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Maniac Mansion

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Learntofly
(@learntofly)
Acólito de Confianza
Registrado: hace 6 meses
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Lavinia sale disparada del cuerpo de Leo, los estornudos son fatales para las posesiones. Pero siente una gran nostalgia del calorcito del cuerpo del banquero. Nada es igual a sentirse vivo de verdad, ahora lo entiende, y por eso decide volver a entrar a su cuerpo. Además, es posible que tener una visión de su vida a través de otros ojos la ayude a liberarse del peso de sus desgracias... Tendrá que hacer algo con el doctor que sigue en la fiesta... Esta vez, sin embargo, tratará de calmar sus deseos de venganza, nada bueno le ha traido hasta ahora, buscar la muerte del profesor Armitage la ha llevado a su fin, reflexiona. Debe llegar a una comprensión profunda de sus sentimientos: ser la hija y la madre de unos monstruos no significa que ella también deba serlo..., pero tendrá que hacer algo con el doctor Absolom que sigue en la fiesta, habrá que darle una lección que no signifique la corrupción de su alma. 

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Alegorn
(@alegorn)
Acólito Eminente
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Maniac Mansion: Segunda sesión - Transcripción

 

Susurros: 

El cadáver del Sr. Marinetti acababa de aparecer en el centro del Salón de baile para espanto y desconcierto de los asistentes.

El Sr.Felsen, tomando una foto del suceso, a pesar de no estar sorprendido por la situación y aún con su vasta experiencia con difuntos, sentía un fuerte desagrado por la situación; "Todo ese festín de carne italiana fresca se iba a desperdiciar" pensó.
Al flash de la foto, el pequeño roedor recién regurgitado salió de su trance y se encontró cubierto por la sangre de un humano, tras sacudirse, huyó hacía su guarida.
El Prof. McCluskey, alarmado por los sucesos y los cánticos que acababa de oír, buscaba con una desesperada mirada a la Sra. Whateley por la sala sin éxito, no se imaginaba que la susodicha señora acababa de morir en el bosque, y ahora su alma cotilleaba por las habitaciones cerradas de la mansión mientras aceptaba su nueva condición de difunta. El profesor se acercó entonces al fotógrafo:

-Señor Dan, Tomo la foto, ¿verdad?
-Claro. ¿Qué cree que le haya pasado al italiano? No logré ver ni escuchar nada.
-Yo tampoco, me encontraba muy desorientado. ¿Ha visto usted a Lavinia antes? Esos cánticos me son familiares.

Mientras tanto, una esquina de la sala, junto al escenario, Riouk, preocupado por la creciente niebla que se ve a través de las ventanas, estudiaba con premura los hechizos de aquel grimorio que acababan de obsequiarle. Su amiga Claire, acompañada por el cap. Higuera se dirigía a su encuentro.
Por su parte, en la otra punta de la mansión, en la biblioteca, el Sr.Stinsons seguía asustada a la Srta. Abe, a quién acababa de rescatar y que parecía buscar también al Sr. Art. Sin embargo, ambos se detuvieron cuando un libro pareció saltar de la estantería para golpear en la cara al banquero, cual bofetada de damisela. No muy lejos de allí, el Sr. Whitewood casi parecía haber sido poseído, entre el amasijo de tics nerviosos que la situación le había causado y el leve tembleque por la ingente cantidad de café.
Pero lo más importante que estaba ocurriendo en ese momento, era que la Sr. Sheila Tornsten se dirigía hacia el centro del salón.

Decisión:

¿Qué queremos hacer?   
2) Pedir explicaciones a la Panadera <-

-¿Usted ha comido algo? Sospecho de lo que hemos bebido.- preguntó el Prof. McCluskey a su compañero.
-Comido y bebido.- confirmó el fotógrafo.
-¡¡Que la señora de los pasteles de un paso al frente!! ¡¡Que deje a la justicia caiga sobre ella!!-gritó entonces el profesor a la multitud.

Sheila tomó el escenario, cerca de la gigantesca tarta y a la vista de todos, su voz llenó la habitación:

-Ciudadanos de Arkham, he de anunciaros algo muy importante: Aunque la mayoría me conocéis como Sheila Tornsten, otros me conocen como Belag, miembro del Akelarre de esta ciudad. Mi intención adulterando los pasteles no era otra que protegeros de posibles conjuros, aunque os suene raro, alucinados o dormidos, como bajo la influencia del arpa de Claire, estaríais a salvo.
>>Quizá algunos conozcan hechos relacionados con mi grupo, espero que entendáis lo mucho que estoy arriesgando al quitarme la máscara de ayudante de panadería, pero las circunstancias me obligan. Quiero protegeros de las malas intenciones del señor Wilmarth ¡solo tenéis que ver lo que ha hecho con su esposa Hanna! La pobre vive sumida en un letargo desde que regresó junto a él de un extraño viaje por Europa. Imaginad la peor intención por la que Wilmarth os ha convocado hoy aquí, y acertaréis. Desconfiad de sus palabras, yo quedo a vuestra merced. ¿Queréis saber qué ha visto Lavinia cruzando las puertas de esta mansión? ¡LAVINIA! ¡LAVINIA! ¡¡¡MANIFIÉSTATEEEEE!!!

Una nube de vapor blanco se arremolinó en el centro de la sala hasta adoptar la forma de una figura humana, mientras la tarta gigantesca parecía empezar a despedazarse poco a poco, más y más... Algo empezaba a descubrirse.

-Queridos conciudadanos. -la voz de la Sr. Whatelay inundaba con fuerza la estancia proveniente de aquella figura fantasmal de vapor blanco que flotaba sobre los asistentes -He aceptado la invitación a esta fiesta para vengarme del Profesor Armitage por acabar con la vida de mi querido hijo querido Dunwich. El profesor ha desaparecido y he invocado a mi hijo para que me lleve con él, no soporto más el maltrato del doctor y esta triste vida que llevo. Pero mis conocimientos de antiguas magias han sido estorbados y solo he conseguido atraer una terrible niebla asesina. Los seres que acompañan la niebla han acabado con vida y os aconsejo que no salgáis afuera. Sin embargo, como espíritu que soy ahora, he ido a visitar las habitaciones cerradas de la mansión y he comprobado que nuestro anfitrión tiene las peores intenciones con nosotros, sus invitados. Os urjo a que salgáis de la mansión por una puerta oculta que os llevará al parque cercano a la universidad. La puerta solo puede abrirse leyendo el pasaje 3:14 del famoso grimorio “Los Protocolos de los Sabios de Nyarlathotep”…

Paparruchas!- Replicó el Prof. Mc.Cluskey entre la multitud- Lo sabía, ¡es Lavinia! Su hijo murió hace años en la universidad devorado por perros. ¡Conozco al doctor! ¡Si los tiene bajo ese control es por seguridad!
-¡Escuchadla!- la apoyó Claire- ¡No tendremos otra oportunidad de escapar de aquí, lo que dice esta mujer es cierto!
-Pero... ¡Dios santo!-se escuchó la acelerada y asustada voz de Corvus por algún lado, el cuál sentía que su corazón se le iba a salir por la boca-, ¿es un fantasma el que ha hablado? ¿Lo hemos escuchado todos?...

La tarta descomunal se vino abajo dejando al descubierto un ser de piel escamosa, gigantesco... Un ser primigenio que, tras realizar un sensual baile durante el momento de su aparición, olfateaba el ambiente, mostrándose aparentemente tranquilo entre los invitados a quienes escrudiñaba, como si buscara a alguien en concreto. Cosa que no parece calmar a los asustados invitados.

-¿Brujas, encantamientos, grimorios?-el Sr. Whitewood seguía desconcertado- ¡Por el amor de dios, que alguien me explique qué está pasando!
-¡No teman a Pastelito, les prometo que no les hará daño!- explicó la Sra. Tornsten.

En aquel momento, tanto el profesor Mc.Cluskey como el Sr. Art lanzaron hechizos arcanos hacia la abominable mascota de la pastelera, el del segundo, quién pretendía petrificarlo, parece prevalecer. Ryouk se situó entonces detrás de la criatura y susurrándole al oído, le ordena que busque al Sr. Wilmarth antes de despetrificarlo.

-Busquemos a ese malnacido y a la mujer que tuvo la desgracia de casarse con él.-dijo Claire agarrando al Capitán y a Ryouk.

Y mientras la gente de la sala de baile se sorprendía ante la sobrenatural mascota de la pastelera, en la biblioteca, Leopold leía sorprendido el libro que segundos antes le había saltado a la cara.

-¿Los protocolos de los sabios de Nyarlathotep? Emnmn... “Ábrete Sésamo"

Un pasadizo oculto se abrió tras ellos, y ante otro grito de espanto proveniente de la sala principal, producido por el baile de la criatura, Leo agarró a la vacilante Tessa y se mete al pasadizo gritando: "'¡CORRED!". El ratoncillo parece ser el único que les sigue.

Decisión:

¿Qué queremos hacer?   
3) Inspeccionar el cadáver <-

Sorprendidos, muchos de los asistentes no pueden evitar fijarse en la tez pálida de horror del cadáver. Un corrillo se forma a su alrededor, pero al observarlo más de cerca, algunos de los que hablaron con él durante la noche notan que sus rasgos, más allá del prominente bigote, no son en absoluto similares a los del italiano. La ropa parece la misma, sí, pero... Este muerto, el que ahora se presenta a la fiesta como invitado de honor, es casi con total seguridad otra persona.

-Que locura, los ricos y sus excentricidades- Susurraba Dan, que no había apartado la vista aun del cadáver.

Entre las sombras de algún rincón perdido del salón, aparece un sospechoso personaje.

-Queridos invitados e invitadas: no dejen que la mera ilusión de lo que creían verdad les ciegue. El cuerpo que aquí yace no es otro que el de Umberto Marinetti, o al menos, del verdadero Umberto Marinetti. Pero no se confundan, la muerte de Marinetti responde a una empresa mucho mayor de la que pueden o quieren ustedes comprender.
>>Amigos, hoy no se les ha invitado a esta celebración para disfrutar de un festín junto a la aristocracia de Arkham… más bien… ustedes SON el festín. El difunto Marinetti solo era uno de los esbirros del anfitrión de esta casa, el señor Wilmarth, quien hoy pretende darnos caza para ofrecernos en sacrificio al gran dios negro de Egipto. Aaaaaah, sí, reconozco la desconfianza en sus caras. Han adivinado bien. Soy Martin S. Warnes, y seguro que han oído ya hablar de mí en los periódicos.
>>Pero amigos, les ruego que no crean una palabra de esos periodistas-mercenarios al servicio de los Wilmarth. Pese a que los crímenes que cometí son veraces, mis motivos fueron justificados, pues me enfrenté en su momento a la misma maldad que hoy habita esta casa. Hoy he venido aquí a erradicar de una vez por todas a los impíos demonios que moran esta mansión de maníacos. ¿Querrán unirse a mi batalla o intentar huir de la trampa mortal en la que se encuentran? ¡Seguidme insensatos, no hay escape de Maniac Mansion!

-¿Quién petrificó antes al bicho?-preguntó de nuevo el Prof. Mc.Cluskey- Que alguien por favor lo haga con este señor de pies ligeros.
-¿Que locura, en quien se puede confiar?-añadió el fotógrafo.
-Hay muchas fiestas así por estos lares, ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos tras él? ¿O nos quedamos? La verdad es que ahora me siento más seguro cerca de Pastelito.-confesó el profesor.

El lunático cazador de brujas cogió entonces la motosierra del cadáver del italiano. Ante tal movimiento, dos de los presentes reaccionan. El primero es el asustado Corvus, quién considerando que el enigmático personaje quizá fuera lo más lógico de aquella velada, trató de levantar la pesada espada que había recibido aquella noche para hacer frente a la situación si fuera preciso, pero dándose cuenta de lo ridícula que podría ser aquella escena desiste y decide acercarse al extraño recién llegado. El segundo fue Pastelito, quién, lanzando una mirada de ira hacía Martin S. Warnes e hinchó su pecho realzando su ya de por sí intimidante estatura que apenas cabía de alto en la estancia. Warnes lanzó un cuchillo como respuesta a la intimidación de la criatura, cuchillo que fue interceptado por un hechizo de Ryouk. Sheila se coloca delante de su mascota defendiéndola.

-¡Wow! ¡Wow! ¡¡¡Espere!!!-gritó de nuevo el profesor tras el extraño-¡Está de nuestro lado! O eso creo...

-Señor.... ¿Cómo ha dicho que se llamaba?-se acercó Corvus por detrás-, permítame presentarme, soy Corvus Whitewood. Un don nadie que está aquí por pura casualidad...

Soy cazador de demonios, cazo demonios!

-Te creo-intervino Felsen-, pero ¿cómo piensas matar estas dantescas criaturas?

-Las magias primigenias de nuestras queridas invitadas y quizás...algo más...podrán hacer caer al ídolo de Egipto.

Claire se acercó al cazador y le ofreció su puño para chocar como muestra de apoyo.

-Señor...disculpe señor. ...¿Asesino de demonios? ¡Por dios! ¿Puede usted explicarme quién o qué es el ídolo de Egipto?, ¿Nyarlazo...no sé qué...? ¡Por dios me va a dar un ataque!-continuaba mascullando el ignorado Corvus a su espalda.

- ¡Vayamos pues!-sentenció el profesor. Se detuvo un momento frente a su compañero el fotógrafo y, pasándole una cajita de fósforos le dijo- Ten amigo. Es un escarabajo de Amityville si nos separamos y lo ataca el espectro agite lo fuerte para espantar al fantasma, en caso de sentirse amenazado.

Al verse completamente ignorado, Corvus se sirvió otro café y se acercó al capitán, quién se encontraba ahora cerca de la biblioteca y parecía inmerso en sus pensamientos.

-Es usted Capitán a juzgar por su aspecto. Me llamo Corvus Whitewood. Creo que su pericia sería de gran ayuda en este momento...

 

 

Susurros: En el pasadizo...

-S-señor Stinson, ¿d-dónde estamos?-pregunto Tessa cuando ya llevaban un poco avanzando en la oscuridad.

-No lo sé niña... ¡Toma 5 dólares! Ve tú primera.

Tessa recibió más que sorprendida los 5 dólares. Bien sabía ella lo bien que le venía el dinero, pero aun así la situación le resultaba demasiado extraña para tal reacción. ¿Realmente estaría bien tomarlo? ¿No sería alguna especie de broma burguesa? El asustado hombre apenas parecía ser capaz de dar otro paso en la oscuridad, probablemente no fuera ninguna broma. Tessa avanzó colocándose la primera y guiándose con la mano en la pared, continuaron la marcha acompañados del pequeño ratón y del espíritu de la difunta Ladinia.

Tras un poco caminando, acaban chocando contra una puerta cerrada, cierta luz se filtra desde detrás, pero parece que el camino ha llegado a su fin. Por suerte, el ratoncillo, descubre un pequeño hueco dentro del pasadizo y se cuela por él. Al poco vuelve a salir y lleva una llave pequeña en la boca, la cual deja frente a Leo. El banquero, al ver un objeto brillante en la oscuridad, se abalanza sobre la llave como si del mayor tesoro del mundo se tratase. Al identificarla como una llave, se coloca frente a la muchacha y abre la puerta.

Se descubren ante una sala que parece pertenecer a la Universidad de la ciudad. ¿Pero cuánto han andado? El ratón es el primero en salir, en una apresurada carrera. Tessa lo sigue de cerca, escrudiñando la nueva estancia sin alejarse demasiado de la puerta. Stinson trata de seguirla, o incluso de salir corriendo de allí al verse por fin libre, pero es detenido cuando el fantasma de Ladinia penetra en su cuerpo poseyéndolo. Sus ojos se ponen blanco.

-Deberíamos volver a por los demás-dijo Tessa.

El ratoncillo en su carrera, da un par de vueltas por entre los pies de sus compañeros y se sube encima de una caja que parece tener una cerradura pequeña. Se pone a dos patas intentando llamar la atención. Lavinia observa al roedor, y la tortuguita de Tessa, A'tuin, salta del bolsillo de su dueña y en dirección a su compañero cuadrúpedo.

¿Qué contendrá la caja?

 

Decisión Final:

¿Qué queremos hacer?   

1) Vamos hacia la Universidad
-> 2) Nos quedamos en la Mansión <-

La espesa niebla había rodeado por completo la mansión e incluso comienza a colarse en las estancias principales...con sonidos grotescos y tortuosos que la siguen. Los invitados se refugian en la sala de baile.

-Lo que faltaba, ahora esa niebla toxica se esta tratado de meter. ¡Sopla, Pastelito! ¡Sopla mas fuerte!-animaba el profesor Mc.Cluskey a la criatura que soplaba con todas sus fuerzas tratando de mantener alejada la niebla de los invitados.

Cerca de la biblioteca, el capitán observaba una llamativa placa en un pared en la que se podía ver la siguiente acumulación de letras junto a un texto:

HSBO PTDVSJEBE BCSF MBT QVFSUBT EF OVFTUSPT EFNPOJPT

La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran... No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente. Aullaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles; pero lo que estremecía era pensar en su humanidad -como la de uno mismo-, pensar en el remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero si uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ello un significado que uno -tan alejado de la noche de los primeros tiempos- podía comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque está todo en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira -¿cómo saberlo?-, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear.

El Corazón de las Tinieblas, Joseph Conrad

Al acercarsele el señor del café, le sacó de su ensimismamiento en un sobresalto.

-Un gusto conocerle Sr. Whitewood. Disculpe, ¿dónde esta la señorita Claire? debo de hablar con ella de inmediato.

-Creo que se refiere a a bella mujer del arpa , creo que se encuentra el salón de actos ...

-Gracias amigo, debo pedirle un favor antes de irme-le entregó un sobre sellado con lacre-, si no vuelve a saber de mí, valla a Kingsport y entrégueselo al Anciano...

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Peich
(@peich)
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Leopold escuchaba una voz lejana, un eco de otro mundo… abrió los ojos como haría una mañana en un apartamento cualquiera de Arkham, se dispuso a desperezarse y, tal vez, salir a hurtadillas de la cama ajena donde hubiese acabado la noche. 

- ¿Qué…?, ¿qué hago atado?

No estaba en la suite de ninguna damisela sino en una habitación acolchada, vestido con lo que parecía una camisa de fuerza. La única lámpara que iluminaba la estancia se balanceaba en el techo, lanzando parpadeantes destellos fantasmagóricos. De pronto, la única puerta de la sala se abrió con un chirrido metálico y el Dr. Absolom, entró acompañado de dos celadores.

- Buenos días cariño, ¿Qué tal ha dormido mi preciosa reina?

Leopold miró a los lados, no veía a ninguna mujer.

- Bueno, ¿vas a ser una niña buena y te vas a tomar el desayuno sin rechistar?

No le dio tiempo a contestar, los dos celadores le sujetaron mientras el supuesto médico sacaba una jeringuilla. Intentó liberarse del abrazo de los gorilas, pero ¿por qué se sentía tan débil? ¿y por qué unos cabellos canos tapaban sus ojos?

- ¡No!, ¡hijos míos!, ¡hijos míos!

-Señor Stinson, ¡Señor Stinson!, ¡le digo que yo me vuelvo a ayudar a los demás!

El cuerpo físico de Leopold, ignoró a la joven repartidora y se dirigió hacia el ratón que daba vueltas y saltos alrededor de una cajita en la estantería. La cogió e introdujo la llave que encontraron en el pasadizo, encajaba perfectamente y se abrió sin problema. La joven Tessa, echó un vistazo al contenido. 

- ¿Qué son esas baratijas?

- ¡No son baratijas jovenzuela!… es una piedra de Mnar, papá la usaba leyendo este pergamino… papá, tu pequeña ha aprendido mucho…

- Sr Stinson… ¿está llorando?

La voz de Leopold sonaba cansada, agotada por el paso de los años… Lavinia, limpió los ojos del cuerpo que poseía y se dirigió a Tessa.

-Volvamos, tengo cuentas pendientes…

Tessa alargó la mano hacia la estantería y el ratoncillo trepó por todo su brazo hasta acomodarse en el hombro.

-¿Quién eres tú pequeño bribonzuelo?

Recogiendo unas velas y unos fósforos del despacho,  se dirigieron de nuevo hacia el pasadizo que llevaba a la mansión, dispuestos a enfrentarse a los misterios que esa noche, amenazaban hasta a la más férrea de las corduras... 

Esta publicación ha sido modificada el hace 2 meses por Peich

¿Qué parte de"Cthulhu R'lyeh Ph'nglui mglw'nafh wgah'nagl fhtagn" no has entendido?


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cuervos
(@cuervos)
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-CORVUS EL PUSILÁNIME.

A tenor de los acontecimientos, el sr. Whitewood deambulaba balbuceante por la decrepita biblioteca.

Se decía a si mismo, una y otra vez, que nada de aquello podía ser real. Tal vez una pesadilla...tal vez un juego macabro ideado por algún narrador sádico de voz profunda que disfrutaba torturando las mentes de los incautos que aceptaban la invitación...

Dioses primigenios, brujería, criaturas salidas de algún infierno, fantasmas...¿a quien vas a llamar?...

¿Qué papel podía jugar un pintorzucho de tres al cuarto en ese delirante escenario? 

Lo gracioso del asunto, es que el azar había decidido que fuera Corvus el que portase la espada de un tal Conan, que en unas manos diestras podría haber sido de gran ayuda si la situación lo necesitara...pero en sus manos por el momento parecía un trozo gigante de metal arrastrado por un famélico vagabundo.

"la pluma es mas poderosa que la espada" pensó, clavándose en la pierna el afilado utensilio con el objetivo de despertar de aquella locura.

Dolor y sangre es lo que obtuvo, ahora estaba cojo.

Con la dignidad bajo tierra por tamaña estupidez, agarro la espada y arrastrándola, puso rumbo al salón.  

 

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NoviembreNocturno
(@noviembrenocturno)
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@alegorn Gracias maestro! ^(;,,;)^


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NoviembreNocturno
(@noviembrenocturno)
Miembro Admin
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Iniciador de tema  

Peich resolvió el enigma! 

 

HSBO PTDVSJEBE

 

BCSF MBT QVFSUBT EF OVFTUSPT EFNPOJPT

 

GRAN OSCURIDAD

 

ABRE LAS PUERTAS DE NUESTROS DEMONIOS


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Peich
(@peich)
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Texto escrito por "Erebyel"

El ratón olisqueó el aire y saltó desde el brazo de Tessa hacia uno de los rincones, desapareció detrás de una de las estanterías de libros. Corrió con la facilidad que le daba su tamaño, el conocimiento de haber pasado la vida en aquella mansión y, sobre todo, la visión nocturna, sin tropezar ni hacer ruido, se escabulló por una de las grietas de la pared. Al poco tiempo, salió en otra habitación que olía a humedad y calcetines viejos, aunque aquellos olores tampoco es que le importaran demasiado. Aquella estancia a la que los humanos se referían como baño permanecía tenuemente iluminada, se acercó al mueble donde se guardaban las toallas, comprobando que no había entes ni gatos que pudieran suponerle un peligro… aunque a los seres sobrenaturales normalmente les caía bien y, a no ser que tuviesen especial hambre, solo le rascaban la cabecita. Por alguna razón que el ratoncito no entendía bien, los seres sobrenaturales gustaban más de las almas humanas.

Cuando se supo fuera de peligro correteó por el baño y se encontró con una mole de color amarillo y olor artificial, parecía plástico y gracias a unos pegajosos manchurrones dejados por los restos del relleno de un pastel, supo que era uno de los objetos que aquellos humanos tenían en la fiesta. Enganchó el pollo de goma por la cresta roja y lo arrastró, como pudo, de vuelta hacia el hueco por el que había salido, por suerte, lo suficientemente grande para que el pollo no se atascara. El ratón, junto con el pollo, volvió a salir por el mismo hueco de la pared y consiguió arrastrar al pollo hasta uno de los laterales de la estantería, donde el cuerpo del pollo se quedó enganchado. El ratón lo soltó, dejando la mirada del siniestro pollo mirando directamente hacia donde todavía estaban Tessa y Leopold. Se acercó a ellos para que le hicieran caso y guiarles hasta el pollo que se había quedado atascado. El ratoncillo se guiaba por una intuición extraña y que él mismo no era capaz de racionalizar, sabía que aquel pedazo de goma grotesco era importante y que sería buena idea que aquellos dos lo tuvieran en su poder.

Esta publicación ha sido modificada el hace 2 meses por Peich

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Learntofly
(@learntofly)
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El gran patito de goma, este sí que tiene superpoderes.


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Erebyel
(@erebyel)
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@peich Muchas gracias, Peich, por publicarlo 😉 


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Higo Chumbo
(@higo-chumbo)
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-CARTA CAIDA DEL CUADERNO DEL CAP.HIGUERA-


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Alegorn
(@alegorn)
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Maniac Mansion: Tercera sesión - Transcripción

 

 

En la Universidad:

Una tenue luz se encendió en una de las ventanas del segundo piso de la universidad. El parque era un lugar frío y solitario, no parecía haber nadie en los alrededores, pero una espesa niebla se aproxima lentamente desde los lindes del parque. Si bien la universidad debería estar vacía, aquella luz invitaba a pensar que alguien se había quedado trabajando de noche. Desde luego quedarse allí parados esperando a que se acercará la niebla no parecía la mejor opción. Tessa y Leo, éste último poseído por Lavinia, junto con él ratón y la tortuga deciden comprobar el origen de la luz antes de volver.

Al llegar a la puerta de entrada, pocos metros bajo la ventana bajo la que esta la luz, un hombre barbado nota su presencia y se asoma por la ventana y les hace gestos airados indicando que esperen. Momentos después, la luz de la ventana se apaga, la puerta de la universidad seguía cerrada y la niebla seguía aproximándose poco a poco, pero aún así deciden esperar a que el señor vuelva a hacer acto de presencia.
Tras esperar un poco, se escucha un ruido quejumbroso y antiguo en el interior, como si alguien utilizará unas llaves para abrir esa puerta que si pudiera hablar, a saber qué secretos revelaría. Al poco aparece un personaje ya anciano, no demasiado corpulento o bien parecido con una larga barba, quién se queda muy impresionado al ver al extraño cuarto entre animales y humanos.

-¿Qué demonios hacéis aquí a estas horas? Entrad. ¿Es que no sabéis que corréis un grave peligro.-Al hacerlos entrar, se para a observarlos detenidamente. Tenia el gesto un poco apagado, preocupado. Parecía un académico.-Sois un par de personas de lo más peculiares y vestidos de gala. ¿De dónde demonios habéis salido?

-Justamente, huíamos de un gran peligro... creo...-respondió Tessa.

-¿Peligro? ¿Qué peligro?

Leopold se acercó al señor con una amplia sonrisa y usando su encanto natural de banquero le explicó que eran invitados de la mansión Wilmart y que querían consultar cierto libro en la biblioteca de la universidad. Mientras tanto, el ratoncillo se mete a hurtadillas sin que el viejo vea el ratón, aprovechando que es pequeñito. Cotillea la habitación y coge algo del tamaño de una avellana del suelo, vuelve a los pies de Tessa y le mete por detrás del zapato lo que ha cogido.

-¿La fiesta de la mansión Wilmart?

-Esa misma, salió en los periódicos.

-¿Wilmart? ¿Desde cuándo está aquí? Mierda...-el anciano se altera-llevo días encerrado en mi despacho investigando esa niebla. Ese condenado y engreído y miserable...-se seguía alterando más y más-Cuando se entere el profesor Armitage  de que ha vuelto a la ciudad se le van a erizar los pelos del bigote.-siguió soltando unos cuantos improperios más, pero en seguido recobró  la compostura-Ehm, Disculpadme, no me he presentado. Mi nombre es Hans Von Junzt, Varón de Von Junzt, de los Von Junzt de toda la vida; pero podemos llamarme simplemente Hans, todo esa mierda de la noble me cansa un poco. Enseño arqueología y geología aquí en la universidad. Últimamente esa niebla nos trae de cabeza a todos. Tengo que escribir un informe para la policía y, si os soy sincero, lo llevo bastante mal. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

-¿Armitage ha dicho usted?-preguntó Leo, Lavinia se había puesto tensa al escuchar el nombre del profesor.

-Armitage , efectivamente. Mi querido Armitage. ¿Acaso no lo conocen? Es una eminencia aquí en Arkham.

-Pe-pero... ¿qué es lo que ocurra con...?-respondió Tessa- Perdón, primero, yo, me llamo Tessa Abe y este es el Sr. Stinson.

De pronto, el señor Von Junzt parece tener un momento de reflexión interna, algo que no decide compartir con el resto, pero se nota que ha tenido un momento de revelación, que parece tener más que ver con el hecho de que vengan de la mansión que con sus nombres en sí.

-Acompañadme-dijo, lanzándose precipitadamente hacia el segundo piso.

Al entrar a la habitación, el ratón sale corriendo de nuevo y se sube a una mesa, donde parece que hay unos papeles. Se pone encima de ellos a dos patas, se tropieza al caer y el tintero se derrama sobre los papeles que parecen una declaración, se asusta y salta al suelo y corre a esconderse.
El profesor comienza a revolver entre centenares de papeles, manuscritos y libros polvorientos de forma bastante caótica y un tanto histriónica.

-Hanna, esa bruja inconsciente, ¡se lo advertí! Pero ella no quiso, no pudo...-mascullaba mientras buscaba, de pronto se gira violentamente hacia los recién llegados-Escúchenme atentamente: esta noche es el fin del mundo, ¿entienden? ¡El fin del mundo! ¡Mientras vosotros celebráis ese estúpido baile, afuera en la calle, se esta iniciando el reino del apocalipsis! ¿Sabéis cómo volver a la mansión Wilmart?

-¿E-el- el fin del mundo?-contestó aterrada Tessa-P-pero... Pero eso no puede ser... yo... esto... el lunes había chuletas de descuento en la carnicería y... ¿Pero el fin del mundo de verdad? ¿¡Qué está pasando!?

-Sentíamos que algo andaba mal en la mansión es por eso que nos hemos ido-respondió a su vez Lavinia a traves de Leopold.- ¿Hay algo que nosotros podamos hacer? Estamos dispuestos a todo, sabemos cómo regresar pero tenemos miedo a la niebla.

-Esa niebla... Lo que quiera que sea, no es de origen natural. La niebla no tiene voluntad propia y ésta parece tenerla. Además, todo el que entra en sus lindes termina loco o malherido. Wilmart... ¡Wilmart es el responsable de todo! Hacéis bien en temerla. de todas formas, dudo que se haya manifestado en su forma más... peligrosa. Todavía es pronto. Pero Wilmart... Wilmart está preparando algo mucho más gordo que esa niebla. Es demasiado listo. Tiene comprada media ciudad y la otra media está en su culto endemoniado. La niebla parecer ser una consecuencia oportuna de sus tejemanejes exotéricos y la está usando como distracción para tenernos ocupados.
>>Creo que sí... puede que... haya algo que podamos hacer. Es probable que la llegada de Wilmart y esa niebla estén relacionadas, es evidente que lo están, desde luego la luna de sangre es una conjunción astral muy peligrosa. Es el único momento desde hace cientos de años en el que se abren grietas en nuestro mundo. Y no sé cómo, pero esa niebla y Wilmart con ella, han salido de una de ellas.

-Tenemos que consultar la biblioteca-dijo Lavinia-, por favor llévenos allí.

-¿La biblioteca? ¿Para qué queréis ir allí? Bueno, os acompañaré a la biblioteca, pero... tened presente que tenemos poco tiempo. Si vamos allí que sean solo unos minutos. Llevadme a la mansión cuanto antes. Creo que tengo algo parecido a un plan.

Les conduce hacia la biblioteca, que por suerte resulta estar cerca del despacho.

-Debe decirnos para qué sirve este libro-dijó Leo, aun poseido por Lavinia, enseñando el necronomicón que acababa de recibir en la mansión. Al verlo, los ojos del profesor se abren como plantos.-¿puede servir para detener esta locura?
Tessa se encogía detrás del banquero -Leo- le susurró- empiezo a pensar que sigo alucinando...

-Necronomicón... oh... Hacia tiempo que no escuchaba ese horrible nombre... No sabéis lo que estáis haciendo. Es una locura tratar de utilizar este grimorio para cualquier objetivo que no sea la muerte o la locura. Pero, quizá nos sirva para tratar con ciertas entidades. Aquí en la biblioteca tenemos ciertamente otro ejemplar. Pero el único que tiene acceso a él es el profesor Armitage. Hace cierto tiempo pasaron cosas que a todos nos gustaría olvidar y están relacionadas con ese grimorio. Desde luego yo os recomiendo que lo mantengáis bien guardado. Escondido si es posible. Hasta que llegue el momento, no lo abráis, no lo leáis... ni si os ocurra. O es probable que manipule vuestras mentes.
>> Ahora, ¿podemos volver a la mansión o quereis que hagamos alguna lectura en voz de alta de... no sé, por ejemplo de Moby Dick?

Susurros: 

Al regreso de este grupo que uso el pasadizo ahora acompañados del prof.Von Juntz, las reacciones son varias:
A Corvus, quién seguía encontrándose de los nervios, tras asustarse primeramente ante la reapertura del pasadizo, apreció ver a la joven, de cuya ausencia ya se había percatado, aún con vida. También se alegro por el banquero, aunque de este en menos medida, ya que no tenía mucho aprecio por los de su gremio.
El Sr. Felsen, rápido en su oficio, inmortalizo el momento justo del regreso. Días más tarde, cuando aquella fotografía fue revelada, se descubriría con horror y asombro que también retrataba el momento exacto en que el fantasma de Lavinia abandonaba el cuerpo del Sr. Stinson en dirección hacia el cuerpo del doctor Absolom. Despues de sacar dicha foto, el fotógrafo trató de auxiliar a Leopold a recuperarse.
Por última, caben destacar dos reacciones más, la del Cap. Higuera, quién pareció reconocer al prof. Von Juntz pero pronto fue distraído por el saludo de aquel al que ahora poseía Lavinia, y la de un hombre que decidió que entre todo el revuelo, el verdadero espectáculo digno de observar y estudiar era una gotera en una esquina de la biblioteca, cuyo gotero persistía a pesar de que que hacía bastante de la última lluvia.

Tessa y Leopold se abrieron paso entre el resto de invitados tratando de llevar al profesor hasta el centro de la sala de invitados para que explicará la situación.

-Amigos, corréis un grave peligro.-comenzó al profesor-Pero ojala ese peligro fuera solo para los invitados a esta fiesta en esta mansión. El mundo, puede incluso que el universo, corre un grave peligro. Hoy es la luna de sangre y Wilmarth quiere aprovecharla para desarrollar un ritual. Uno que hace muchos siglos que no se celebra. La última vez que ocurrió, varios mundos desaparecieron del universo. Y Wilmarth quiere recuperar ese mismo ritual. Quiere que Nyarlathotep se encarne de nuevo en su cuerpo. Y para ello, es probable que este tratando de utilizar a su esposa Hanna. Tampoco os lo toméis al pie de la letra, esto son especulaciones mías, ya sabes, soy un científico, casi nunca tengo razón. Pero, sí que creo que sé cómo llegar hasta Wilmarth. Ahora mismo... ¿Habéis intentado no entrar en otras de las habitaciones? La única puerta abierta es la de salida, ¿verdad?

-Todas parecían estar cerradas menos la biblioteca.

-Vayamos fuera. Creo que sé dónde puede estar la solución de este enigma.

Decisión:

¿Qué hacemos?   
2) Salimos de la mansión aún con la niebla <-

-Si salimos, ¡los fuertes por delante!-se oyó la voz de la señora Tornsten-¡Pastelito! ¡Reparte justicia!

La gente fue saliendo poco a poco por la puerta principal, aunque algunos se lo tomaban con más calma que otros, tomándose su tiempo para conversar. Fue el caso, por ejemplo de Lavinia, quién ahora poseía al doctor, y decidió establecer conversación con el capitán.

-oh capitán, mi capitán, ¿qué dice usted, cree que el anciano Hans sabe cómo sacarnos de esta locura?

-Solo hay una forma de salir de aquí querido doctor-contestó él tras una sonrisa-, o debería decir ¡Lavinia!

Antes esta respuesta, la fantasma decidió salir corriendo fuera.

-¿No querrá un café? ...-le ofreció Corvus al profesor Von Juntz mientras temblanba tanto que su propia bebia caía de su taza.

-¡Ah! Pues mire, Siempre me ha gustado mucho el café, por favor, sirvame uno. Aunque tengo la tensión alta, pero bueno, son cosas de la edad.

-Profesor Von Junzt-se acercó la señora Tornsten-, todos corremos peligro aquí. Wilmarth no aparece, ignoramos dónde está Hanna y creo que ella podría resultar ser el punto que incline la balanza a nuestro favor. Ayúdenos a encontrarla...

-Querida amiga, ¿cuál es su nombre? No nos han presentado. Yo soy Hans, encantado. Tienes toda la razón, Hanna siempre ha sido la clave de todo y precisamente mi plan se basa en encontrarla. Pero creo que para ello tendremos que pasar por sitios un tanto... extraños. Esta mansión alberga muchos secretos y yo conozco algunos, unos pocos. Armitage me contó casi todo lo que sabia sobre el señor Wilmarth, la verdad es que es un personaje un tanto siniestro.

-Soy Sheila Tornsten, por favor... no coma pasteles, le necesitamos lúcido.

-Tomo buena nota.

-¿Extraño?-Corvus cada vez estaba más nervioso-¿Quiere decir que hasta ahora todo era normal?...El fantasma? ¿¡Dónde esta el fantasma?!

-Pero Doctor , fantástico acento permítame que le diga, ¿por qué debemos fiarnos de usted?, ¿cómo podemos saber que no es otro peón del sr Wilmarth?

-No podéis saberlo, podéis escucharme o podéis apalearme. Si os soy sincero, ya estoy algo mayor y no me importa demasiado. Pero, os diré una cosa, si decidís apalearme, es probable que no superareis esta noche con vida.

-Me fio del instinto de Pastelito...Si no ha reaccionado mal ante la presencia del Profesor.

Y así, poco a poco, fueron saliendo. La noche era inquietante, con la luna roja coronando el horizonte, parecía haber un extraño olor dulzón y desagradable en el jardín y la niebla se acercaba lentamente desde los limites de la mansión, como si de algún modo estuviera viva.

En aquel momento, la pequeña tortuguilla que había recibido Tessa en aquella velada, se desprendió del bolsillo de su dueña y rápidamente (para una tortuga) se dirigió hacia el bosque. Al llegar al limite de la niebla, comenzó a agrandarse hasta un tamaño suficiente para ejercer de barrera protectora para los invitados.

Mirad, la niebla vuelve gigantes a los animales!-apreció el Fotógrafo.

-¿¡¡Pero que!!? ¡¡Tortugas gigantes!! !Por el amor de dios!-a Corvus cada vez le quedaba menos cordura.

-Pero si es inspiración para sus cuadros maese Corvus-intercedió Leopold-, no se preocupe tanto.

-Anda que no he cazado de esos bichos en mis tiempos de furtivo-añadió el capitán, sonriendo nostálgicamente.

-No amigo. No quiero acabar como el pobre Pickman...

-Peores cosas he visto en algún burdel de Arkham Sr.Corvus.

-Le entiendo.-intervino Sheila-Pero eche un vistazo alrededor... No tenemos muchas opciones, no moverse significará morir. Y deje de tomar café!

Decisión:

¿Qué queremos hacer?   
2) Nos dirigimos hacia el edificio de la Derecha: El Panteón <-

Al acercarse al extraño edificio de la derecha de la mansión, descubren que es un antiguo panteón. Sobre la puerta, puede leerse de nuevo la extraña frase que ya descubrieron en la biblioteca: "HSBO PTDVSJEBE BCSF MBT QVFSUBT EF OVFTUSPT EFNPOJPT". Leopold, que ya se había fijado en él antes, se aventuró a descifrarlo:

-¡Gran Oscuridad, abre las puertas de nuestros demonios!

Y al comando de esas palabras, una puerta oculta se abre entre las ruinas masivas que había en antigua cupula derruida. Un pasadizo que descendía hacia las profundidades.

Decisión Final:

¿Qué queremos hacer?   

-> 1) Entramos en la cripta <-
1) Visitar la interrogación de la izquierda
3) Investigar el observatorio

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Peich
(@peich)
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Leopold miraba a su alrededor, en mitad de la noche, rodeado de gente desconocida, una extraña niebla se hacía cada vez más espesa y había una tortuga gigante delante de sus narices, nada del otro mundo...

Escudriñó al grupo de invitados que le acompañaba, había perdido de vista a la belleza vestida de negro con la que había hablado, aunque… teniendo en cuenta que le ofreció un pipermín con matarratas, no la echaba de menos. Tampoco encontró a la joven heredera de Filadelfia, habría sido una buena opción de repuesto.

Suponía que los profesores universitarios estarían divagando sobre geometría no euclidiana o el sentido de la vida y… ¿Dónde estaban el pintoresco trabajador de mantenimiento y la mujer del arpa?, por no hablar del personal de la casa o el anfitrión... que él supiera sólo había habido un muerto, todavía... ya que tampoco veía al llamado “matademonios”, tal vez estuviesen todos al final del gentío.

 

Apartado de los demás, el escuálido pintor que arrastraba una espada más grande que él, luchaba por no sufrir un infarto. Teniendo en cuenta la cantidad de café que había tomado, Leo se preguntaba qué reventaría antes, su corazón o su vejiga.

El viejo lobo de mar, estaba tranquilo y prendía unos fósforos. Era de suponer que había vivido situaciones tremendas en mitad del océano, pero… no parecía interesado en hacer negocios y estaba seguro de que tramaba algo.

- ¡Que noche!, ¡he tenido noches raras, pero ninguna como esta!

Gritó exasperado.

- ¿Está usted bien Sr. Stinson?

La joven Tessa parecía haber hecho amistad con el lenguaraz banquero. La miró, que agradable chiquilla, debía cuidar de ella como si fuese su hermanita.

 

Un momento, un momento, un momento… ¿Cómo que su hermanita?, ¿Qué demonios pasaba?, tenía… ¿Sentimientos? y no carnales...

Esto era peor que no sorprenderse por ver como un ser, mitad humano y mitad pez, con restos de nata en las escamas, fuese la mascota de una "panadera"… o que aún encantándole los trucos de magia, ahora conociera hechizos arcanos y… las recetas de una tal “Devoralh Berthos”. ¡Le iban a comer vivo en el banco!

Hablando de comer, le extrañó como se relamía el fotógrafo ante el fétido olor que escapó de la cripta recién abierta, ni siquiera el ratoncillo, extrañamente inteligente, parecía soportarlo.

- ¿¡Qué me ha hecho Señora Whateley?!

Una voz espectral retumbó en su cabeza.

- ¡Calla mamarracho!, mira en tú bolsillo.

Entonces, Leopold sacó de su traje una piedra, el pentáculo dibujado en ella brillaba con una potente luz azul.

-Tiene razón señora… va a haber problemas.

 

Fue cuando vió que el Dr. Absolom, corría hacia el interior de la cripta.

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¿Qué parte de"Cthulhu R'lyeh Ph'nglui mglw'nafh wgah'nagl fhtagn" no has entendido?


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Higo Chumbo
(@higo-chumbo)
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El capitán, se adentró en la oscura en la oscuridad de la  cripta, tras la partida del Dr. Absolom.

Aunque solo estuviera a unos pasos de la puerta, la oscuridad era total, ya que  los rayos lunares no conseguían penetrar el alféizar de la puerta. Por ello, encendió una cerilla y la lanzó hacia la oscuridad. El tenue resplandor de la cerilla, solo le mostró un largo corredor, cuyo fin no pudo divisar. 

Guardó la caja de cerilla, salió al exterior y sacó su libro. (Imag1)

Tras memorizar las palabras, se aproximó al alféizar de la puerta, dibujó el pentáculo con un par de cerillas quemadas. Y tras esto recitó en voz baja: “behláé áak’abíl maak p’atem, x’ma, muurK’il”.

Tras esto el símbolo arcana se grabó en el alféizar de la puerta. Justo en ese momento el Prof. Von Junzt le asalta por la espalda: “¿¡Her Capitán, que se supone que está haciendo?!”. El Capitan guarda su libro disimuladamente, y con una sonrisa le dice: “Quien, yo, oh nada solamente echaba una ojeada. Espere un segundo, ¿usted no será el famoso Von Junzt del Unaussprechlichen Kulten, verdad ?


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Alegorn
(@alegorn)
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(me guardo este post para cuando haga el resumen de la sesión final, ya lo editaré) 


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