“Azathoth” de H.P. Lovecraft

"Azathoth" de H.P. Lovecraft | Noviembre Nocturno 1

“Azathoth” de H.P. Lovecraft

“Cuando el mundo se sumió en la vejez, y la maravilla rehuyó la muerte de los hombres; cuando ciudades grises elevaron hacia cielos velados por el humo torres altas, temibles y feas, a cuya sombra nadie podía soñar sobre el sol ni las praderas floridas de la primavera; cuando el conocimiento despojó a la tierra de su manto de belleza, y los poetas no cantaron sino a distorsionados fantasmas, vistos a través de ojos cansados e introspectivos; cuando tales cosas tuvieron lugar y los anhelos infantiles se hubieron esfumado para siempre, hubo un hombre que empleó su vida en la búsqueda de los espacios hacia los que habían huido los sueños del mundo.

 

Poco hay consignado sobre el nombre y procedencia de este hombre, ya que eso correspondía exclusivamente al mundo despierto, aunque se dice que ambos eran oscuros. Baste saber que vivía en una ciudad de altos muros donde reinaba un estéril crepúsculo; y que se afanaba todo el día entre sombras y alborotos, volviendo a casa por la tarde, a una habitación cuya ventana no daba a campos y arboledas, sino a un penumbroso patio hacia el que muchas otras ventanas se abrían en lúgubre desesperación. Desde ese alféizar no se divisaba sino muros y ventanas, a no ser que uno se inclinara mucho para escudriñar hacia lo alto, hacia las pequeñas estrellas que pasaban. Y dado que los muros desnudos y las ventanas conducen pronto a la locura al hombre que sueña y lee demasiado, el inquilino de este cuarto solía asomarse noche tras noche, escrutando a lo alto para vislumbrar alguna fracción de cosas que estaban más allá del mundo despierto y de la grisura de la elevada ciudad. Con el paso de los años, fue conociendo a las estrellas de curso lento por su nombre, y a seguirlas con la fantasía cuando, con pesar, se deslizaban fuera de su vista; hasta que al fin su mirada se abrió a la multitud de paisajes secretos cuya existencia no llega a sospechar el ojo mundano. Y una noche salvó un tremendo abismo, y los cielos repletos de sueños se abalanzaron hacia la ventana del solitario observador para mezclarse con el aire viciado de su alcoba y hacerle partícipe de sus fabulosa maravilla.

 

A ese cuarto llegaron extrañas corrientes de medianoches violetas, resplandeciendo con polvo de oro; torbellinos de oro y fuego arremolinándose desde los más lejanos espacios, cuajados con perfumes de más allá de los mundos. Océanos opiáceos se derramaron allí, alumbrados por soles que los ojos jamás han contemplado, albergando entre sus remolinos extraños delfines y ninfas marinas, de profundidades olvidadas. La infinitud silenciosa giraba en torno al soñador, arrebatándolo sin tocar siquiera el cuerpo que se asomaba con rigidez a la solitaria ventana; y durante días no consignados por los calendarios del hombre, las mareas de las lejanas esferas lo transportaron gentiles a reunirse con los sueños por los que tanto había porfiado, los sueños que el hombre había perdido. Y en el transcurso de multitud de ciclos, tiernamente, lo dejaron durmiendo sobre una verde playa al amanecer; una ribera de verdor, fragante por los capullos de lotos y sembrado de rojas calamitas”.

 

 

Borja Pindado Azathoth

Azathoth by Borja Pindado

 

 

En un momento indeterminado de 1919, H.P. Lovecraft se dejó a sí mismo una nota en la que podía leerse: “Azathoth, hideous name”.

 

Así nació el Caos informe, el necio Sultán de los Demonios, el que roe, gime y babea en el centro del Vacío Final. Él estuvo allí en el origen del Cosmos y allí estará cuando todo termine; idiotizado, bailando al son de las flautas de sus acólitos. Ellos conforman una orquesta blasfematoria e impía cuyo pavoroso concierto ha llegado a nosotros tan sólo como una leyenda, un susurro que acompaña a menudo la llegada del infame Nyarlathotep, el Dios de los mil rostros, mensajero de Azathoth.

 

Desde entonces ha sido mencionado y reinterpretado por distintos escritores de los Mitos de Cthulhu, pero manteniendo siempre esa identidad pavorosa como Dios Supremo del Caos y la Destrucción. Muchos también asocian la descripción de Azathoth a una de las deidades creadas por Lord Dunsany, Mana Yood Sushay, una entidad descrita por Dunsany como un dios durmiente, que se mantiene aletargado por el sonido del tambor de una deidad menor, que toca eternamente una apacible melodia. El día que la melodía concluya y Mana Yood Sushai despierte, todo lo que es dejará de ser.

 

Aparentemente, este breve relato, titulado “Azathoth” en el que apenas si se adivina algo de información sobre la entidad que le da su nombre, sería una introducción escrita por Lovecraft para iniciar un cuento (quizá una novela) en la que el propio Azathoth tendría un papel fundamental. Las notas de Lovecraft al respecto se ampliarían posteriormente: “A terrible pilgrimage to seek the nighted throne of the far daemon-sultan Azathoth”.  Siguiendo estas indicaciones, la historia que Lovecraft tenía en mente trataba sobre una terrible peregrinación en busca del trono Sultán Demonio Azathoth. Muchos son los que comparan este posible inicio con la búsqueda de la desconocida Kadath, incluso podría tratarse de su continuación.

 

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Concept art “La Llamada de Cthulhu” Frogwares

 

Una vez más Lovecrat no concluyó la historia, quien sabe si por miedo o por frustración a no ser capaz de terminarla. No obstante nos regaló también las infinitas posibilidades de su continuación. Bien es sabido que muchos habrían sacrificado a miles de Shoggoths para averiguar cómo Lovecraft habría continuado la historia. No obstante, no sería la primera vez que alguien utiliza un fragmento del puño y la letra del Maestro para culminar una obra cumbre de los Mitos. Veáse por ejemplo “El Libro Negro de Alsophocus”. Dado el caso, cualquiera de nosotros podría retomar el este hilo argumental para ver a donde nos lleva esa peregrinación.

 

¿Se animan?

 

Colaboración con Carlos Gude para sorprender a Ana Isabel.

 

3 Comments
  • Sebastian
    Responder

    No podría continuar algo de el sin borrar todo cada dos renglones, no puedo, ni yo mismo, satisfacer mi mente, como la satisface el.

    diciembre 26, 2016 at 12:33 am
  • JCM
    Responder

    ESTE RELATO NO ESTA EN IVOOX?

    febrero 13, 2017 at 2:03 am

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