“Hipnos” de H.P. Lovecraft

Hex - Dan Luvisi noviembre nocturno

“Hipnos” de H.P. Lovecraft

 

Entre los límites insaciables del Caos, en un tiempo y un espacio que los mortales no son capaces de concebir, nació la poderosa Nix, diosa de la Noche, y su descendencia fue abundante y reveladora, pues se unió a su hermano Érebo, señor de la Oscuridad y concibió junto a él a Éter y Hemera. Por sí misma, engendró también al Destino y la Perdición, dio a luz a la Vejez, al Dolor y al Engaño y al Castigo; a la Discordia, la Ternura, la Burla y la Destrucción… Y por supuesto, la noche engendró a Hipnos y a Tánatos (el Sueño y la Muerte) y los hermanos gemelos plagaron de leyendas el mundo, y los hombres, temerosos de los dioses, reconocieron el poder de ambos hermanos. En las hogueras conciliares se decía que cada noche nos observaban desde su Olimpo de estrellas, mientras decidían a quién se llevaría cada hermano. Cuales serían tocados por la muerte y cuales por el sueño, como si ambos estuvieran ligados por un fino hilo de fantasía y perdición…

 

Los habitantes del mundo Antiguo ya veneraban la magia de los sueños y trataban vanamente de controlarlos. Desde entonces, son muchos los que han querido desentrañar los secretos del mundo onírico. La magia, la alquimia y la ciencia buscan respuestas a los grandes enigmas de la mente entre los moradores de nuestros sueños y pesadillas…

 

En 1867 el escritor Léon d’Hervey de Saint-Denys; acuñaría el término sueño lúcido. Muchos otros investigadores manejarían este término para describir el fenómeno en el que el soñador se hace consciente de sí mismo.

 

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Hypnos unknown artist

 

El Maestro H.P. Lovecraft añoró durante toda su vida alcanzar un mayor dominio y comprensión de lo que él mismo bautizó como Las Tierras del Sueño. La intensidad de sus viajes oníricos, y su imposibilidad de controlarnos desconcertó a su mente racional. Trataba de entenderlo, pero no podía. Vagamente llegaba a explicarse a sí mismo el poder que las pesadillas ejercían sobre su cuerpo. De la fascinación y la inspiración a los temblores, migrañas y jaquecas. ¿Qué mecanismos diabólicos lo conducían por tan oscuros senderos?

 

En su niñez, el maestro HP Lovecraft padeció terrores nocturnos que lo llevaron a temer la llegada de la noche. Los diablos descarnados, seres alados de piel negruzca y rostro vacío, visitaban con frecuencia su habitación para llevarlo a mundos incomprensibles de arquitecturas ciclópeas y visiones apocalípticas. Al crecer, el Lovecraft racional intentó restarle importancia a las vivencias tan intensas que experimentaba en estos sueños, pero su vida y su literatura estaban plagadas de continuos retornos a estos sueños y pesadillas. Escribió numerosos relatos enmarcados en el ciclo onírico. Solía restarle importancia a las descripciones delirantes que de sus sueños saltaban a la página; llegando a afirmar que se trataba de un simple entretenimiento, una manera de distraer la mente de la monotonía y el tedio, una vía de escape para su desesperada visión materialista de la vida.

 

Pero las tierras del sueño de Lovecraft juegan un papel demasiado relevante entre sus textos como para reducirlas a un mero juego literario. Algunos de sus cronistas más imaginativos consideran que Lovecraft utilizaba la literatura onírica para mantenerse cuerdo, para librarse en parte del poderoso influjo de sus sueños. A lo largo de toda su vida adulta seguiría hablando de pesadillas recurrentes, incontables retornos a escenarios grotescos en los que debía soportar el pavor indecible de seres monstruosos que lo acechaban una y otra vez en la dimensión onírica. Tan sólo escribiendo sobre sus sueños se sentía capaz de exorcizarlos. Revelándolos, materializándolos sobre la página, hacía en parte controlable todo aquel universo de Caos y perdición, un universo que no tardaría en ser testigo del nacimiento del Horror Cósmico.

 

 

Pronto se aficionó a revivir esos sueños al despertar y a pesar de encontrarse más apegado al mundo material que muchos de sus contemporáneos, a la hora de recrear este mundo onírico, lovecraft contaba con un inusitado talento. En él despertaba sensaciones de éxtasis que lo convirtieron casi en un adicto a las tierras de Kadath, de ulthar y de Lomar, a la meseta de Leng, al mar Cerenario o los pilares de basalto del oeste.

 

Al igual que sus personajes del ciclo onírico, Kuranes, Randolph Carter, Basil Elton… Lovecraft no tardó en convertirse en un soñador experimentado. Uno de sus episodios más sorprendentes, refiere las descripciones de las calles de Paris que Lovecraft realiza en su relato La Musica de Erich Zann, que él mismo reconoció haber sacado de un sueño en el que se encontraba con Poe. Muchos fueron los sorprendidos ante las acertadas visiones que el maestro Lovecraft tuvo de la París decadente y oscura, una ciudad que jamás llegó a visitar en persona…

 

Otro buen ejemplo lo encontramos en “La llamada de Cthulhu”, Lovecraft explica minuciosamente en el relato como este ser Primigenio es capaz de entrar en contacto con sus seguidores y sectarios durante su letargo a través del mundo onírico y especialmente con aquellos que gozan de cierta sensibilidad emocional.

 

De ese modo, cuando Lovecraft ideó al personaje de Randolph Carter, protagonista de sus relatos más celebrados sobre el mundo onírico… Quizá pensaba en sí mismo… En un Lovecraft distinto, uno capaz de prolongar sus sueños cuando estos le deleitaban entre paisajes de ensueño y aventuras de exploración, uno con el poder suficiente para enfrentarse al pavor indescriptible de las pesadillas laberínticas que le provocaban terribles migrañas…

 

Decía el maestro Borges que “todas las artes son acaso una forma de sueño. ¿Hemos soñado nuestras vidas o fueron verdaderas? poemas, canciones, textos y adivinaciones engendradas entre sueños. Stevenson confiesa que soñó la transformación de Jeckyll en Hyde y la escena central de Olalla. Un triple sueño de palabras, de arquitectura y de música dictó a Coleridge el admirable fragmento de Kubla Khan. La Alicia de Lewis Carroll sueña con el rey Rojo, que está soñándola, y alguien le advierte que si el rey se despierta ella se apagará como una vela, porque no es más que un sueño del rey que ella está soñando. Los dos sueños de Alicia bordean la pesadilla. Las ilustraciones de Tenniel, de Doré, Goya, Blake… “Para borrar o mitigar la saña/ de lo real, buscaba lo soñado”… “El hidalgo fue un sueño de Cervantes /Y don Quijote un sueño del hidalgo/ El doble sueño los confunde”.

 

Nunca sabremos si la vida es soñada por alguien, o si se trata de un sueño que se sueña a sí mismo.

 

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