“La Llamada de Cthulhu” de H.P. Lovecraft

"La Llamada de Cthulhu" de H.P. Lovecraft | Noviembre Nocturno 7

“La Llamada de Cthulhu” de H.P. Lovecraft

 

“Es imposible que tales potencias o seres hayan sobrevivido… hayan sobrevivido a una época infinitamente remota donde… la conciencia se manifestaba, quizá, bajo cuerpos y formas que ya hace tiempo se retiraron ante la marea de la ascendiente humanidad… formas de las que sólo la poesía y la leyenda han conservado un fugaz recuerdo con el nombre de dioses, monstruos, seres míticos de toda clase y especie”

 

Algernon Blackwood

1869 – 1951

 

Con esta terrorífica cita prologa el maestro H.P. Lovecraft uno de sus relatos más emblemáticos, pilar indiscutible del Horror Cósmico, prueba evidente de la existencia del crepúsculo primigenio, y referencia para todos aquellos escritores, lectores y amantes de la literatura fantástica que se precien.

 

Entre septiembre y octubre de 1926 Lovecraft escribió La Llamada de Cthulhu, un relato que había bosquejado antes de marcharse de Nueva York; 12.000 palabras para la historia de la literatura de terror. Incluso si pensamos que los relatos de los Mitos no forman un todo coherente, o al menos suele considerarse que Lovecraft jamás manejó con detalle dichos supuestos. Cada historia es una unidad independiente, y sin embargo, ciertos elementos las conectan, creando así un corpus de leyendas, deidades y lugares comunes.

 

Según August Derleth, amigo personal del escritor y continuador de los mitos, Lovecraft comentó una vez:

 

“Todos mis relatos por inconexos que puedan parecer, se basan en la leyenda o tradición de que este mundo estuvo habitado en tiempos por otra raza que, al practicar la magia negra, perdió pie y fue expulsada, pero sigue viviendo en el exterior dispuesta siempre a tomar de nuevo posesión de esta Tierra”.

 

Weird Tales, febrero de 1928

Weird Tales, febrero de 1928

 

El editor de la revista Weird Tales, Farnsworth Wright por aquel entonces, recibió el relato de Lovecraft y en un primer momento lo rechazó, como solía hacer con todos aquellos que no se ajustaban a los cánones. No obstante, uno de los amigos de Lovecraft, Donald Wandrei, hizo creer al editor que Lovecraft tenía pensado enviar la historia a otras revistas del género, cosa que, evidentemente, no era cierta. Así que Wright solicitó de nuevo leer el relato, y finalmente se lo compró a Lovecraft por la suma de 165 dólares (una buena cantidad para la época) pero muy alejada de lo que podríamos considerar el precio actual de la historia.  Aun estando orgulloso de su relato, el propio Lovecraft lo criticó con dureza en más de una ocasión, y si bien llamó la atención de muchos lectores, expertos y literatos contemporáneos del escritor, el único que pareció darse cuenta de lo que estaba pasando por sus manos fue el maestro Robert E. Howard, creador de Conan, y amigo por correspondencia de Lovecraft que tras leerlo Howard comentó que se trataba de “una obra maestra, que estoy seguro de que vivirá como uno de los más altos logros de la literatura. El Sr. Lovecraft tiene una posición única en el mundo literario, ha captado, a todos los efectos, los mundos ajenos a nuestra insignificancia.”

 

 La llamada de Cthulhu sigue siendo una de las principales referencias literarias para los amantes de la fantasia, el terror y la ciencia ficción. Las historias de dioses extraterrestres, demonios venidos de las estrellas, sectas y viajes oníricos, trastornos colectivos, esa sensación de pérdida nihilista de los que se saben simples fragmentos de polvo vagando por un universo indiferente. En este contexto, se yergue la poderosa y titánica figura del gran soñador submarino, Cthulhu, el dios durmiente que aguarda soñando el momento de recuperar su legado.

 

Cthulhu by John Dotegowski

Cthulhu by John Dotegowski

 

La figura del Gran Cthulhu ya forma parte del inconsciente colectivo, y nunca ha sido necesario atender a las profundas implicaciones filosóficas derivadas del horror cósmico para sentir curiosidad por ese inmenso y monstruoso dragón kraken de las profundidades. Los registros sobre la procedencia de Cthulhu son fragmentarios, pero según los conocedores de los Mitos parece que su ser se originó en el mundo de Vhoorl, en la trigésimosegunda nebulosa, posteriormente viajó de Xoth donde se apareó con una criatura titánica que engendraría al gran Gathanothoa, entre otros seres Primigenios. Desde ahí la estirpe de Cthulhu, conocida como Semilla Estelar, volaron hasta Saturno, para finalmente descender a la Tierra. Cthulhu y su séquito se asentaron en un extraño continente del Oceáno Pacífico, donde construyeron la pavorosa ciudad de R’lyeh. Las coordenadas descritas por Lovecraft nunca han sido investigada con éxito. Aunque su amigo August Derleth varió la ubicación de la ciudad a 9500 km de Ponape, a 10 días de navegación en un barco rápido, una isla real del Pacífico, en uno de los lugares más remotos y enigmáticos del planeta. 

 

Durante incontables milenios la semilla de Cthulhu se enfrentó a los Grandes Antiguos, seres extraterrestres que ya habitaban la tierra antes de su llegada, fueron tiempos oscuros, hasta que la guerra llegó a término con la firma de un pacto en el que los unos se mantendrían alejados de los otros. Existen muy distintas versiones sobre la catástrofe que supuso la caída y posterior hundimiento de la poderosa ciudad de R’lyeh en los abismos oceánicos… La guerra con otras deidades primigenias o la separación de la luna y la tierra suelen ser las hipótesis que se manejan entre las sectas esotéricas. Lo que sí sabemos con certeza, es que Cthulhu y los suyos decidieron, según describe el propio Lovecraft, inducir su propio letargo para evitar un mal mayor. Tan sólo a través de la naturaleza onírica de la realidad, Cthulhu lograba ocasionalmente comunicarse con los humanos a través de nuestros sueños, revelando la localización de sus estatuillas, y adoctrinando a sus seguidores en lo que posteriormente sería conocido como el culto de Cthulhu. Así, de cuando en cuando, la ciudad emerge inesperadamente por escasos momentos, y Cthulhu aguarda soñando el momento en el que las estrellas se alineen y le permitan recuperar de nuevo su dominio sobre la tierra sembrando el caos y la devastación.

 

Estatuilla de Cthulhu by Les Edwards

Estatuilla de Cthulhu by Les Edwards

 

Si bien la faceta más conocida se ofrece desde la perspectiva del entretenimiento y la ficción lovecraftiana, no son pocos los que creen que existe una correlación entre la mitología lovecraftiana y las sectas ocultistas de los 70. Así lo menciona Lord Aelfwine en el Espejo Gótico, afirmando que un estudioso del esoterismo británico llamado Kenneth Grant plantea una hipótesis tentacular en su libro de 1972, El renacimiento mágico. Grant teoriza sobre la posibilidad de que el escritor norteamericano H.P. Lovecraft y el ocultista inglés Aleister Crowley, en realidad escribían sobre las mismas entidades monstruosas; el primero en sus Mitos de Cthulhu, y el segundo en distintas obras esotéricas. Todo parece apuntar a la existencia etérea de un manuscrito que contiene toda la historia del universo.
Como ya mencionamos en la lectura de El Árbol de la colina, Grant llegó a sostener que Aleister Crowley y H.P. Lovecraft no sólo aludieron a las mismas fuerzas oscuras, sino al mismo manuscrito cósmico en donde quedan registradas, con total crudeza, las realidades, mundos, civilizaciones y criaturas que hierven en el universo desde que éste emergió de la noche primigenia. Para acceder a estos saber prohibidos mediante Aleister Crowley recurría a la meditación, mientras que el maestro Lovecraft lo hacía a través de los sueños autoinducidos.
Aunque si somos sinceros, es muy probable que Lovecraft  se hubiera escandalizado frente a semejantes afirmaciones, siempre dejo clara su predisposición empírica de la existencia, pero nunca pudo negar la poderosa naturaleza de sus sueños, origen indiscutible de las criaturas que pueblan su mitología.
En el plano de existencial sin embargo, la literatura de Lovecraft y sus continuadores ha jugueteado durante los ultimos 100 años con una misma concepción cosmicista. La conciencia es la gran impostora de nuestro letargo, un destino frío y despiadado para la humanidad, en la que a pesar de todos nuestros esfuerzos por encontrar respuestas, seguiremos presenciando entre la incertidumbre y el miedo, el basto e infinito enigma del entramado cósmico.

 

The Magical Revival

The Magical Revival

 

El teatro grotesco de Thomas Ligotti nos aclara vivamente esta perspectiva reflejada a la perfección en uno de los diálogos más memorables de la famosa serie de televisión de la HBO True Detective:

“Creo que la conciencia humana es un trágico paso en falso en la evolución. Hemos llegado a ser demasiado conscientes de nosotros mismos. Con la especie humana, la naturaleza ha creado algo ajeno a sí misma. Somos criaturas que no deberían existir por ley natural. Somos seres que viven de la ilusión de ser, una secreción de la experiencia sensorial y el sentimiento, programados para estar seguros de que todos somos alguien importante, cuando en realidad no somos nadie”.

 

Pero ¿qué es lo que ha resaltado a los mitos de Cthulhu? ¿por qué sus deidades tentaculares surten ese hipnótico efecto en las audiencias de tantos géneros y formatos? Si lo pensamos con detenimiento, Lovecraft no era más que un escritor que pasó desapercibido para el gran público durante toda su vida, y vivió atormentado buena parte de sus días por esa misma filosofía que con tanto ímpetu se empeñaba en defender. Probablemente esas contradicciones son las que más engrandecen su discurso neurótico.

 

Lovecraft by Mike Mignola

Lovecraft by Mike Mignola

 

Lovecraft no era nadie, y sin embargo hoy sus textos pueblan las mentes de varias generaciones de lectores y escritores. Y a pesar de que muchos no lo consideran si quiera un escritor decente, rozó con su literatura los grandes enigmas del universo y nos llevó allí a donde nadie se había atrevido antes.

 

Como dijo el gran Alan Moore:

 

“Incluso si Lovecraft vivió casi toda su vida en Providence, fue capaz de absorber aquel mundo que crecía junto a la puerta de su casa, junto a su ventana, aquel paisaje regional que le había visto nacer. y logró fusionarlo ingeniosamente con esa imagen dramática del universo y con las fuerzas aleatorias que lo gobiernan, manifestadas en sus terribles dioses tentaculares. Ese fue el genio de Lovecraft, reconciliar lo mundano y lo inmediato con algo que reside mucho más allá. En la imaginación de los hombres, en la experiencia de los hombres y en su comprensión. Esa fue su mayor contribución a la literatura y quizá también a la filosofía”.

 


 

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