los O,Brian. Yo he sido el encargado de realizar la autopsia de Julia, la mujer. Respecto al hombre y lo que había en la bañera, los agentes lo custodian con recelo y no he podido ni acercarme.

Como relataban en los periódicos, el cuerpo de la mujer estaba "destrozado de cintura para arriba". Para ser más exactos, presentaba múltiples contusiones craneales, el pecho derecho desollado y un corte horizontal cruzaba su rostro de oreja a oreja, dibujando una siniestra sonrisa que dejaba entrever sus encías; pues los dientes habían sido arrancados, al igual que sus uñas.

Como forense, no me asusto con facilidad y en la guerra tuve la desgracia de contemplar horrores similares. Lo que de verdad me hizo perder los nervios, fue lo hayado la cavidad oral. El paladar, la lengua y las encías tenían cicatrices antiguas.  Al observarlas con atención comprobé que convergen entre sí, formando unos símbolos. Los mismos que decoraban las paredes de la casa. Pude comprobar que todas sus cavidades, sí TODAS, tenían los mismos símbolos grabados en la carne.

Las autoridades se negaron a que realizara una autopsia del cadáver. Me forzaron a firmar un informe de "defunción por contusión craneal" y se apresuraron en organizar su incineración.

Desde entonces creo ver esos signos allá donde voy. Me siento observado. La corriente eléctrica de mi domicilio falla constantemente.

Creerás que me estoy volviendo loco. Yo también lo creía hasta ayer. Estaba comiendo en un restaurante cuando un ataque de tos me vino sin previo aviso. Tuve que arrojar la comida a medio ingerir. Y fue entonces cuando entre los restos de mi contenido estomacal encontré el objeto que adjunto en la carta. Sin duda es la uña de una  mujer. Creo que ambos sabemos de quién será. Como puedes observar, tiene un símbolo grabado.

Necesito ayuda para resolver este caso. 

¿Qué me puedes decir de estos símbolos?

Atentamente

Doctor Charles Manson.

Forense del Hospital de Boston."

Sin demora me pondré en contacto con el doctor Manson y le contaré lo que usted me ha dicho. Encaminaré mis pasos en la dirección que me ha facilitado y acudiré a la Universidad de Arkham para ampliar información.

Los símbolos de la uña, fotografía que adjunto a esta carta, son muy parecidos a los que me comenta en su segunda carta. ¿Es posible que estemos ante una maldición?

Sinceramente suya.

Claire de Romanus


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CoquinArtero
(@coquinartero)
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Claire:

     En este momento de nuestras vidas, no será necesario que conozcas mi nombre, pues sé que el destino tendrá a bien desvelarte en un futuro quién soy.

     Baste con decir que hoy te contaré una historia donde deberás desactivar los filtros de lo que puede y no puede ser.
Escribo bajo el influjo de la urgencia que me genera saber que esas piedras con las que te has hecho, no deberían existir. Aquí, no.

     Por supuesto que parecen tablillas sumerias… bueno, acadias más bien. Los acadios escribieron la historia de Sumeria. Parecen y de algún modo lo son, mas se trata de piezas que forman parte de los escritos cuneiformes de otra nación de Acad. Sí: una de tantas que convivieron en el mismo tiempo sin tocarse siquiera… al menos hasta que lo que guardas con celo, pasó a este lado.

     Permíteme que te explique: vieron por primera vez la luz de nuestro sol en el año 2249 antes de nuestra era, cuando los primeros reinos de la segunda ola ya se habían afianzado como tales. Era un tiempo en el que la lucha por las sucesiones entraba en el ámbito de la locura, con candidatos dispuestos a hacer lo impensable para ocupar el trono.
Hasta que sucedió lo impensable, lo que hizo que yo tuviese que interceder.

     El sobrino del rey Sargón I de Acad, viajó por el mundo buscando aquello que le ayudase a conseguir el reino de la civilización más avanzada, la más grande, la mejor. Viajó hasta dar con una puerta por accidente dentro de las tripas de Sesha, una bestia tan grande como un continente que vive encerrado bajo las aguas del mar de la India. Lo que esconde dentro de sí, silente en su cautiverio, es la única frontera orgánica del velo entre realidades.

     Es indudable la forma que el sobrino tuvo de pasar al otro lado: devorado por las inconmensurables fauces de la gran serpiente Sesha, lo que no me explico es la forma que pudo encontrar el desgraciado para volver con las malditas piedras que, después de cuarenta siglos han terminado recalando entre tus manos.

     Siempre he pensado que eras un punto de anclaje en el tiempo y las dimensiones, que tienes un papel que cumplir en el transitar de las eras. ¿Cómo si no han llegado precisamente a ti esas reliquias? ¿Por qué precisamente a tus manos, que son a la vez las que señalarán y tocarán el rostro del rey Roble, dominarán los entresijos del artefacto, las que estrecharán a su vez la mano de la entidad que acabará con todo?

     Discúlpame, creo que te estoy confundiendo. Algún día, en un futuro pasado comprenderás lo que te digo.
El nombre del usurpador era Brahm Pratti, como ya he dicho: sobrino de Sargón. Este arrebató por un corto periodo de tiempo el trono a Rimush, su primo. Cosa que logró al traer y dominar a una bestia mitad hombre, más grande que cualquier humano, rey o dios. Un animal magnífico que salvó de la enfermedad al cambiarlo de dimensión para luchar a su lado en la batalla por el poder.

     El nombre de la bestia era Enkidu, un ser que hasta ese entonces, tan solo era una leyenda. Al traerlo, Brahm, lo convirtió en una realidad y costó muchísimo hacerlo desaparecer.

     Esas tablillas son, en esencia: la mente, la carne y el espíritu de la bestia y debemos destruirlas cuanto antes. Están destinadas a encontrarse, a reunirse y volverse cuerpo, llenarse de venas, huesos, grasa, cuernos, pelo y furia animal.
No deberían existir. Hazme caso, Claire: debemos volver a convertirlas en polvo y sacarlas del planeta.
No tengo ni idea de cómo convencerte de la verdad. Al menos, ya estás sobre aviso.

     Me despido por ahora, no por siempre. Eso aún está por llegar. Un saludo de tu viejo, nuevo y eterno amigo.


Diana reacted
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Diana
(@diana)
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A la atención del Doctor Manson. Forense del Hospital Universitario de Boston.

Primero debo de agradecerle que se pusiera en contacto conmigo, espero de corazón que no fuera alguien llamado James quien le diera mi contacto.

No puedo ofrecerle el consuelo que me pide, mi buen amigo, pues estoy segura de que aún es pronto para desentrañar este misterio. Usted, que es un hombre de ciencia, es posible que no pueda creer cuales son mis conjeturas, que estoy a punto de explicarle.

Los símbolos que ha estado regurgitando son, como me ha hecho saber el señor W. Hincks, pertenecientes a un antiguo culto a la luna de la época mesopotámica. Más concretamente, representan el nombre de una sacerdotisa, puede que caída en desgracia, que desató su irá sobre la ciudad de Akkad. Su ira, terrible, invocada en forma demoniaca, acabo con los habitantes de la ciudad.

Por lo que sé de brujería, no se asuste, doctor; y por lo que me ha llegado de un informante anónimo. La mujer O´Brian, a la que no pudo hacer la autopsia, fue probablemente un sacrificio largamente preparado por los sacerdotes de este culto, traído desde las inconmensurables nieblas del tiempo. Podría hablarle de muchas cosas, mi buen amigo, pero creo que sería más útil para usted que le diga como protegerse.

Si estoy en lo cierto, la mitad inferior del hombre O´Brian fue lo que acabo con la vida de la mujer, que habría sido la encargada de preparar la bañera para transformar a su compañero, con cieno del fondo del río Éufrates, donde Enheduanna, dejó pudrirse en vida a los demonios que invocó contra los Acadios, en el fondo oscuro y quieto del agua que vio nacer la ciudad de Ur.

Coja el símbolo que le he mandado. Tragueselo. No sacará de su interior al demonio que trata de transformarlo y tomar posesión de usted, pero lo detendrá hasta que seamos capaces de llegar a la raíz de este mal. Procure que su dieta a partir de ese día solo se componga de seres con menos de veintiún días de vida. Una última recomendación: si está en su mano realizar practicas sexuales, hágalo.

Le ruego humildemente que me mantenga informada de cualquier cambio en su estado. Si fuera usted capaz de descubrir donde está el cadáver del hombre, hágamelo saber.

Me despido; con mis mejores deseos.

Claire de Romanus.


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Diana
(@diana)
Eminent Member
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Mi querido viejo, nuevo y eterno amigo.

Hoy vi unas extrañas luces en el cielo, y no tuve ninguna duda de que me guiñabas un ojo desde donde quiera que estés.

Una vida, sino varias, han pasado por mi alma desde que mis entrañas fueran presas del regocijo de acariciar el rostro de mi buen Rey Roble. Sus designios nunca dejaron de gobernarme, y sé que me concedió la vida de la que gozo y soy presa para enfrentarme a los casos que hacen peligrar la continuidad del ciclo. 

Y aún así me haces falta, la información que me proporcionas es valiosa. Ahora que sé a lo que me enfrento soy más fuerte, pero me temo que dar con los nuevos servidores de este mal no será tarea fácil. Sobre todo porque creo que el ritual para formar a Enkidu ya ha comenzado.

Las tablillas no están en mi poder, creo que el primer paso será encontrar al buen señor Higgins, en la ciudad de Arkham, el último ser con vida que tenía las tablillas con él. Temo que el motivo de su desaparición sea que sus captores dieron con él antes de que yo haya desentrañado las pistas que me lleven a encontrarlo y a mantenerlo a salvo.

En el camino encontraré ayuda, mi buen amigo, gracias por los consejos. Me pondré en contacto con el señor Hincks, un entusiasta de estas culturas, al que tu sapiencia haría disfrutar como un redcap en un charco de sangre..., perdóname. Le diré que se reúna conmigo en Arkham, para encontrar al anticuario.

 

Sinceramente tuya, más allá del tiempo y el espacio.

Claire de Romanus.


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CoquinArtero
(@coquinartero)
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Hola Claire:
Cómo me alegra saber que sigo estando en el registro de tus memorias futuras. Eso ayudará enormemente a la hora de deshacer el desastre que en estos momentos puede andar suelto por esa realidad.

Las tablillas, como habrás podido observar, requieren de un rito para ser activadas y convocar de este modo a la bestia Enkidu. No basta con ponerlas juntas. La prueba más evidente de ello es esa bañera llena de sangre, cieno y cuerpos desmembrados, aunque además resulta necesaria la entonación de la palabra escrita a golpe de cuña sobre el barro milenario.

No conozco aún las notas ni el ritmo y, por supuesto, podemos esperar algún fallo en la traducción, pero al menos he sido capaz de rescatar el contenido de una buena parte del canto que esas piedras encierran.

Nacido de la sangre, de la esencia de todas las cosas.
Retoza entre pasto y color.
Así como si no fuera una bestia;
Así, como si no fuera un dios
Copula, trisca, trota y berrea, esperando la llamada,
De las masas el clamor.
Se sabe que domina el viento, traga brea y de almohada
En una losa de piedra encuentra el confort.
Desarma las cuerdas de los tramperos, planta su semilla en el ganado, será el jefe de las bestias hasta que el hechizo logre encantarlo.
Solo siete días con sus siete noches.
Solo eso bastará y hablará como los hombres.
Siete días de contento, compañía y comprensión
Siete días, suficientes para virar su atención y convertirse en un arma
Para cambiar la noción del orden de las cosas.
Así dice la canción.
Enkidu, Enkidu, medio bestia, medio hombre, medio dios.

Sé que falta mucho por traducir, Claire, pero este puede ser un principio para descifrar el resto, tómalo como una especie de piedra Rossetta, un comienzo.

Ahora debo dejarte, vieja, nueva y eterna amiga. He encontrado un hilo del que tirar en toda esta historia y espero sea el cordel que encienda un candil de sabiduría sobre el asunto.

Te saludo a través del tiempo, alzando la mano y el corazón henchido por dentro.


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Diana
(@diana)
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Iniciador de tema  

A la atención del Señor Hincks.

Mi estimado amigo, estoy muy preocupada.

Tengo buenos motivos para creer que es muy posible que más pronto que tarde el asunto se nos vaya de las manos.

El señor Higgins, tal y como me temía ha sido secuestrado. Tanto él cómo las runas han desaparecido. Puedo conjeturar que si los secuestradores se lo llevaron podría deberse a dos motivos: el primero, que no se atrevan a tocar las runas y le estén obligando a cargar con ellas. El segundo es que mi buen señor Higgins esté sufriendo una transformación debido a la influencia de las mismas.

El secuestro se produjo un día antes de los asesinatos de Boston, lo que me lleva a pensar que es muy probable que las runas estén allí. Sé que llamarlas runas es históricamente inexacto, disculpe mi torpeza.

¿Ha descubierto algo más sobre el culto de la luna? Yo no he descubierto nada más en la biblioteca de la Universidad de Arkham, pero esta mañana me llegó esta carta del doctor Mason, que no ha hecho si no acrecentar mi desazón. Le adjunto una copia a continuación.

Querida Claire:

Días antes de recibir su carta me desperté en mitad de la noche en medio de un ataque de tos. De mi interior salió la muela que adjunto en el sobre. Debo reconocer que me mostré reacio en un principio pero desde que me tragué el símbolo que me enviaste, he dejado de escupir símbolos arcanos. He dejado de tomar carne y pescado, siguiendo tus advertencias. Estuve un tiempo alimentándome de huevos frescos, hasta que un día aprecié movimiento en uno de ellos. Al abrirlo surgió de él un ser difícil de describir. Parecía una araña con largas patas y una enorme cola. Me gustaría poder enviarle alguna foto, pero poseído por un terror inconmensurable al sentirme amenazado por la criatura lo golpee con un mazo hasta que de él no quedó más que un charco de fluido, que carcomió el mármol de mi cocina.

No logró entender como la mitad de un hombre pudo haber matado a nadie por sí solo, pero los incidentes acontecidos estos días me han ayudado a abrir la mente. Siguiendo sus indicaciones, acudí a la casa de los O’Brian. Tuve que ir de noche, para evitar la vigilancia policial que hay todavía en el domicilio. En el interior del baño, aún reposa aquel cieno que comentas. Su olor es nauseabundo. Cometí el error de meter la mano en él. Pegado al fondo de la cerámica, note una superficie grumosa. Logre despegarla y se trataba de un trozo de piel. En ella se podía leer una inscripción, de nuevo aquellos signos. Al extraerlo, el contenido de la bañera comenzó a agitarse. Un vapor manó de él. Se inició un burbujeo. El líquido empezó a agitarse y salí corriendo de la habitación. Antes de irme vi en el espejo el reflejo de la bañera y juraría que aquel fluido se elevaba, adquiriendo una forma semihumana. 

Revisando la morgue, me llamó mi atención una nevera cerrada con un fuerte candado. No había ningún documento sobre el cuerpo que se hallaba en su interior y al preguntar al celador, me informó de que aquel cubil llevaba cerrado más o menos desde el suceso de los O’Brian.

Me decidí a abrirlo y allí encontré la mitad superior del joven. Pese a las semanas que han pasado desde el suceso, su cuerpo permanece incorrupto, serrado por la mitad con un corte limpio. Sus ojos están anormalmente abiertos y mantienen un brillo que no es habitual en los cadáveres. Llamó mi atención unas marcas en el lateral de su espalda, que encajaban a la perfección con las encontradas en la bañera. Le adjunto las fotografías de ambas mitades. Como podrá observar, me vi en la obligación de desollar la piel del cadáver para estudiar las inscripciones. Ambos fragmentos de piel están ahora en mi poder.

Espero que estas inscripciones nos ayuden a encontrar la otra mitad del cuerpo. Cada noche, los ojos del difunto me vienen a la mente. A veces creo escuchar el burbujeo de la bañera de cieno y captar su olor. Sueño con la forma que vi reflejada en el espejo. Y con respecto a mi mano, he perdido varias uñas y mi piel está cada día más reseca y agrietada.

Lo peor de todo es que mantuve relaciones con una mujer de la calle y el fluido que surgió de mi, era de un tono marrón, como el cieno, desprende un olor nauseabundo y la prostituta gritó que le abrasaba por dentro. Tuve que pagar una fuerte suma de dinero para evitar que me denunciara. Ayer la vi por la calle. Su vientre estaba anormalmente hinchado.

Ayúdame Claire.

¿Qué me está pasando?

Atentamente.

Charles Manson

 

Como ve la situación para el buen doctor y sus vecinos es critica. Marcho esta misma noche para Boston ¿me acompañará allí?

 

Sinceramente suya.

Claire de Romanus.


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CoquinArtero
(@coquinartero)
Reputable Member
Registrado: hace 3 años
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Señora kler debenó:

Espero sepa usté disculpar mis chotunos expresares. Mis manos no son dadas el novle harte de la escribisióm, pero en esta ocasión mi trabajo es el de llevar hasta sus manos un encargo por el que me han pagao mis buenas libras.

Como lo oye usté: libras me han pagao. Una cantidá incedente que hasta verguliya me dá de nombrarlo en voz viva, no vaya a ser que se hayan equivocao. La cosa es que los caudales ya están gastados, bien aprovechados habrán sido pa cuando a usté le llege esta carta.

Me contrata un señor que afirma conocerla y según me cuenta, esto que le traigo es tan importante y valioso, que no me ha quedao otra que mandármelo pa dentro y jiñarlo delante de usté, señora Kler.

La seguro que no lo iba a aser de no aber sio contrata opa esto. Supongo que son las cosas que le gusta a la jente capas de pagar esos dineros y no lo jusgo. Ca uno con lo sullo… no sé… salú!

En definitoria y con el afán de aser resumen, sepa usté que vendré llegando al lugar indicao en el destino de esta, nuestra misiva, namás terminar las fiestas de la patrona de finales de mes. Siempre y cuando los problemas de salud que me a quejan en desde que me de tragué el chino que me dio su amigo.

Sepa usté que no sa de procupar porque mis entrañas son más duras que los clavos de un ataú y en más de dos ocasiones me tenío que bajar alguna ratilla del puerto a poco de morir y, como be, tan fresco.

Ablando der chino. La piedra que su amigo me dio, le comento por si no se vaya a ver equibocao, es como de barro cosío y alargao como medio deo. Le acompaña el siguiente mensaje que le repito de memoria ahora en la carta, por si no se me aiga de olbidar pa cuando la vea:

---------------------------------------------------------------------

Claire, querida amiga en el tiempo:

El objeto que este señor lleva dentro de sí, es la última de las tablillas necesarias para el ritual de invocación a la bestia Enkidu. Siento que deba llegarte en estas condiciones; siento también que el envoltorio no vaya a llegarte en buenas condiciones. Te importará poco cuando las tengas todas en tu poder. Sé que existe otro pedazo rondando por otras tripas: ese también lo deberías recuperar junto al resto.

Te ayudaré en lo que pueda, Claire.

No sufras por Eufrasçe, puedo asegurarte que esto es lo mejor que le ha podido pasar tanto a él como a su familia, de quienes he asegurado un porvenir suficientemente próspero como para que no lleguen a lamentar su ausencia.

--------------------------------------------------------------------------------------

Lo dicho, señora Kler. En ahora me tengo que despedir pa que me de tiempo de pasá pol lababo antes de mandá la carta y comprá er billete.

Mis saludaciones estrechando lo que es su mano, con todo el respeto buenas grasias y muchas noches.

Eufraçe Sintoier


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LordToldingale
(@lordtoldingale)
Trusted Member
Registrado: hace 2 años
Respuestas: 82
 

A la atención de la señorita Claire de Romanus.

Mi nombre es Jacob Hays, y ejerzo de detective privado en la ciudad de Nueva York, como podrá comprobar en el registro de licencias para detectives privados, ubicada en la unidad de permisos y licencias de la Policía Estatal de New Hampshire.

Me pongo en contacto con usted a raíz del último caso en el cual me he visto inmerso. Todo comenzó hará cosa de un mes, cuando un hombre de raza negra se presentó en mi oficina para contratar mis servicios. El hombre en cuestión responde al nombre de Musa Point, un conocido tendero de West Harlem, propietario de la pollería Black Brother Chick, y hermano de la señorita Abeni Point. La razón por la cual este individuo solicitó mis servicios, mediante un suculento pago que no pude rechazar, fue con la intención de averiguar la localización de un hombre, que responde al nombre de Charles Manson. Al parecer, el señor Manso había tenido relaciones sexuales con la hermana de mi cliente, dejándola, como consecuencia, embarazada.

Lo extraño del caso surge a partir de este último punto…

La señora Abeni, una vez se percató de su estado, decidió regresar a su casa de Nueva York, y buscar resguardo junto a su hermano en West Harlem. Según relató el señor Point, su hermana había detectado los primeros síntomas de embarazo un día después de haber mantenido relaciones con el señor Manson; hecho que acompañó de una serie de improperios que sólo se pueden definir como “sucia jerga negra”. A pesar de su falta de modales, lo que me relató a continuación atrapó mi atención en alto grado. Apenas dos semanas después del acto, y una vez retornada al hogar familiar, la señora Abeni Point fallecía, no sin antes alumbrar a una criatura que, para sorpresa de pocos, había venido al mundo a medio formar. Según la descripción del señor Point, y como pude comprobar con mis propios ojos más tarde, el recién nacido mostraba unas deformaciones muy particulares, sobre todo en las extremidades inferiores, poseyendo estas articulaciones idénticas a las descritas en aves: con una dirección flexiva inversa a la normal en ambas rodillas. Además, en la zona de la cadera y bajo vientre colgaban varios pedúnculos, como si fueran extremidades subdesarrolladas; a todo ello hay que añadir dos hileras de puntiagudos dientes coronando sus encías escarlata, que mostró con su primer grito de vida. A todos estos inverosímiles hechos, el señor Point añadió otro aún más inquietante: la criatura fruto del vientre de su hermana no ingería leche de ningún tipo, y desde el primer día tuvieron que alimentarla a base de pollo cocido y otros alimentos sólidos; mostraba una clara predilección por la carne.

Llegados a este punto, como es lógico y razonable, mi inquietud por lo narrado estaba superpuesta por la incredulidad que sentía ante tal posibilidad. Reconozco que atribuí todos estos hechos a la falta de buen juicio de mi cliente, cuyo poco respetable origen, inherente a los de su raza, debía ser la razón última de su exigua sesera y fabulación.

Pero me equivocaba.

Pocos días después de iniciar mis indagaciones, que fueron pagadas por adelantado, un joven negro acudió a mi oficina a altas horas de la noche. Al parecer, el señor Point reclamaba mi ayuda, en relación a lo sucedido con su enfermizo sobrino. Fue en este punto cuándo vi con mis propios ojos a la criatura. El señor Musa Point lo había alojado en una cochambrosa cuna, en el piso superior donde tenía la pollería, el mismo en el cual él residía. El lugar dejaba mucho que desear, azotado por la pestilencia de docenas de pollos hacinados en los corrales de la parte trasera, esperando el cuchillo y el espeto para placer de los negros del barrio. Créame cuando le digo que la locura sería una conclusión grata ante semejante espectáculo, pues en mis más de treinta y nueve años como policía, de los cuales treinta fui inspector, jamás había presenciado una escena tan sórdida y aberrante como la de aquella noche.

Al entrar en la vivienda, el señor Point me recibió muy alterado, despotricando la misma indecente jerga negra que la regurgitada durante nuestro primer encuentro. Después de calmarlo, me llevó a la habitación donde se hallaba el ya descrito sobrino. Apenas me acerqué al umbral, una peste nauseabunda, que eclipsaba a la emitida por las bestias enjauladas en la parte trasera, me golpeó de lleno, haciéndome sentir un desprecio y rechazo tan desmesurado, que apunto estuve de sacar el arma con intención de acabar con todo. Una vez superada la primera impresión, conseguí mantener la compostura propia de alguien de mi experiencia, para después adentrarme en la insana habitación. Lo qué vieron mis ojos, señorita Claire… ¡lo qué vieron! En la cuna había un ser negro como el carbón, de pie en toda su deformidad, con los ojos inyectados en sangre, y la boca cubierta de vísceras y restos. El origen de estos últimos eran los pollos que criaba el señor Point, ahora amontonados por decenas en el suelo de la habitación… ¡habían sido despedazados con total brutalidad! ¡y el ejecutor de semejante barbarie había sido el mismo que nos observaba desde el infantil trono!

Pero este no es el final de la historia… ¡Oh no…! ¡No lo es…!

Con el señor Point como testigo, junto con otros tres vecinos del barrio, tuve que dar muerte a semejante creación del averno. Tres disparos de mi revolver, los cuales fueron certeros en su cometido, obraron nuestra salvación. Le aseguro que ni los sentimientos, ni emociones, ni las conclusiones asumidas ante la escena del momento fueron las razones de mi proceder; el único motivo para ajusticiar tan horrenda criatura, pues eso es lo que era, fue su intentó por acabar con nuestra vida, al igual que había hecho con los indefensos pollastres.

A estas alturas de mi misiva comprenderá, señorita Claire de Romanus, que debo encontrar y detener, cueste lo que cueste, al señor Charles Manso. Si este sujeto continúa manteniendo relaciones sexuales con otras mujeres, esparciendo semejante mal, las consecuencias serán catastróficas.

Es por ello que le ruego, encarecidamente, que me ayude en este mi cometido. Cualquier información que aporte me será de ayuda, por lo cual le estaré indudablemente agradecido.

Espero su pronta contestación,

Jacob Hays, Detective Privado de la ciudad de Nueva York.

Esta publicación ha sido modificada el hace 1 año por LordToldingale

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