“Aire Frío” de H.P. Lovecraft

Aire Frío H.P. Lovecraft noviembre nocturno

“Aire Frío” de H.P. Lovecraft

El maestro H.P. Lovecraft escribió nuestro relato de esta noche durante su estancia en Nueva York en marzo de1926. Pero no sería publicado hasta1928 en la revista  Tales of Magic and Mystery. Tres de sus historias de aquellos años están ambientadas en la Gran Manzana. Incluso el edificio mencionado en esta historia se basa en la casa del 317 Oeste de la calle 14. Donde George Kirk, uno de los amigos que Lovecraft tenía en Nueva York, residió brevemente en 1925… Al parecer se trataba de un lugar tremendamente frío… Y es que la fobia del narrador de este relato al aire frío recuerda al propio Lovecraft, que era anormalmente sensible al frío. Desde muy niño, las temperaturas fuertes, incluso las ligeramente incómodas, le resultaban intolerables, podía llegar a enfermar durante días, o a sentir un agudo escalofrío que le paralizaba los nervios. Le desagradaba en extremo el frío, pero también el calor y se convirtió en autentico experto en controlar la temperatura de su entorno hogareño. Al igual que ocurre con nuestro protagonista de esta noche… El frío puede ser el foco de numerosos pavores y maravillas.

Aire Frío H.P. Lovecraft Noviembre Nocturno

317 Oeste de la calle 14,  Nueva York

H.P. Lovecraft fue uno de los primeros autores que profundizó en la figura de los muertos vivientes y los zombis modernos. El mismo reconoce en esta historia la influencia de otros autores como Arthur Machen y su Vinum Sabatti o Edgar Allan Poe y El Caso del Señor Valdemar, su relato preferido del maestro junto con La Caída de la Casa Usher. Frankenstein a su vez es problabemente el orígen de esta concepción. Y al igual que Mary Shelley, Lovecraft tenía una obsesión morbosa por la aplicación de la ciencia en los menesteres macabros, la prolongación de la vida, la resurrección y los riesgos que entrañaba. Si bien los mitos de Cthulhu y el horror cósmico han eclipsado esta faceta lovecraftiana, usualmente se nos presenta en sus historias gran cantidad de muertos vivientes que no son resucitados por medios mágicos ni sobrenaturales.

El zombi en este caso, resulta ser siempre un personaje bastante más carismático que los simples caminantes devoradores de cerebros. Lovecraft gustaba de aportar verosimilitud a sus personajes y el doctor Muños es el perfecto ejemplo de zombi hecho a sí mismo, con el frío como necesario conservante de sus cualidades sobrehumanas. Esta y otras ideas que Lovecraft desplegó en sus relatos de zombies fueron el germen de buena parte de las referencias que forman parte de los mitos y ficciones relacionadas con los muertos vivientes en el cine y la literatura.

Lovecraft decidió darle a su propia fobia a los entornos helados un toque más romántico y putrefacto en nuestro relato de esta noche, y son todavía muchos los aluden a esta y otras fobias para referir una imagen de naturaleza enfermiza. No podemos negar que Lovecraft tuvo algunas etapas en su vida, complicadas, en las que pasaba meses sin salir de casa. Pero también era un incansable caminante nocturno y un investigador meticuloso del entorno urbano y paisajístico.

Recorrió innumerables veces los parajes y rincones de los barrios en los que residió, casi siempre durante la noche. Quizá fuera otro modo de encontrar la quietud necesaria para la meditaicón y la inspiración en muchos casos se inspiraba de estos escenarios para sus narraciones literarias.

Aire Frío H.P. Lovecraft

Contrariamente a la imagen estereotipada del Lovecraft que aborrecía Nueva York, sus vivencias en la ciudad están muy lejos de resumirse en un encierro enfermizo. Caminaba largas distancias bajo la luz de la luna, o en la oscuridad plena, con frecuencia incluso durante toda la noche. Llegó a correr bastantes riesgos, se adentraba, muchas veces sin permiso, en terrenos en construcción o fuera de los límites de la ciudad para llegar a lo que quería ver. Su amigo George Kirk, describió una de las extenuante excursiones que realizó con Lovecraft durante toda la noche por el West Village, y se refiere a los “encantos de las últimas 12 horas” y la “alegría de la caza y el descubrimiento, la emoción de ver un espécimen perfecto (de arquitectura colonial) entre una hilera de apartamentos modernos “. Estas exploraciones fueron más que simples visitas turísticas para Lovecraft. Por un lado, inspiraron sus historias (sus paseos nocturnos por West Village inspiraron notablemente su relato “El”, mientras que su exploración de Nueva Jersey, ayudó a inspirar a La Casa Maldita). Estas aventuras nocturnas, representaban una búsqueda ferviente y vitalista, pero apegada también a la oscuridad de la noche y sus delirios y maldiciones. Desempleado, arruinado, nostálgico y apasionado de los enigmas insondables del cosmos, Lovecraft encontró el mundo real y su modernidad prosaico y agotador .

Caminaba de noche para evitar las multitudes e imaginar su entorno como algo diferente de lo que parecían ser de día. Buscaba estructuras y reliquias más antiguas (Su período de tiempo favorito era la arquitectura de principios del siglo XVIII) y hablaba de una historia más profunda que subyace a la superficie de las ciudades, en los secretos ocultos que de un modo u otro desaparecerían bajo la avalancha del progreso. Allí donde los pasadizos y las galerías subterráneas ocultan todo ese antiguo mundo que jamás volverá.

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