“Los que se alejan de Omelas” de Ursula K. Le Guin

Distopía - Banksy Noviembre Nocturno Ursula K Le Guin

“Los que se alejan de Omelas” de Ursula K. Le Guin

 

Esta noche vamos a jugar a un juego. Vamos a construir una utopía.  Imaginémosla ahora mismo, contemplémosla en nuestra mente. Sin limitaciones ni fronteras. Imaginemos, por ejemplo, torres de cristal hasta donde alcanza la vista, pirámides de cuarzo coronadas de diamantes. Ciudades de Rascacielos arbóreos y molinos de marea que abastecen todo un mundo de posibilidades. Imaginemos su ingeniería imposible, sus transportes a otros mundos. Paseemos por sus calles y avenidas en las que impera la luz y el silencio y la música y la oscuridad y la quietud según convenga. Ciudades que no requieran de gobiernos ni leyes ni milicias, donde contemplar las estrellas de un cielo límpido mientras bañamos nuestros cuerpos desnudos en sus ríos y reposamos sobre la interminable hierba de sus campos y jardines. Donde aprender de una ciencia sin barreras, de una historia sin mentiras y una filosofía sin falacias. Disfrutemos de sus artes y bienestares.  Seamos uno con nuestra ciudad y con sus gentes y sus emociones. Un lugar único en nuestra mente donde no hay espacio para la enfermedad, ni las guerras, ni la pobreza. Imaginemos toda esa pureza y libertad. Y ahora, pongámosle un precio. ¿Qué sacrificios estaríamos dispuestos a hacer por mantenerla? ¿Hasta donde podríamos llegar para mantenerla?

 

No Future Girl Balloon by Banksy

No Future Girl Balloon by Banksy

 

Esa es la pregunta que nos plantea Úrsula K. Le Guin en nuestro relato de esta noche. Publicado por primera vez en en octubre de 1973, sería reeditado con posterioridad en diversas antologías de la propia autora. Considerado un texto de referencia en el planteamiento moral del desarrollo social y político, que recuperaba, sin saberlo, algunas de las teorías del filósofo norteamericano William James acerca del coste ético de las sociedades que llamamos civilizadas, de las utopías y sus aspiraciones aparentemente irrealizables.  Su literatura plantea con frecuencia dilemas relacionados con la filosofía, la ética y la política. Ursula Fue la primera mujer galardonada con un premio con el título de Gran Maestra de la asociación de escritores de Ciencia-ficción y fantasía de EEUU y aunque nuestro cuento de esta noche no responda a los cánones tradicionales de la ficción fantástica al uso, es sin lugar a dudas una de sus manifestaciones más originales y visionarias.

 

La Utopía de Le Guin, esa ciudad imposible,  se nos plantea como todo lo que un buen lector pudiera desear. Incluso interpelándonos, haciéndonos partícipes de sus bienes y virtudes.  Pero siempre se advierte del coste. Toda esa dicha colectiva depende del sufrimiento de ese niño, de su aislamiento y de su horror. Esta paradoja, injusta y retorcida, desvirtúa por completo todo lo demás. En parte ese juicio queda en manos del lector. Pero de algún modo, el defecto de esta sociedad ideal, su tara, priva de la ilusión de libertad que aparentemente brilla con esplendor en Omelas. Porque el niño es más que un secreto a voces. Nadie oculta que se trata de algo que está ahí y que de un modo u otro, condena a los habitantes de Omelas a aceptar ese horror a cambio de todos sus parabienes.

 

El Doctor Arturo Borra, nos habla en su ensayo sobre el texto de Leguin, de la importancia clave del gesto que da nombre al relato. Abandonar Omelas es un acto de resistencia ética, pero no hay dónde ir, porque en efecto. La lucha política, la resistencia aparece como posibilidad misma de la crítica.

 

Ursula K. Le Guin

Ursula K. Le Guin

 

Casi pareciera que la política y la sociedad de nuestro tiempo vive en el discurso perpetuo de esa utopía. De una mejora provisional, que siempre permanece en el tránsito hacia una sociedad por venir. Y la disidencia o el desacuerdo, deja a aquellos que resisten en esa encrucijada en donde la decisión de irse impide una forma de fuga con respecto a las formas instituidas. Una fuga que pone en evidencia la necesidad de una alternativa, de otro modo, esa huida de Omelas nos sitúa en la paradoja en el que no hay posible salida lógica, y la huida en sí misma parece una decisión hacia la incertidumbre…

 

Toda práctica política en sus formas subversivas, vende una salida a la carcel de nuestro presente, refugiada muchas veces en el llamado giro ético, esto es, en la evasiva ante la problemática crucial de la «institución explícita de la sociedad» Habría que ser cínico para negar un cierto grado de participación, más o menos (in)voluntario, en el cinismo que sostiene nuestro mundo social. Pero tampoco se debe asumir que la participación en sociedad supone la aceptación explícita de sus normas, su ética o su justicia. Es la condición misma de posibilidad de su desplazamiento. Lo que llamamos política se diluye en un mar de complejiddes institucionales, intervenciones individuales y colectivas que configuran una especie de ficción basada en hechos reales…

 

Pero la narrativa de este cuento está plagada de grietas, en la escritura de lo ausente, en las trazas de una añoranza que configura otras posibilidades contra el presente. No podemos negar esa responsabilidad compartida en Omelas, esa aceptación del horror que padecen las minoría, de los desplazados y los marginados… Mientras uno pertenece a la mayoría, parece no percatarse. Pero sabe y siempre, entre la masa, surgen individuos que miran de reojo a la salida de Omelas, que una noche, en la madrugada, desaparecen por sus puertas en busca de una alternativa. Una nueva salida a las grandes injusticias.

 

Distopía, Eric Drooker

Distopía,Eric Drooker

 

Si Omelas encarna la realización de un bienestar sostenido sobre las espaldas del dolor ajeno, la huida bien podría ser una decisión ética, pero seguiría sin subvertir las estructuras de desigualdad que sostienen semejante espacio. El exilio político en la propia polis, en cambio, abre camino a una política de la justicia que cuestione, de forma incesante, en una relación de asedio, toda encarnación hegemónica, todo poder preestablecido. Puede que haya una cantidad de sufrimiento indesterrable en la existencia humana; pero eso no significa que debamos dejar de luchar para cercenarlo en lo que tiene de históricamente evitable. Eso no significa que debamos estar siempre persiguiendo la mejora en la utopía. Porque la utopía está en el horizonte. Caminamos dos pasos y ella se aleja dos pasos y el horizonte se aleja diez pasos más allá. De qué nos sirve entonces la utopía. Para eso sirve, para caminar.

3 Comments
  • Andres
    Responder

    Un trabajo sublime. Continúen su camino a Itaca

    noviembre 29, 2017 at 12:44 pm
  • Jose
    Responder

    Hola.
    Me parece bien que queráis cobrar por vuestro trabajo. No solo de humanoides privados de lucidez se alimentan los primigenios: sino también de jamón de jabugo y whisky de malta.
    Y respecto a ello, me gustaría saber si el podcast de pago se va a poder leer también con apps distintas a la de ivoox. Tengo el móvil saturado de apps y no me apetece añadir una nueva. ¿Valdrá por ejemplo con usar un usuario de pago de ivoox y emplear el sistema de podcast addict para leer podcast que exigen contraseña?
    Gracias.

    noviembre 29, 2017 at 6:48 pm

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